4 Consejos Para Librarte De La Obsesión Contados Por Una Maniática Del Control

Crédito de la imagen: Ashley  Sophia Clark

Soy una controladora, una maníaca del control, en serio. No me enorgullece, pero es la pura realidad. Necesito tener todo bajo mi radar para respirar tranquila, si no algo me carcome por dentro, me sube por el estómago, me hace sudar y me cabreo MUCHO. Necesito saber por qué narices no me contesta, necesito saber que si el plan D fracasa, tengo hasta la Z planificada y que, tras esa mirada extraña, no se esconde ningún imprevisto. Si pudiera arrancar las herramientas a los obreros que me despiertan cada día a las siete de la mañana, lo haría, porque había planeado dormir hasta las 8. Si tuviera poderes mágicos, decidiría la frecuencia y la hora exacta a la que me llama mi madre todas las semanas. Por desgracia, la vida es incontrolable, así que, como sufridora compulsiva, te daré un consejo: libérate.

Deshazte del miedo

Si mira, qué fácil. Pues sí, mucho más de lo que crees. Solo acércate al precipicio, asómate, coge aire, impulso y salta. Las alas las llevas puestas y está en ti el aprender a moverlas. No temas equivocarte, ser rechazado o escoger el camino incorrecto porque, al fin y al cabo, no existe una senda buena y otra mala. No olvides que gracias a las decisiones que tomaste en el pasado te encuentras aquí y ahora. Si no estás a gusto con una situación, trabaja para mejorarla en vez de obsesionarte y si no tiene remedio, ¿qué ganas con angustiarte? Si quieres controlar algo, controla tu vértigo, pero no gastes toda tu energía en lo externo, en lo que no te pertenece y, por tanto, no podrás cambiar. Créeme, el miedo no es un buen compañero.

No te olvides de respirar

Parece una tontería, pero nos pasamos la vida controlando lo que comemos, lo que decimos, con quién estamos y a dónde vamos. Sin embargo, descuidamos aquello de lo que deberíamos ser más conscientes precisamente porque es algo automático, que no necesita organización: la respiración. Las culturas orientales fueron las primeras en darle importancia a esta técnica que, de hecho, es uno de los pilares fundamentales del yoga y existen talleres para aprender a desarrollar esta técnica. 

Todos nuestros estados de ánimo están vinculados a una forma de respirar distinta. Resoplamos cuando no estamos de acuerdo con algo o suspiramos cuando sentimos paz y placer. Así que si respirar acompaña a tu actitud, ¿por qué no hacer el camino inverso?  Utiliza tu respiración para relajarte y conectarte contigo mismo. Tal vez, como yo, descubras que la meditación es el primer paso para desactivar la manía de dominarlo todo.

Improvisa

Recuerdo que cuando era pequeña, en las clases de ballet, la profesora a menudo nos hacía improvisar. Yo me ponía a bailar, pero la vergüenza era siempre más fuerte e inevitablemente acababa por dar cuatro pasos y mirar aterrorizada a mis compañeras, a ver por dónde iban. Haz todo lo contrario. ¿Por qué no levantarse hoy, sin planes, y construir un día al azar? Pero no de aquellos de “me quedo en casa viendo la tele porque qué palo hacer nada” o “me voy a la playa porque este calor no hay quien lo aguante”. Me refiero a hacer algo diferente, algo que no hayas hecho nunca y que no tengas planificado.

Pero tampoco vale eso de pensar con antelación que harás en tu 'día sin planes', que nos conocemos. Cierra los ojos y deja que la música te lleve DE VERDAD… quién sabe, quizás acabes en la cima del mundo.

Domestícate

Si eres un obseso del control, ¿por qué no logras dominarte a ti mismo? Visualizar y repetirte mentalmente aquello que quieres ser puede ayudarte a conseguirlo. Cuando te alteres ante una situación porque ha tomado un rumbo que tú no tenías pensado, piensa que realmente no tiene tanta importancia y que te estás alterando sin motivo. No es fácil, pero por algo hay que empezar. Recuerda: no podemos controlar lo que nos pasa, pero sí lo que hacemos con lo que nos pasa.