6 Dichos Que Te Has Aplicado Y Que Indican Que Has Crecido Como Persona

En toda vida de toda persona llega un momento, normalmente sentado en el sofá una tarde tranquila entre semana, en la que has tenido un buen día y piensas "he madurado"; claro que debe haber gente que solo madura como la fruta, se pasa y se estropea.

Creo firmemente que el principal indicador de que has madurado y crecido como persona es la interiorización de ciertos refranes. Sí, esto es así, llega un momento en la vida en el que recurres a los refranes porque crees firmemente en lo que quieren decir y no como meras frases recurrente. Acudes a ellos porque realmente lo has meditado y reflexionado y expresan un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza que en este caso, seguramente ya estás experimentando en tus propias carnes.

Aquí van los seis refranes que, si has interiorizado, indican que has madurado y crecido como persona.

"Mas vale pájaro en mano que ciento volando"

Aprecias el valor de lo que ya tienes y no de lo que te gustaría tener; creo que este punto es muy importante para crecer como persona. Nos pasamos la vida diciendo "cuando sea mayor quiero..." o "algún día haré..." y se nos olvida apreciar el presente. ¿Quién nos ha metido en la cabeza que el objetivo final es encontrar la plena felicidad? De tanto buscarla se nos olvida disfrutarla, es como estar siempre esperando a que algo pase o algo llegue y lo que pasa es la vida y lo que llega es el final.

Cuando un día interiorizas de verdad que el pájaro es la vida que tienes en este preciso instante y que es único, efímero y tan imperfecto, los cientos que podrían estar volando por tu cabeza, ya ni los ves.


"Más sabe el viejo por sabio que por diablo"

A día de hoy, más que ningún viejo y que ningún diablo, sabe Google, y eso quiere decir que la información está ya al alcance de todos. Cuando hacía la EGB, sacábamos la información de las bibliotecas, de leer, leer y leer hasta encontrar, así sin buscador por palabra clave, ni wikipedia, ni rincón del vago. Pero cuando hablas de este tipo de "saber" estás hablando de experiencias, de cosas que has aprendido porque las has vivido, de piedras con las que has tropezado dos o tres veces mínimo, y para que todo eso pase, hace falta tiempo; nadie con quince años ha podido experimentar todo eso.


"Es de bien nacidos ser agradecidos"

Has aprendido que tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti te devuelve en un 80% de los casos energía positiva. En el otro 20% en el que no es así, mínimo te devuelve la sensación de haber hecho las cosas bien. Ojo, he aquí un punto importante del crecimiento personal: la importancia que le damos a encontrar esa sensación de haber hecho las cosas bien. Antes, esa sensación te duraba como mucho unos 5 minutos, ahora no te deja dormir.


"A quien madruga, Dios le ayuda"

Se acabaron los sábados de dormir hasta las 15:00hs., fundamentalmente por dos motivos:

1. Físicamente ya no puedes dormir hasta esa hora por mucho que te hayas acostado a las 8:00 de la mañana; tu cuerpo no te deja, ya harás siesta luego.

2. Psicológicamente, dormir hasta las 15:00hs. de la tarde supone minutos de vida perdidos. Empiezas a decir voy a "aprovechar el día" y "prefiero los planes de diurnos".


"Nunca es tarde si la dicha es buena"

Cuando llegas a ese momento en el que has crecido como persona, sabes más que nunca que las cosas hay que intentarlas todas las veces que haga falta. Cuando tienes 16 años, por algún motivo extraño es cuando más que nunca crees que a los 18 debes elegir la carrera definitiva que marcará tu futuro profesional, que a los 27 deberías empezar a plantearte casarte con el hombre/mujer de tu vida, a los 31 el primer hijo y a los 33 el segundo, porque si no "¿cuántos años tendrás cuando ellos tengan 10 años?". Cuando maduras te das cuenta de lo importante que es que tu día a día sea agradable, y si para ello tienes que rectificar o reinventar tu tiempo, lo haces, porque nunca es tarde si la dicha es buena.


"Ni bebas agua que no veas, ni firmes cartas que no leas" 

La famosa pérdida de la inocencia es la predecesora a la madurez y, acto seguido, un cartel enorme de PRECAUCIÓN te aparece en la cabeza. Volverse precavido, pensar las cosas antes de hacerlas, hacer que los demás también las piensen, sopesar, razonar, contrastar, argumentar... verbos que acompañan a la madurez y que, seguramente, te ayudan a tomar mejores decisiones.



Al final, todo se reduce a una sola palabra: VALORAR. Crecer como persona implica aprender a valorarte mucho más a ti, a los demás, valorar los pequeños instantes, las oportunidades, los errores, los desastres... todo tiene mucho más valor cuando has madurado.