4 claves para dejar de procrastinar y gestionar mejor tu tiempo

Hay cuatro áreas clave que debes dominar para poder organizarte mejor y que te dé tiempo de hacer todo eso que planeas y deseas

Te encanta tener muchas actividades. A ese gusto particular por los planes le sumas el trabajo, el tiempo que tienes que pasar con tu familia y los momentos convencionales de desconexión. En todo ese engranaje de instantes hay un momento de explosión: no llegas a todo. No entiendes cuál es el motivo pero te estás organizando tan mal que no puedes cumplir con todo lo que te gustaría. Aunque no lo sepas (más allá de hacer listas y tener cientos de agendas y calendarios) existen cuatro áreas clave que debes aprender a dominar para que la gestión de tu tiempo sea, digámoslo claro, amazing. Qué mejor plan que poder hacer todo lo que te gusta, cumplir con los compromisos e incluso tener tiempo para desconectar y darle paso a la vagancia que, por cierto, a veces es muy necesaria. Todo se centra en una misma cosa: conocer cuál es exactamente la causa que te hace gestionar mal tu tiempo.

1. Conciencia

Muchas personas pierden la noción del tiempo. Esto es real, no es que estés locx. Hay un punto en el que frenas y te preguntas cómo y a dónde se han ido los minutos, las horas e incluso los días. Has puesto el piloto automático y, sin darte cuenta, ha pasado un montón de tiempo y has hecho la mitad de las cosas que tenías que hacer. No es sencillo ser productivx las 24 horas del día los siete días de la semana y, peor aún, no es saludable que lo seas. Lo ideal es adquirir conciencia de lo que haces y de cuánto tiempo te lleva hacerlo. Para empezar lo mejor es ponerse un temporizador: si piensas que la limpieza de la casa debe llevarte aproximadamente una hora, pon el temporizador. Si suena y no has acabado o bien no has gestionado bien el tiempo o bien necesitas más tiempo del que creías. Es una manera de empezar a tomar conciencia de hacia dónde van los minutos y las horas.

2. Seguimiento

Uno de los puntos más importante es cómo organizar las tareas y cómo poder ver el seguimiento de las mismas. Sabes muy bien todo lo que tienes que hacer durante la semana, es más te lo has apuntado en la agenda y en el calendario y visualizas bien qué irá primero y qué  irá después. En este punto es donde puede entrar el caos. Por algún motivo piensas que una de esas tantas tareas la puedes posponer o, peor aún, hacerla antes que otra. Es en ese punto donde todo se desajusta. No tengas prisa (ni tampoco pausa) porque si lo has organizado de alguna manera, desde luego es por algún motivo en concreto. Sigue el plan que has establecido y si ves que no funciona modifícalo pero no sobre la marcha. Mejóralo para la siguiente semana o mes.

3. Adaptación

Así como debemos seguir, más o menos, un plan establecido sobre la gestión de las tareas y actividades, también tenemos que aprender a ser flexibles y a adaptarnos. No es una contradicción, es un as que debemos tener en la manga. Esto hay que tenerlo en cuenta para eventos que no teníamos en mente y que han aparecido de repente. Cuando recibamos algo de este tipo debemos ver de qué manera lo podemos encajar en nuestro planning para que todo siga, más o menos, el orden que habíamos pensado desde el principio.

4. Respeto

Este punto no se había tenido lo suficientemente en cuenta. El respeto es muy importante pero exactamente ¿cuál? El respeto hacia el tiempo de las otras personas. Si hay alguien que, por ejemplo, está esperando que le respondas un correo, quizás debas poner esa tarea como prioritaria. El tiempo de las otras personas es importante y, si lo ignoras o no te parece lo suficientemente valioso, estás equivocadx. Está claro que no obviamos el tiempo de lxs demás porque nos apetece y ya está, es algo que no tenemos en cuenta como prioridad. Por ello debes prestar atención a esto, ya que a nadie le gusta esperar por lxs demás.