Mis sensaciones en el nuevo INNSIDE Alicante Porta Maris

Tu visita no entra en pausa al cruzar el hall, no, sino todo lo contrario: se enriquece ahí dentro porque encuentra Alicante ahí dentro

Voy a serte muy sincero: yo nunca he sido muy de hoteles. Siempre he preferido otras alternativas porque la sensación que tengo cuando entro en uno de ellos es que abandono la ciudad que estoy visitando. Como si al cruzar el hall entrara en una dimensión paralela hotelística que es prácticamente igual en todos los lugares del mundo. Sí, cambian detalles de decoración y cuatro cosas más, pero te sientes en un hotel. Separado del entorno. Al margen de la esencia más pura del destino. Y es por eso que dudé tanto cuando me invitaron a la inauguración del nuevo INNSIDE Alicante Porta Maris. Me apetecía conocer la ciudad, ¿pero iba a hacerlo de verdad quedándome en un hotel?

Resultó que sí y te cuento por qué

Que un hotel forme parte de la ciudad que habita es lo más normal del mundo. Sobre todo cuando tiene mucho pasado y el Porta Maris lo tiene y mucho en Alicante. Pero que una ciudad forme parte de un hotel no lo es. De hecho, la mayoría de establecimientos de este tipo ni lo intentan. Y cuando lo intentan suele ser un meh. Pero aquí no. Y te lo digo en serio. Para empezar, la relación física del INNSIDE Alicante Porta Maris con Alicante es una barbaridad. Me he dado unos cuantos desayunos mirando al Mediterráneo que casi podía ver nadar a los jureles. Y desde mi room veía toda la ciudad. Incluido el Castillo de Santa Bárbara. De noche salía a la terraza a ponerme bohemio.

Pero luego hay una clara relación conceptual. La decoración aquí no un cuadro de un mapa de la ciudad y unas cuantas figuritas de monumentos emblemáticos. Eso no es inmersivo. Eso no te hace sentir conectado a Alicante. Es lo fácil. Es lo obvio. Es lo intrascendente. En su lugar, en el INNSIDE Alicante tienes las pinturas, las esculturas y las creaciones varias del artista alicantino Antonyo Marest. Y molan una barbaridad. Lo cual está guay porque es lo que harías fuera, yendo a un museo o a una exposición, pero por todo el hotel, haciéndote sentir que tu visita no entra en pausa al cruzar el hall, no, sino todo lo contrario: se enriquece ahí dentro porque encuentra Alicante ahí dentro.

También en la comida. Tanto el catering del evento de presentación oficial, con el que no te aburriré porque fueron varixs políticxs y directivxs gustándose mucho, como el menú del restaurante Sideral situado en la primera planta del hotel, te recuerdan constantemente que estás en Alicante. Desde el arroz al atún y pasando por la horchata, la coca, la mojama, la ostra y muchos otros básicos de la comida regional, la boca está siempre llenita de Alicante. De nuevo, no es aquello de comer en un hotel algo que no tiene absolutamente nada que ver con el lugar que estás visitando. El hotel no te saca del ensimismamiento. No te roba el estado de fantasía. Te mantiene en él. Eso está guay.

De hecho, aproveché un par de mañanas allí para trabajar un poco con mi portátil y la sensación que tenía era de formar parte de la ciudad, como de estar viviendo allí y no simplemente de paso. Quizás por las vistas desde el balcón. O quizás porque la decoración del escritorio tenía personalidad Z. Pero a poco que te concentrabas en lo que estabas haciendo te metías en el mood de estar trabajando desde allí porque vives allí. No sé bien cómo explicarlo. Supongo que para nada es casualidad y que se han esforzado mucho precisamente para eso: para que la gente como tú vaya allí y sienta que está integrada en el escenario de manera orgánica. Sea como sea, sí que lo han logrado.

Pero lo mejor de todo es la gente

Detrás de un hotel así hay mucha gente tomando decisiones. Yo eso lo entiendo. Que haya Studios para reuniones, sofás cómodos por todas sus plantas y un spa con masajes es idea de alguien. Y ole por las ideas. Pero al final, por mucho que te ensimismes, por mucho que puedas olvidarlo a veces, lo que hace que un sitio así se sienta guay es la gente. Porque el masaje de espalda que disfruté lo hizo una masajista profesional la mar de maja. Porque las habitaciones estaban tan bien cuidadas porque hay un equipo de limpiadoras estupendo. Porque los camareros son excelentes y te hacen sentir especial aunque los especiales sean ellos. Porque la banda de jazz era extraordinaria.

Y no sé a ti, pero a mí esto me importa y mucho. No pude hablar con todos los trabajadores del hotel, pero la sensación que tuve es que es un buen sitio para trabajar. Y yo al menos quiero vivir mis fantasías viajeras en un lugar en el que se cuide a la gente. Lo estuve buscando y, según Indeed, los salarios de su personal se encuentran por encima de la media nacional para los mismos puestos. Eso también forma parte de la integración en la ciudad. Hacerla crecer a través de un establecimiento al que la gente quiere ir a experimentar Alicante. Hacer que su gente se vea beneficiada de tus ganas de conocerla. Sí, mis sensaciones han sido muy buenas. Ya nos contarás qué tal las tuyas.