Así es como la soledad afecta a tu salud y esto es lo que puedes hacer para evitarlo

Se dice que la soledad es la gran epidemia de nuestro tiempo. Sentirte solo porque tienes pocas personas con las que compartir tus días o bien porque no estás lo suficientemente satisfecho con tu entorno, está al orden del día. Y lo peor es que si este sentimiento se ha arraigado demasiado en tu rutina, podrías haberte resignado a convivir con él y no hacer nada para erradicarlo. Pero combatirlo es mucho más importante de lo que podrías creer ya que puede desencadenar terribles consecuencias en tu salud y esto es algo que, en la medida de lo posible, está en tus manos evitar.

La soledad repercute en tu salud

Un vacío en el corazón, falta de motivación para levantarse de la cama o una taza de café en una mesa para dos, suele ser el rastro que la soledad deja en el día a día. Aunque lo que probablemente no sabías es que este aislamiento interno "puede implicar un riesgo mayor para tu salud que la obesidad y equivale a fumar hasta 15 cigarros al día". Así lo advirtió la psicóloga Julianne Holt-Lunstad, profesora de psicología en la Universidad Brigham Young (Utah, Estados Unidos), al revelar al mundo un rostro mucho más mortífero de la soledad. Las palabras de Holt-Lunstad se deben a las investigaciones que apuntan que una persona solitaria tiene más probabilidades de morir de enfermedades cardiovasculares o respiratorias, cáncer o patologías gastrointestinales.

Es decir, que los científicos comienzan a establecer un vínculo entre sentirse solo y un aumento en la posibilidad de desarrollar enfermedades. "Los estudios relacionan la soledad con una respuesta menos eficaz del sistema inmune sencillamente porque las personas que se sienten solas no tienen una red de contención o de apoyo social. Algo que hace que aumenten las probabilidades de padecer depresión, estrés o ansiedad", sostiene el Director Clínico del Instituto Barcelona de Psicología, Sergio Carmona, que, sin embargo, insiste en que no se pueden extraer conclusiones definitivas "del tipo causa-efecto", sino que el vínculo entre la soledad y estas enfermedades debe observarse como un factor de riesgo.

Aunque eso sí, el conjunto de todas las consecuencias de la soledad es lo que, según añade el experto, podría aumentar un 14% las probabilidades de muerte prematura. En otras palabras, podrían hacer que aunque hayas vivido toda tu vida lejos del mundo de los excesos, tengas las mismas probabilidades de enfermar que una persona que no concibe vida sin un cigarrillo en mano.

Esta cruda realidad podría ser el futuro de, nada más y nada menos, uno de cada 10 españoles. Así lo apuntó un estudio de 2015 elaborado por la Fundación Aza y la Fundación ONCE, que fijó la cantidad de personas que se sienten solas en nuestro país. Es decir, cuatro millones –entre los que podrías estar tú– que se sienten aislados por mucho que se encuentren entre un montón de gente, como si nada ni nadie pueda hacerles sentir ni un atisbo de bienestar. Un sentimiento que hace que, inevitablemente, la única alternativa para acabar la soledad sea desafiar a su entorno cambiando hábitos y rutinas. Sí, no es nada fácil. Pero nadie ha dicho que sea imposible.

Cómo combatir a la soledad

A pesar de que Carmona insiste en que "la eficacia de cada método depende de las necesidades y personalidad de cada uno", existen algunas técnicas que podrían ser la respuesta a lo que tu voz interior pide a gritos: retomar el contacto con tu gente. "Tomar la iniciativa y proponer a personas de nuestro entorno ir a comer, tomar un café o dar un paseo", recomienda el especialista. Dicho de otro modo, no esperes a que sean siempre tus amigos los que eviten que tu única ruta diaria sea de casa al trabajo y del trabajo a casa, no te pierdas esos momentos con ellos porque, sin ninguna duda, cuando les ves sueles sacar lo mejor de ti.

"Planear festividades con antelación para no pasarlas en solitario", es otro de los consejos de Carmona que, además, sugiere "fomentar nuestras aficiones en grupo" y "apuntarnos a cualquier curso, tertulia o quedada para compartir nuestros intereses con otras personas". Este sería, según el experto, un modo de evitar que tus conversaciones siempre sean sobre gente –tú o los demás–  y así, puedas nutrir tu mente de una diversidad de estímulos que seguro que, a largo plazo, te ayudarán a sentirte más lleno/a.

Y, sobre todos los demás consejos, el psicólogo insiste en que "si detectamos que llevamos tiempo manteniendo conversaciones únicamente por WhatsApp o redes sociales, dar el paso y proponer un plan 'real' con ese amigo al que hace tiempo que no vemos". Es decir, tener un encuentro en el que sea posible que te regalen un abrazo e imposible ocultar tu tristeza. Una coyuntura que, seguramente, te invitará a expresarte y a dejarte ayudar ya que nunca se sabe lo mucho que puedes aprender de los demás.

Un cambio que te saque del aislamiento

Más allá de estos gestos cotidianos, hay alternativas que implicarían un cambio de vivienda. Sí, quizás es una medida más radical, pero, probablemente, también te ayudaría a apreciar con más rapidez una mejora. Una opción son las comunidades de covivienda, que se han establecido en países como Suecia, Dinamarca y Noruega, donde sus residentes comparten las tareas domésticas y tienen espacios común. De este modo, tanto barrer tu piso entero como mirar la tele desde el sofá, dejarán de recordarte lo que ya sabes: estás solo. De hecho, serán experiencias en las que tendrás la oportunidad de compartir momentos con personas que, quién sabe, podrían llegar a ser las piezas que te ayuden a llenar ese vacío.

Aunque, si no eres de los que se aventuraría a compartir su intimidad con cualquiera, también puedes dejar la ciudad –si es el lugar en el que vives ahora– para vivir en localidades con menos población. Como indica Carmona, mientras en las urbes tienes más opciones de sentirte más solo porque hay pocos parques o plazas que fomenten la convivencia y porque las relaciones suelen ser más superficiales e impersonales, en un pueblo o urbanización tendrías un mayor contacto directo con los demás. Y eso es algo que, obviamente, es capaz de apagar la soledad.

"Suele haber menos opción de ocio, por lo que los vecinos suelen reunirse más a menudo para organizar actos o eventos. Eso hace que se hagan más cosas en común, y que, por tanto, se fortalezca el sentimiento de pertenencia a un grupo o comunidad", agrega el experto para recordarte que una solución es escapar de un modo de vida que, aunque sea propio de los lugares con más actividad laboral, te induce a ti y a todos al aislamiento.

La soledad siempre ha estado allí. Pero es innegable que desde que se frecuentan menos las plazas con la llegada de los televisores, videojuegos, redes sociales y todo lo que permite a uno relacionarse con el mundo sin realmente estar en él, su presencia es aún mayor. Así que, ya lo ves, está en tus manos volver a hacer tuyas esas plazas —o terracitas ahora que ya es primavera— para decirle a la soledad: no vas a acabar conmigo antes de que yo lo haga contigo.