Es muy probable que te lo hayas encontrado en tu feed de TikTok o de Instagram estos últimos días: un tipo al que le preguntan cómo afecta la crisis de la vivienda en nuestro país a los jóvenes y contesta que la culpa es de ellos por comer demasiados aguacates. Sí, suena a chiste, pero la realidad es que hay mucha gente ahí afuera, especialmente de generaciones anteriores, que realmente cree que el motivo por el que la gente joven no puede comprarse una casa es debido a que no sabe ahorrar. Y nada más lejos de la realidad.
El sistema nos falla y nos culpabiliza
Cualquier análisis serio de la crisis de la vivienda arroja responsables claros: la especulación inmobiliaria de los fondos de inversión, el crecimiento de los multiarrendadores, la falta de medidas políticas efectivas... Sin embargo, y como se ve en una de las entrevistas que el creador de contenido Valgardi hecho por las calles de Madrid, hay quienes no lo quieren ver así y acuden a una premisa mucho más simplista: “los jóvenes tienen la culpa”. Y no solo porque, según el entrevistado, prioricemos gastar nuestros ahorros en pequeños lujos como comprar aguacates, sino porque, para muchos, esa sigue siendo la explicación más cómoda a un problema mucho más estructural.
Y no, la entrevista no es real. En realidad, se trata de una campaña de Taco Bell para combatir este mito tan dañino para la población joven. Lo que hace Valgardi es entrevistar a un actor. Lo triste es que ese actor no es una opinión aislada: es la representación de un pensamiento que verdaderamente está ahí afuera. De hecho, conocemos su origen: comenzó en el año 2024, cuando un agente inmobiliario australiano millonario afirmó públicamente que “los jóvenes no se pueden comprar una vivienda porque se gastan todo el dinero en prepararse tostadas de aguacate”. La indignación recorrió la red.
No, no debería ser necesario hacer cuentas, pero las vamos a hacer: en Madrid, una de las ciudades que concentra más puestos de trabajo, especialmente para la población joven universitaria, se necesitan más de 124.000 euros para cubrir la parte del precio de una vivienda que no financia la hipoteca, según cálculos de Infobae a partir de los datos de abril de este mismo año del Consejo General del Notariado. Con el precio actual del aguacate en supermercados españoles, en torno a los 5,50 euros el kilo, y tomando medio aguacate al día, el gasto asciende a unos 200 euros al año. Tendrías que pasarte 620 años sin comer aguacate para ahorrar para la entrada. Un auténtico sinsentido.
La respuesta para reescribir la narrativa: El Guacabono
Este contexto, en el que la realidad y el mito chocan completamente, es el que ha motivado a Taco Bell a montar toda la campaña. La marca ha lanzado una iniciativa para los jóvenes, que sufren no solo el retraso de las grandes decisiones vitales a consecuencia de los desorbitados precios de la vivienda, sino también las acusaciones injustas. El Guacabono: gracias al cual con la compra de cualquier producto de Taco Bell que contenga guacamole entras directamente en el concurso de un año entero de alquiler gratis. ¿Y si el aguacate se convierte irónicamente en la solución en lugar de en el problema que dicen que es?
Para participar, basta con que compres cualquier producto de Taco Bell con guacamole habiéndote identificado con tu usuario de la app oficial de Taco Bell y aceptando la participación . Taco Bell se hace cargo de todo lo demás. La lista incluye la tarrina de guacamole individual, el Deluxe Burrito con queso, el Deluxe Burrito con queso y bacon, los Supreme Nachos, el Complete Burrito Bowl con guacamole y, sobre todo, por lo especial que es, el Guacamole Chicken Burrito. Una receta disponible solo este verano: pollo frito crujiente (con opción vegetal), lechuga, pico de gallo, salsa Nacho, salsa Pepper Jack y guacamole con textura real.
Un catalizador de conciencia social
Estamos hartos de que nos digan que tenemos una vida peor que nuestros padres porque no tenemos cultura del esfuerzo, en lugar de apuntar hacia un sistema que asfixia las posibilidades de emancipación. Así que ya lo sabes: la próxima vez que alguien te diga con condescendencia que dejes de consumir aguacates para poder comprarte un piso, muéstrale este artículo.
