5 decisiones que te ayudarán a salir de esa crisis existencial en la que estás metido

Puede llegar un momento de tu vida en que lo veas todo negro azabache. O más de uno, quién sabe. Las crisis existenciales no están limitadas a una edad ni a una razón concretas, sino que responden a un cúmulo de circunstancias que, junto al estado anímico en que te pillen, consiguen arrastrarte hasta el fondo del pozo.

Puede ser que te sientas estancado profesionalmente mientras a tu alrededor la gente progresa, que te hayas dado cuenta de que no eres feliz con lo que haces o que tus amigos dejen la ciudad en la que vivís y te sientas solo, entre otras mil razones. Muy probablemente sea una mezcla de todo y a la vez nada en concreto, porque cuando estás en el fondo del pozo, la luz no entra ni para iluminar tus propios pensamientos. Y te quedas ahí, parado, bloqueado. En ese lugar donde ninguna solución parece efectiva y donde emprender una acción resulta una misión imposible condenada al fracaso. Cuando te encuentras en esa posición, hay que tomar decisiones que te desbloqueen, que te saquen de la inactividad existencial a golpe de remo y te obliguen a coger las riendas de tu vida.


1. Apúntate a una actividad para conocer a gente nueva

Y cuando decimos 'actividad' no valen clases de bolillo o de ajedrez. Tienes que emprender un curso de algo que implique acción y que te obligue a relacionarte con los compañeros. Apúntate a clases de teatro, de danza o al equipo de fútbol de tu barrio -o a cualquier otro deporte de equipo-. Lo que sea. Pero tiene que implicar trabajo físico, generar vínculos y obligarte a abrirte tanto a nivel interpersonal como individual. Un tratamiento de shock a todos los niveles para reactivar tu yo interior y tu yo social. Que fluya la energía. De paso, ganarás unos amigos de más y un nuevo hobby.


2. Retoma ese algo en lo que solías ser bueno o te interesaba

Aquí sí que vale lo de las clases de ajedrez, de hecho, sirve cualquier afición o interés que te haga sentir útil y válido. Todo el mundo es bueno en algo o está especialmente interesado en algún tema. Si siempre se te han dado bien los idiomas, apúntate a alemán o chino. Si eres un crack de las mates y siempre pensaste que 'lo petarías' como informático, hazte un curso de programación y amplia tus límites. O quizá seas una persona con una fuerte vocación social que no se siente completa con su trabajo de oficina de nueve de la mañana a seis de la tarde. Pues cuando salgas, por ejemplo, puedes ir a ayudar a un comedor para gente sin hogar. La cuestión es sentir que hay proyectos y lugares en el mundo que son para ti.


3. Reinventa tu carrera profesional

Este punto tiene que ver con el anterior pero es más específico. Está dirigido a aquellos que tienen miedo a perseguir sus sueños a nivel profesional. Al chico que estudió medicina pero siempre soñó con ser cocinero y abrir su propio restaurante, o a la chica que estudió derecho porque le obligó su padre, pero que desde pequeña quiso ser actriz. Ser médico o abogado puede ser un sueño, pero quizá no el tuyo. Si es tu caso, olvídate del miedo al fracaso y ponte en marcha: cambia de empleo, trabaja para pagarte un máster, haz una carrera a distancia o comienza el oficio desde abajo. Lo que más se ajuste a a tu situación. Pero hazlo. No te quedes con la espina del "nunca lo intenté" clavada en tu cerebro.

I make sure we're on track | (c) pixdeluxe

4. Actualiza tu situación sentimental

Y con 'actualiza', cada uno que elija su opción. Puede ser que tomes una decisión importante, como dejar a esa pareja con la que sabes que no hay futuro, o quizás es algo tan tonto como buscarte a alguien 'un poco especial' después de una larga temporada soltero. Además, no será por falta de opciones: amigos de amigos, salir de fiesta, las mil y una apps que hay a día de hoy, etc. Por fin llueve a gusto de todos. Date un cambio de look, una chorrada que siempre ayuda, y apaga el 'botón de pensar'. Tomar las riendas de tu vida personal te dará un chute de autoestima y seguridad que se ampliará a todo lo demás.


5. Cambia de ciudad y, a poder ser, de país

La decisión total que aglutina todo lo anterior en un pack. Los beneficios de tener que 'montarse una nueva vida' son incontables. Puede dar miedo, pero te sacará de ese bloqueo vital en el que te encuentras porque te obligará a empezar las cosas desde cero. Se instalará en ti una ilusión creciente, una curiosidad que hará que saques de nuevo tu linda cabecita al mundo. Tendrás que buscar casa, trabajo, amigos -aunque tampoco está de más si ya conoces a alguien por allí-, actividades nuevas, ligue nuevo y supermercado nuevo. Si además es otro país, tendrás que adaptarte a una cultura, costumbres e idioma diferentes. Lo conseguirás y verás que puedes con todo lo que se te ponga por delante. Que eres el puto amo. Que tú llamas y el universo responde. Además, no pressure, el billete de vuelta siempre estará a un 'golpe de click' si decides que aquello no era para ti.