3 estrategias para lidiar con el sarcasmo de las personas tóxicas

Los comentarios groseros son contagiosos y pueden arrastrarte hacia discusiones estériles

Incluso la persona más buena del planeta corre el riesgo de ser arrastrada hacia la agresividad si se la machaca constantemente. Como demostró un estudio de 2016 de la Michigan State University, las personas que son sometidas al sarcasmo, el desprecio y demás actitudes pasivo-agresivas acaban fatigadas mentalmente, con lo que disminuye su capacidad para regular emociones e impulsos y terminan por contratacar. Por si algo similar te ha ocurrido alguna vez, Amy Morin, psicoterapeuta y experta en fortaleza mental, te explica en Psychology Today las tres estrategias básicas para lidiar de forma saludable con esas actitudes groseras.

1. No regales tu poder

Dejar que esos comentarios sarcásticos que esconden tanta maldad te afecten es sinónimo de entregar tu poder a quienes los emiten. La clave está, señala Morin, en reconsiderar los pensamientos perturbadores que inspiran esas comentarios, en respirar profundamente para mantener la calma y en alejarse de la situación cuando sea posible. No tienes por qué permanecer en un entorno que roba tu autoestima y tu alegría.

2. Mantente fiel a tus valores

Las personas mentalmente fuertes, dice la psicoterapeuta, “conocen sus valores y hacen que sea una prioridad vivir de acuerdo con ellos, incluso cuando se enfrentan a personas sarcásticas”. Esto significa que, incluso en la tormenta emocional que despierta un comentario pasivo-agresivo doloroso, debes mantenerte fiel a las ideas de no violencia. Porque sabes que la lucha de egos no sirve más que para quitarte la paz interior y porque rebajarte a su nivel te agriará el día.

3. Distingue cuándo debes hablar y cuándo debes callar

Claro que ser fuerte implica hablar en tu defensa cuando resulta necesario. Pero callar cuando sabes que la discusión será improductiva requiere también de muchísima fortaleza mental. No todos saben permanecer en silencio cuando alguien le ataca de forma sarcástica delante de otra gente. Pero como explica Morin, las personas fuertes “no sienten que tengan que decir la última palabra ni están interesados en discutir por el simple hecho de hacerlo”. Están por encima de todo eso.