Las verdaderas e inquietantes razones por las que tu perro te lame

Si piensas que con este gesto te dicen algo tipo “Te quiero”, quiere decir que llevas toda la vida equivocadx

Tu perro es de a los que le gusta pegarte lametones y lo hace todo el rato. Un ratito de sofá mirando Netflix y zas, te pega un lametazo. Una muestra de cariño por no haber perseguido otra vez al caniche de la vecina y zas, otro. O un paseo por la montaña después de incontables días de confinamiento perimetral y zas, otro. No puede evitarlo. Está en su naturaleza. Y a ti, por mucho que a veces te de algo de manía, te gusta porque eso significa que te quiere, que vuestra conexión es real. O al menos eso te han dicho siempre.

Para saber de verdad qué hay detrás de cada lametazo perruno, lo mejor sería que los perros hubiesen aprendido a hablar como nosotrxs o nosotrxs como ellos. Pero hasta que esto no ocurra, hay algunas suposiciones científicas que tienen bastante sentido, como una que parte de la relación con su madre. “Los investigadores de cánidos salvajes (lobos, coyotes, zorros y otros) han explicado en varias ocasiones que los cachorros lamen la cara y el hocico de su madre cuando ella regresa a su guarida de una cacería, para que les ayude a eructar o vomitar”, indicó a Mel Magazine Alexandra Horowitz, jefa del Laboratorio de Cognición del Perro de la Barnard College, al hablar de una evidencia que ha desatado varias especulaciones de expertos, también recogidas por este medio.

Una de ellas es que, si los cánidos cogieron la costumbre de tocar a su madre con la lengua cuando volvía de cazar, pudieron asociar ese gesto con la comida. Así que con esos lametazos en la cara no te está diciendo: “Te quiero y gracias por peinarme el pelazo cada dos semanas”, más bien te está pidiendo que les eches algo de pienso en su cuenco, y si no es el de siempre (que pereza comer cada día lo mismo) pues muchísimo mejor.

Los motivos que no tienen nada que ver con muestras de cariño, van más allá. Según el American Kennel Club, si pasa su lengua por tu piel al volver del gimnasio, seguramente le guste saborear tu sudor (hmm que apetecible, que decisión más acertada). Y si lo hace repetidamente en un objeto o en tu brazo, podría indicar que tiene ansiedad y, por tanto, que necesite estímulos, como salir a correr al parque a fardar de collar guapo delante de otros perritos.

Pero un momento, antes de que nos entre el bajón. No todos los lametazos son por intereses, ni todos van de comida ni ansiedad. Mel Magazine también sostiene que se ha observado como los animales salvajes suelen lamerse entre ellos en modo saludo, y es probable que tu perro conserve recuerdos instintivos de su madre haciéndolo con él cuando era cachorro, antes de ir a vivir contigo y convertirse en el mimadillo de la casa.

Eso quiere decir que, cuando te lame no solo te está pidiendo cosas, también te está saludando como a un amigx, un familiar o ese ser misterioso que sale cada día más de ocho horas sin decir dónde va y que trae comida de un mundo exterior que no conoce límites. Está intrigadísimo con eso, como nosotrxs con todos los motivos que esconden sus lametazos. Aunque, sean por las razones que sean, de lo que no hay duda es de que sí nos quieren. Llevan toda la vida demostrándolo y, ahora, un puñado de teorías sobre ello no conseguirán hacernos cambiar de idea.