10 formas científicamente probadas de acabar con tu estrés antes de que él acabe contigo

Un examen, una presentación delante del jefe, una primera cita romántica, un atasco, el metro o el autobús atestado de gente. Todo el día de aquí para allá. ¿Traducción? Estrés, ansiedad, ira, odio. Por suerte, hay muchas soluciones y todas ellas están pensadas para no terminar incurriendo en delitos tipificados. El portal especializado en trabajo y emprendimiento Enterpreneur se ha ocupado de recoger unas cuantas, de las que hemos extraído las 10 más sencillas de llevar a cabo sean cuales sean tus rutinas. Alternativas sencillas, rápidas y encaminadas a liberar, de forma natural, esos altos índices de hartazgo que, si cabe, se recrudecen en los días en los que el verano asalta con temperaturas asfixiantes.


1. Identifica el origen del estrés

No hay mejor forma de pelear contra un enemigo que conociéndolo, porque solo poniéndole nombre al problema se le puede vencer. Por eso, conviene que te detengas un momento y pienses en cuál es el germen de tus nervios y tu ansiedad, atacando después su origen. ¿Que los atascos te crispan? Trata de salir antes de casa o de pedir un cambio de horario. ¿Que te ves desbordado entre tantos apuntes? Piensa fríamente si no será mejor opción concentrarte en menos asignaturas y dejar alguna para más adelante. Y así, con todo aquello que te quite el sueño.


2. Camina 10 minutos

Porque libera tensiones y te permite pensar con claridad, despejando tu mente y ayudándote a enfrentar los problemas de mejor grado. Encontrar 10 minutos diarios para caminar es sencillo: puedes dar un rodeo antes de entrar en la oficina o la facultad, salir a dar un paseo antes de cenar o tomar un camino más largo para volver a casa. El ejercicio libera endorfinas, hormonas que inciden de forma beneficiosa en el estado de ánimo, y ayuda a controlar también las hormonas del estrés.


3. Ríe a carcajadas

Según un estudio elaborado por la doctora Suzanne Steinbaum, cardióloga del Lenox Hill Hospital de Nueva York, la risa es un antídoto natural contra el estrés y reduce la inflamación de las arterias. Por eso, aconseja buscar motivos para, más que sonreír, reírte a mandíbula batiente.


4. Apóyate en la respiración

Varias investigaciones apuntan a que uno de los principales desencadenantes del estrés es, precisamente, el ritmo incorrecto en la respiración. La psicóloga deportiva Leah Lagos aconseja practicar un sencillo ejercicio para recuperar el compás: hacer diez respiraciones profundas, tranquilas, mientras te concentras en los pensamientos estresantes, y exhalar después el aire durante seis segundos. Fácil, rápido y 100% efectivo, según sus ensayos.


5. Come bien

Consejo de abuela y ya se sabe que las abuelas son pozos de sabiduría. Una correcta alimentación redunda en el buen funcionamiento del organismo y, por tanto, en un estado de bienestar que se traduce en una mejor gestión del estrés. Pierde, mejor dicho, invierte tiempo en cocinar, en preparar menús saludables y abandona definitivamente las comidas precocinadas.


6. Visualiza imágenes relajantes

Lo estás notando. Sientes cómo te acercas al precipicio, cómo te asomas al vacío. Por eso, detente y regálate unos minutos para imaginar una estampa tranquilizadora, que te aleje por un instante de ese acuciante problema que amenaza con terminar contigo. En definitiva, ‘resetea’ tu cerebro para alejarle del peligro de la crisis de ansiedad.


7. Mastica chicle

Algo tan sencillo como ejercitar las mandíbulas asestando duras dentelladas a un chicle se revela como una práctica increíblemente desestresante, según un estudio elaborado por la Universidad de Swinburne de Melbourne (Australia). Los investigadores constataron que la goma reduce los niveles de cortisol, principal motor de la ansiedad, hasta un 16%.


8. Reparte unos cuantos abrazos

Otro estudio, comandado por el doctor Sheldon Cohen, descubrió que el abrazo “puede actuar como un remedio eficaz para transmitir apoyo”, y que “aumentar la frecuencia de los abrazos podría ser un medio eficaz para reducir los efectos de la ansiedad”.


9. Desconecta el móvil, el ordenador y la tablet

Cada vez se habla con mayor preocupación de síndromes relacionados con la necesidad de mantenerse permanentemente conectado a los dispositivos electrónicos. Todo lo que aparentemente nos mantiene unidos a los demás no hace sino incrementar el estrés, según diferentes estudios como el elaborado por los expertos del portal especializado en salud y bienestar Everyday Health. Por eso, de vez en cuando, desconecta.


10. Siéntate en una mecedora

Sí, como en las películas. Dejarse balancear con el suave vaivén de una mecedora es altamente relajante, según una investigación de la Universidad de Rochester y la opinión de millones de ancianos de todo el mundo.

Y hay más técnicas: dormir adecuadamente, comprar una planta, hacer alguna escapa de la ciudad, gritar hasta quedarse afónico… Cualquier cosa antes de terminar con los nervios destrozados.