True Story, la ilustradora que asfixia a los machirulos con sus pelos del coño

Las historias virales de la ilustradora Anabel Lorente dan visibilidad a todos esos comportamientos absurdos que todas y todos padecemos en nuestras vidas

Una tía y un tío. Colegas. Las tantas de la madruga y cubata en mano. “Oye, luego al final ¿te vas a casa, Marta?”, dice el tal Javi. “Sí... ¿Por?”, responde inocente, Anabel. Resulta que el tío quiere tema y cuando ella le dice que no, él reacciona de forma agresiva burlándose de su vello. Por suerte para Anabel, los pelos de la barriga y el coño, of course, que se supone que deberían oprimirla, acaban por crecer y asfixiar al baboso de turno.

El final es surrealista, pero la historia es real como la vida misma y, precisamente por eso, lo que la ilustradora barcelonesa Anabel Lorente publica en sus redes sociales, Twitter e Instagram, lo hacen bajo el título True Story. “Se trata de una serie de relatos que he vivido y que decidí compartir a través de animaciones en mis redes. Detrás estoy yo, que siento que tengo mucho por compartir y que cada vez que siento el calor y la empatía de personas que conectan con las historias me da más energía para seguir”, explica desde el mismo sofá de casa en el que contesta con una sonrisa a sus miles de followers y a cientos de haters.

Desde que su primera ‘historia real’ se viralizó, con12.000 retweets, pasó de tener apenas 750 seguidores a más de 10.000. Y la cifra sigue creciendo a medida que emergen nuevas historias: el médico que la acusa de vivir la ‘vida loca’ solo por ser joven, la señora bipolar de la agencia de modelos o el momento en el que ella misma cae en los prejuicios rancios y critica a ‘quinceañeras’ por “ir enseñando las tetas”. Saca toda su sinceridad para invitarnos a reflexionar sobre nuestras miserias e incongruencias del día a día. “Las ideas vienen de historias que he sentido que eran injustas. Aunque no tienen por qué estar vinculadas con la causa feminista, inevitablemente gran parte de las mierdas que he vivido han sido simplemente por ser mujer”, reconoce. 

Estas microdosis de sinceridad de Anabel es que el debate sobre nuestros comportamientos diarios le aclare las ideas a muchas y muchos. “Tengo haters tanto masculinos como femeninos, lo sorprendente es que muchos de los que me defienden en Twitter son hombres que están cansados de arrastrar un estereotipo de hombre que no va con ellos”, confiesa Anabel que añade: “lejos de responder hago stories mostrando los sinsentidos que me van diciendo y así yo y unos cuantos más nos reímos en vez de caer en la espiral de odio”. 

Una espiral de risas anti cuñados y cuñadas que seguro continuará con las próximas experiencias de la ilustradora y que seguro que serán tan espontáneas como su propia creadora. “La verdad es que no pienso mucho en el largo plazo con True Story. No hay un objetivo más allá de seguir transmitiendo de forma íntima situaciones que me han pasado, sea cual sea la temática. Habrá algunas en las que mis seguidores empatizarán más o menos, pero lo que tengo claro es que me apetece seguir dibujando y contándoles historias”, concluye. Ojalá que muchos y muchas se sientan identificados con esos pequeños dramas y contradicciones diarias de la vida de Anabel. Un poquito más de empatía no nos vendría mal a todxs.