Vivir a base de "Me gusta"

¿Qué hacíamos cuando no había Internet para mantenernos en contacto con todos nuestros amigos y conocidos? Ese mundo antiguo que se nos antoja ahora apocalíptico en el que nos llamábamos, nos enviábamos cartas y postales, o recorríamos miles de kilómetros para ver a esa persona.

Las fotos existían pero se enviaban por correo al novio que hacía la mili y se cruzaban los dedos para que no se extraviasen por el camino. La gente se subía a un autobús y pasaba toda la noche en él para disfrutar de unas horas con la familia; se dejaban los cuartos en cabinas telefónicas remotas. Se buscaban momentos para ver, hablar, abrazar...

Eso, amigos, era el "Me Gusta" pre-Facebook. Me gusta verte, me gusta escucharte, me gusta que seamos novios, amigos, me gustaste en la última foto que me enviaste, en la última canción que me cantaste por teléfono. Me gustas tú y que sigamos en contacto. Me gustan las postales de tus viajes por el mundo. Me gusta cuando regresas.


Y llegan las rebajas de Internet

Ahora, en cambio, ese "Me gusta" es gratis, o al menos lo han rebajado hasta colgarle el cartel de saldo. El "Me gusta" se ha devaluado tanto que ya parece imposible discernir el cierto del que se señala por aburrimiento. Me gustan tus fotos de vacaciones, pero no sabía que te ibas, ni te pregunté después cómo te fue. Me gusta la foto que colgaste con tu novio, pero aún no se cómo se llama. Me gusta lo loco que te ves en esa foto de fiesta, pero hace años que no te invito a una cerveza. Me gusta, me gusta, me gusta. Puedes tenerlos todos, pero nunca estaré más cerca de ti por ello.

Todos esos me gustas nos hacen creer que hay alguien al otro lado, que estamos más cerca. ¿Pero lo estamos realmente? ¿Somos realmente amigos de todas esas personas? ¿Nos importan, de verdad? ¿Cuándo fue la última vez que les llamamos, que quedamos para vernos o que les preguntamos "cómo te va"? ¿Cuándo fue la última vez que nos hicieron reír? ¿Cuándo fue la última vez que nos abrazaron, que nos besaron?

No... un "me gusta" no vale. No vale si quieres tener una vida real, auténtica. Estamos tan pendientes de capturar cada momento con fotos, que nos perdemos el momento. Estamos tan sumidos en este mundo ficticio que nos hemos llegado a creer que se puede conservar una relación con whatsapps. Nos estamos perdiendo la vida y el placer de conocer, empatizar y disfrutar de la compañía de verdad. Esa que hará que no necesites hacerte un selfie, porque estará ella o él para hacerte la foto. Esa compañía que te escuchará y te mirará. Esa que te dirá me gustas mientras os tomáis una caña. Así que, si realmente esas personas te importan, te recordamos que además del click de Facebook tienes algo más que ofrecerle. Porque, aunque podamos creer que sí, lo cierto es que no se pueden cuidar relaciones auténticas y reales a base de "me gustas". Y lo que no se cuida... se marchita.

Consejo milenial: recurre al Plan Ve.

Crédito de imagen:  Wendy Nelson