Que Vivan Las Románticas Que No Entienden Las Noches De Bohemia

Diez horas antes

Son las 7 p.m. de un sábado cualquiera y estás tumbada en el sofá. Es el momento perfecto después de una larga siesta para tomarte un café, meterte en la ducha y prepararte para una noche de locura en la que te has propuesto hacer todo lo que te apetezca, sin límites; hoy te has venido arriba y te sientes completamente libre. Te preparas cuidadosamente eligiendo algo no demasiado arreglado pero seleccionado estratégicamente. Estás lista para salir de casa.

La gran noche

Tiene pinta de que va a ser una gran noche. Quizás, porque has salido con la mentalidad totalmente abierta y no hay nada que te cohiba. No eres de las que practica lo salir de fiesta para "ver que pillas", prefieres de salir con tus amigas para divertirte y bueno, conocer gente si se tercia, pero hoy, hoy es una noche de bohemia.

Te preparas para poner en marcha tu táctica aparentemente pasiva de mirada fija por si alguien interesante se te cruza por los alrededores. Y, de repente, voilà, se te activa el radar y ahí está, codazo casi involuntario a tu amiga para que te conteste con una rápida confirmación sobre la alerta devolviéndote el gesto. De manera mágica resulta haber ocurrido un match en el que el desconocido te aguanta la mirada y te sonríe; tu noche de bohemia va viento en popa.

Finalmente os acercáis, os saludáis, unas risas, unas cervezas y, por qué no, terminas invitándole a tu piso para acabar teniendo una noche de sexo regulero pero eso sí, muy bohemia. En las películas esto suele ser un momento increíble pero creo que no hace falta que diga que tras varios cubatas y algún chupito de Jägger es bastante complicado reproducir una escena de este tipo con elegancia. Se hace lo que se puede.

5 horas después

Abres los ojos y ahí está, evalúas la situación y aunque apenas le conoces, tu yo bohemio’ te sonríe y te hace pensar que fue, sin más, una noche divertida. Tras un despertar algo incómodo de alguna manera irónicamente tímida acabas despidiéndote de él en la puerta de tu casa tras un rápido cruce de móviles que permite dejar algunas puertas abiertas.

Noche de bohemia y después... confusión

Se fue y parece ser que tu yo bohemio’ se fue con él porque no lo encuentras por ninguna parte. Algo te confunde y te hace pensar que habéis conectado de alguna manera especial. ¿Será que eres una romántica y te gusta pensar que esas cosas suceden en el mundo real? Desarrollas a priori un falso vinculo emocional con esa persona porque te cuesta separar el sexo del amor romántico. Sin duda, eres de las que piensa que el sexo, siempre es mucho mejor acompañado de amor, pero obviamente lo de esa noche tenía cero amor porque ni siquiera has pasado por una fase de interés real. Pero, ahora, tu yo romántico-dramático’ se ha apoderado de ti. 

Busco y no encuentro una explicación, sólo la desilusión, de que falsos fueron tus besos...

Pero keep calm, no pasa nada, que algo te mueva las vísceras, sea más o menos real, siempre es algo bueno, disfrútalo y déjalo pasar porque nunca se sabe.

Que vivan las románticas, las que saben emocionarse con pequeñas cosas, las que se ilusionan por cosas que quizás solo ellas ven y las que saben construir castillos en el aire con muy poca arena.