2025 fue testigo de un acontecimiento histórico de esos que parecen no ser trascendentales, pero que dicen mucho de hacia dónde nos dirigimos como sociedad: por primera vez en la historia de nuestro país, el número de estudiantes de máster en las universidad privadas superó al de quienes cursan estos posgrados en universidades públicas. Y no es fue un hecho anecdótico. Ahora mismo, y según apunta el periodista Daniel Sánchez, en España hay 50 campus públicos y 48 campus privados, pero ya hay varios proyectos privados sobre la mesa que harán que la balanza se incline hacia la educación superior privada por primera vez.
El fenómeno tiene un apoyo muy claro: el de las comunidades autónomas gobernadas por la derecha, que hacen todo lo posible por favorecer la construcción de nuevos campus universitarios privados. En muchas ocasiones, explica el mismo periodista, ignorando los informes de calidad del Ministerio de Universidades. “La Universidad Internacional para el Desarrollo de Extremadura fue validada por el ejecutivo de María Guardiola con un demoledor informe negativo”. No es el único caso: lo mismo ocurrió con la Universidad Tecnológica Atlántico-Mediterráneo en Andalucía. Parece que la calidad no importa cuando hay negocio de por medio.
Y en este negocio las universidades públicas son una competencia. Por eso muchos gobiernos autonómicos liderados por la derecha están infrafinanciándolas. Es el truco de siempre: debilito un recurso público, reduzco su calidad, le digo a la gente que lo público no funciona y obtengo el apoyo popular para favorecer lo privado. Para que te hagas una idea, en España no se abre una universidad pública desde el año 1998. Y muchas de las 50 que hay protestan año tras año por los recortes que las empobrecen. Ayuso, escribe Sánchez, gobierna a la comunidad más rica y la que menos dinero da a sus universidades públicas. La estrategia es clara.
Obviamente, esto está llevando a mucha gente joven y a sus familias a endeudarse para acceder a la universidad privada y obtener, según le han contado quienes tienen intereses en el negocio educativo privado, una educación de calidad. Los másters son muy caros. Algunos desproporcionadamente. Poco a poco, nos acercamos cada vez más al modelo clásico de los Estados Unidos en el que la gente tiene que pedir préstamos enormes para formarse y dedicar luego los primeros años de carrera a pagarlos. Eso si encuentran un trabajo digno. O cambia la dinámica y se fortalece la uni pública o se va a romper aún más el ascensor social en nuestro país.
