4 formas de superar una infidelidad sin caer en dramas innecesarios

Una infidelidad es una de las situaciones más difíciles que pueden enfrentarse en una relación y superarla no siempre es posible

No importa quien seas, ni lo que hagas, ni todo lo que sepas sobre relaciones: si tu pareja decide ser infiel no hay nada que puedas hacer para evitarlo. De hecho, ni siquiera deberías intentar evitarlo. Lo único que debería preocuparte es cómo te sientes tú al respecto y qué puedes hacer para solucionarlo. Nadie te va a decir que es fácil o que todo se puede arreglar (la mayoría de las veces el suceso acabará con una más que necesaria ruptura) pero no enfrentar una infidelidad con sinceridad y decisión es uno de los mayores errores que se puede cometer en una relación.

En un artículo para Psychology Today, el psicoterapeuta especializado en sexualidad y cultura, Sam Louie, explica las cuatro mejores maneras de enfrentar una de las situaciones más difíciles por las que se puede pasar en una relación sentimental. 

1. Transparencia ante todo

Uno de los principales problemas cuando se produce una infidelidad es que la persona traicionada solo se entera de la misma por algún descuido en forma de mensaje de texto, foto, etc. Esto suele desencadenar una discusión en la que una de las partes niega o minimiza las acusaciones lo que, a la postre, puede llevar a que la persona traicionada pueda sobrereaccionar. El consejo del terapeuta es el mismo que aplica en sus sesiones de terapia en pareja: la parte que ha sido infiel debe intentar narrar (si es posible por escrito) de una manera racional y lógica lo que ocurrió para que acabase teniendo sexo con una tercera persona. 

No se trata de una carta de disculpas sino una especie de confesión o reconocimiento de los hechos tal cual ocurrieron que evitan que la pareja imagine más cosas de las que realmente hubo y si es posible que esta traición vuelva a darse. Es un ejercicio de justicia porque ahora sabe a qué atenerse realmente a la hora de decidir si continuar o no con la relación.

2. ¿Qué estaba faltando?

En el momento en el que los acontecimientos han quedado meridianamente claros hay que pasar a analizar qué circunstancias se dieron para que la otra persona buscara sexo fuera de la relación. Cuestiones como “mi pareja no está interesada en el sexo” o “nuestros horarios hacen que no tengamos tiempo para tener sexo” suelen ser muy recurrentes, según Louie, y pueden ser tratados si ambas partes se comprometen en tratar de restaurar el deseo mutuo.

3. ¿Soy yo o eres tú?

En ocasiones las circunstancias por las que atraviesa la pareja no tienen nada que ver en que una de las partes sienta la necesidad de mantener sexo fuera de la relación. Ser conscientes de nuestros anhelos sexuales, fetiches, etc. son la única manera de reconducirlos hacia nuestra pareja. Con comunicación y confianza es posible llevar estos impulsos al ámbito de la pareja y ser resueltos sin necesidad de tener una aventura.

4. Tienes todo el tiempo para desahogarte 

La persona infiel debe entender que por mucho que haya dado todas las explicaciones del mundo y se haya excusado de mil maneras, su pareja, en caso de que decida perdonar y retomar la relación, siempre necesitará tiempo (a veces mucho) para recomponerse y superar la desconfianza. Según el terapeuta muchas veces la persona no es capaz de aceptar que su pareja haya perdido la confianza y exige que se le devuelva simplemente porque no ha repetido la infidelidad. 

Esto es un error egoísta y debe asumir que quizás no logre recuperarla y que, en cambio debería ser él/ella quien realice el esfuerzo de empatía para aceptar el nuevo panorama. Si no es capaz de aceptar el duelo de su pareja debería ser valiente y poner fin a la relación ya que, en ocasiones, la persona traicionada no es capaz de vivir plenamente la relación pero tampoco de ponerle fin. Al final, en una infidelidad siempre pierden las dos partes pero siempre se puede decidir poner fin al dolor. Si todo falla corta por lo sano y busca a alguien en quien puedas confiar.