El Ayuntamiento de Madrid pretende que los acampados de Sol paguen los supuestos desperfectos provocados

“Una de las vías que está utilizando el Ayuntamiento son las cámaras de seguridad más próximas a la plaza para reconocer a las personas concretas”

Al Partido Popular no parece gustarle la protesta ciudadana pacífica y lo estamos viendo claramente con sus reacciones a los acampados de Sol. Por un lado, está la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ha intentado conseguir sin éxito en los tribunales la legitimación necesaria para desalojar a los manifestantes de la plaza a la fuerza. Por el otro, al alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, cuyo gobierno acaba de anunciar que pretende pasar los gastos de limpieza y de reparación de desperfectos a los acampados. Sí, su ejecutivo está dedicando tiempo y recursos públicos a estudiar cómo hacer que los ciudadanos allí congregados sean identificados y cobrados.

Así lo ha explicado la vicealcaldesa de la ciudad, Inma Sanz: “Por supuesto, trataremos de repercutir hasta el último euro que se vaya a gastar este Ayuntamiento a los causantes de esta situación, que son los que están allí de manera ilegal y los que lo están consintiendo por dejación de funciones. No vamos a parar hasta tratar de que a los madrileños no nos cueste un euro”. Lógicamente, esto plantea varios problemas éticos y prácticos. El ético es sencillo: ¿qué dice de nuestra sociedad que penalicemos económicamente a quienes buscan una forma de protestar contra el sistema para mejorarlo? Parece simplemente una estrategia política para desincentivar la tan necesaria lucha social.

¿Y los prácticos? Pues el más evidente es el de identificación. En este sentido, explica la periodista Beatriz Olaizola, “una de las vías que está utilizando el Ayuntamiento son las cámaras de seguridad más próximas a la plaza para reconocer a las personas concretas que han vandalizado el patrimonio”. O dicho con otras palabras: técnicos del ayuntamiento van a estar horas revisando los vídeos de la acampada frame a frame para encontrar manifestantes a los que cobrarles. Pero hay otro problema: que la acampada de Sol ha sido profundamente pacífica y cívica y esos “actos de vandalismo” están más en el imaginario de la derecha que en la propia plaza de Sol. Y ahí están las imágenes.

Sí, a lo poco que pueden aferrarse es a lo de la estatua del Oso y el Madroño, que amaneció una mañana con pegatinas y alguna pintada, pero nadie puede asegurar que fue responsabilidad de alguien de la acampada y no de un ciudadano ajeno a la misma. Y, sobre la limpieza, primero habrá que ver en qué condiciones dejan la plaza los acampados. Y es que, viendo el nivel de organización que han mostrado estas semanas, no sería nada extraño que se encargaran ellos mismos de limpiarla. Aún así, Almeida insistió el pasado viernes con que “la acampada no tiene nada que ver con la que hubo en su momento y que no es pacífica”. Habrá que esperar para ver en qué queda todo esto.