Con la llegada de los meses cálidos, el pulso de Barcelona se transforma. Para aquellos que habitan la ciudad o los viajeros que la visitan, el desafío es encontrar espacios que reproduzcan la sensación de estar de vacaciones sin abandonar el código postal. Como respuesta a este contexto estival, el Hotel Pulitzer —pionero indiscutible en democratizar las alturas y abrir su azotea a los barceloneses— consolida su icónica Terraza como el refugio urbano definitivo.
A escasos pasos de Plaça Catalunya, este espacio se erige como un oasis en las alturas, ofreciendo una experiencia inmersiva que fusiona música de vanguardia, gastronomía fresca y brisa al caer la tarde.
La banda sonora de la ciudad (en las alturas)
Fiel a su compromiso inquebrantable con el talento local, la decimotercera temporada del ciclo #BuenasTardesPulitzer se despliega como un escaparate pensado para mantener vivo el pulso musical de la ciudad. De jueves a domingo hasta octubre, entre las 19:00h y las 22:00h, la cabina de la sexta planta acoge a una cuidada selección de artistas que equilibran la experiencia y la frescura sonora.
La programación, que se renueva constantemente, cede el protagonismo a las figuras clave de la electrónica barcelonesa contemporánea. El cartel ofrece una amplia amalgama de estilos y ritmos hedonistas, asegurando una banda sonora impecable para acompañar las puestas de sol y elevando el clásico tardeo a una categoría superior.
Gastronomía refrescante y diseño frente al calor
El latido musical de la azotea encuentra su réplica perfecta en una sugerente carta gastronómica pensada para compartir con las manos. Basada en la frescura del Mediterráneo oriental, la propuesta incluye opciones ligeras y estivales como sus aplaudidas brochetas —de cordero especiado o de atún moruno—, las alitas de pollo a la brasa con za’atar, o el queso feta crujiente con miel de azahar y pistacho. Son sugerencias ideales para todos los públicos, tanto para quien quiere darse un buen banquete como para los que prefieren picotear relajadamente mientras disfrutan de unas copas viendo el atardecer.
Sin embargo, el magnetismo del Hotel Pulitzer trasciende su afamada azotea. Concebido bajo el brillante interiorismo de Lázaro Rosa-Violán, este histórico edificio de la calle Bergara, con sus 91 habitaciones, es un ecosistema vivo diseñado para el hedonism ourbano. Un destino total que invita a vivir la temporada en la ciudad con todos los sentidos.
