La Tortura De Tener Un Colega Muy Competitivo

En la historia de los Óscar solo ha habido dos hermanas que han logrado una estatuilla cada una: Olivia de Havilland y Joan Fontaine. Cuando Joan ganó el suyo, Olivia le lanzó una mirada que podría haber asesinado a cualquiera. Cuando lo logró Olivia, giró la cara a su hermana cuando esta intentó felicitarla. Joan murió en 2013 y ya hacía 50 años que no se dirigían la palabra. Es una  de las rivalidades más amargas y profundas que se recuerda en toda la historia de Hollywood. Ni los lazos de sangre las llevaron a acercar posturas. La competencia por el amor de sus padres primero, por el de los hombres después, y la lucha por obtener los mejores papeles terminaron por abocarlas al odio. Esta historia, una de tantas, demuestra lo difícil que es sobrellevar que alguien muy cercano a ti sea competitivo hasta la nausea.

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Hay algunas personas a las que les ciega la ambición y ninguna amistad les puede frenar a la hora de alcanzar sus objetivos. Es cierto que a los amigos hay que quererlos tal y como son, pero una de las tareas más complicadas que te puede tocar es lidiar con un colega muy competitivo. ¿Qué tú te presentas a una oferta de trabajo? Él también lo hará y usará todo tipo de tretas para que le cojan a él. ¿Que quedáis para jugar una pachanga? Esa persona se lo tomará como si fuera la final de la Champions. ¿Que estáis de fiesta una la noche y tú ligas? Ella hará todo lo posible para robar la atención del chaval en cuestión. Seguramente ese trabajo no le interesa tanto, ese partido no es el de su vida, ni se había fijado en absoluto en ese chico, pero su aliciente es tener un rival al que machacar.

No pueden evitarlo, su vida es una competición y tú tienes que decidir si lo toleras o no. Es peliagudo, no lo negaré, porque si optas por mantener esa amistad a pesar de los pesares, tendrás, por ejemplo, que ocultarle mucha información para que esa persona no te chafe. Si vas a pedir una beca, no se lo cuentes hasta que no te la hayan concedido, si te gusta alguien, no se lo digas hasta que no lo tengas claro... Es duro, pero es el único modo de calmar sus ansias y mantener vuestra relación.

Su vida puede llegar a ser una tortura, pero es que también pueden lograr convertir la tuya en un calvario. Se pasan todo el día vigilantes de lo que consiguen los demás, intrigando sobre cómo poder pasar por encima a la gente, husmeando para encontrar a su próxima víctima. ¿Sientes rabia? ¿Has pensado seriamente en eliminar a esa persona de tu vida? Es normal y legítimo. Si persistes en incluir a esa persona en tu círculo de amigos debes saber unas cuantas cosas:

-No esperes un estallido de emoción cuando le comunicas una buena noticia, en ese momento solo es capaz de sentir envidia y empiezan a pensar el modo de superarte. Debes acostumbrarte, en el fondo, de verdad que se alegra por ti.

-Procura aportar el mínimo de datos posibles sobre tus proyectos e ideas. La información es poder. Cuando finalmente le des la noticia de que has logrado algo, seguramente se indignará porque no se lo has contado antes.

-Intentará jugar contigo para dejarte k.o. si estáis en la misma carrera por lograr algo. No te dejes marear.

-Nunca te va a pasar sus apuntes. Ni de coña, no vaya a ser que saques tú más nota que él. Busca a otro amigo más solidario.

-Adúlale hasta la extenuación. Si le convences de que todo lo suyo es mejor, no sentirá deseos de competir contigo.

Después de todo esto pensarás que no existen motivos para mantener a una persona así en tu círculo. Existe una ventaja: toda la envidia que sienten cuando te va genial se transforma en una generosidad desmedida cuando te va fatal. Nadie está a tu lado ni te apoya tanto como este tipo de personas, que se sienten muy seguras y protectoras frente a tu adversidad. Además, los momentos de su vida en los que no están concentrados en tratar de ganarte, suelen ser gente maravillosa.

Al final, tú decides. Eres tú el que debe poner el límite entre lo que quieres en tu vida y lo que no, el que debe hablar claro si crees que una persona te ha jodido y el que puede poner distancia si crees que tu colega se ha pasado. Suerte con ello.