Por Qué Tú También Vives Cazando Pokémon Aunque No Lo Sepas

Esto te incumbe seas experto en Ratattas o no, ya que te voy a contar por qué tú - aunque los odies - también cazas Pokémon. Este tuit me marcó durante la vorágine de opiniones que surgieron a favor y en contra de la bendita app:

El alcance de esta nueva manera de entretenerse para la humanidad - y de lucrarse para una gran compañía - no es nada nuevo en su esencia porque ya se cagaba mi abuelo en la adicción al televisor y mira lo ilustrados que somos hoy los jóvenes españoles (risas). Y es que el mundo no era ni mejor ni peor antes de Pokémon Go, ni de Gandía Shore, ni de la jihad. Matadme por poner estas tres cosas en la misma frase (pero hacedlo bien; si puedo elegir quiero morir en un tsunami de Nutella). Si me leéis hasta el final puede incluso que nos entendamos.

Capturando lo intangible

Esto me sucedió una soleada tarde de lectura en el parque (no te duermas). La vida explotaba a mi alrededor: niños, perros, música, pakistaníes vendiendo cerveza, el mundo en su crudeza y su dulzura contrapuestas y expuestas ante mí... y de repente pasaron cuatro adolescentes corriendo escopeteados. Iban a la velocidad de la luz, uno de ellos en patinete, y por un momento entenderéis que me preguntase si habían robado un bolso. Pero no huían, sino que perseguían lo que ya imagináis... Pokémon.

Todo buen Pokeadicto vive móvil en mano buscando capturar algo intangible, que no puede tocar y no existe más que virtualmente como conjunto de píxeles y en forma de puntuación en el juego, ¿no?. No les juzgo, yo también siento adrenalina cuando estoy a punto de hacer jaque mate en el ajedrez (casi nunca), así que cada loco con su tema. La cuestión va más allá. Lo que digo es que tu idea de pareja ideal, tu profesión soñada, mi voluntad de aprender una lengua nueva, las ganas de algunos de conquistar el mundo e incluso convertirse al budismo para no desear nada de eso, todo son Pokémon.

Crédito de la foto: Pawel Kuczynski

Perseguimos sueños, ideas, objetivos, ya sean físicos o no. Sacarte esa carrera o subir esa montaña, comprarte el coche de turno, perder esos kilos de más, incluso salvar vidas, todo son Pokémon. Es durante el proceso de cazarlos cuando creces, te haces, vives. Ningún entrenador Pokémon desearía que al primer día de salir la App le regalasen todos los monstruitos, sencillamente no habría juego, no habría vida que vivir.

Ahora que ya os preguntáis qué mierda de libro estaba leyendo para pensar en llegar hasta aquí, vayamos más allá. Desconocemos qué nos trae a este mundo y por eso, incluso siendo amados y teniendo medios para llevar una vida digna, nos acecha el origen de la filosofía: la incertidumbre, la insoportable levedad del ser. Tenemos a medio occidente con depresiones, ansiolíticos y estresados por competir entre ellos e intentando entender qué coño hacen en este mundo. Después de dar por sentada nuestra razón más primaria de existir (sobrevivir y reproducirnos), necesitamos llenar nuestras vidas con otros incentivos.

Buscándote a ti mismo, buscas un Raichu

Para vivir "en sociedad" nos alimentamos de conceptos como la realización de uno mismo. Eso es lo único que podemos hacer si buscamos la paz mental y social: Llenar nuestra existencia. ¿De bienes materiales? Nunca te saciarán del todo, y a la larga joden el planeta. ¿De reconocimiento? Si es a través del arte o  las ideas constructivas, pa'lante. ¿De religión? Bravo si tienes esa suerte, porque no tener que plantearte el por qué del cosmos es un chollo. ¿De amor? En su significado más amplio es para mí lo que más te acerca al sentido de la vida. Pero ahí ya cada uno...

"Enivrez-vous sans cesse!

De vin, de poésie ou de vertu, à votre guise" - Charles Baudelaire

("Embiágate sin cesar! De vino, de poesia o de virtud, a tu manera")

Entonces: si todos perseguimos, desorientados, palpando en la oscuridad de la existencia, cosas tangibles o intangibles, ideas, momentos, sensaciones, estatus, que aunque consigamos se pueden volatilizar, que a otros puede que nunca satisfagan y cuya importancia le damos nosotros mismos porque nada tiene un valor intrínseco,... no nos engañemos: todos vivimos cazando Pokémon. La contraargumentación más evidente es que Pokémon Go es un juego y que me busque yo un hobby y deje de darle vueltas, desgraciadamente mi hobby acaba siendo la reflexión.

“¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.”

Calderón de la Barca

P.D. Bajo ningún concepto significa esto que la vida no sea bella, ni que no puedas seguir riéndote de los Pokeadictos. Ahora tendrás un 2x1 ya que también te estarás riendo de la condición humana y de esa PokéBall no escapamos. HA-HA!