Sito Miñanco, el histórico narco gallego en el que se inspiró la serie Fariña

Cuando José Ramón Prado Bugallo, más conocido como Sito Miñanco, burlaba a la guardia costera a bordo de una pequeña lancha, estaba muy lejos de imaginar que acabaría convirtiéndose en el máximo exponente del narcotráfico en la Galicía de los ochenta. Este narco pontevedrés, de ahora 62 años, inició su meteórica carrera con el contrabando de tabaco en las rías gallegas mientras se jactaba de ser el piloto "más rápido de la ría".

Por aquel entonces, solo tenía unos 25 años y tenía muy claro que quería más. Así que, más tarde, su insaciable ambición le llevó a introducir en su tierra colosales cantidades de fariña –que es como se llama a la cocaína en Galicia–, la droga que le hizo pasar un total de 20 años en prisión y que, ahora, le ha hecho protagonista de Fariña. Una serie basada en el libro homónimo de Nacho Carretero que revive los días en los que el narcotráfico golpeó a Galicia y a la figura de un joven Sito para que todos podamos conocer su historia.

El Pablo Escobar del tabaco

Hoy su reputación es muy distinta a la que tenía en los ochenta, cuando presuntamente solo traficaba con tabaco. Poco después de salir de prisión, en 1986 adquirió el equipo de fútbol de su pueblo, Cambados, y empezó a hacer fichajes estrella para salvarlo. Para sus vecinos era un hombre respetable que velaba por su tierra, y ese imaginario se acentuó cuando estuvo a punto de conseguir que el equipo, Juventud de Cambados, ascendiera a Segunda División en 1989. El momento en el que, el hombre que era venerado como un héroe por todos, estuvo muy cerca de protagonizar un hito histórico.

serie Fariña 1

Con aquella misma generosidad forjó la estima de unos vecinos que sabían que siempre podían contar con él, que con su ayuda serían capaces de suplir cualquier contratiempo en una Galicia ahogada por un declive económico. Gracias a las desorbitadas cantidades de dinero que movía, les contentó pagando operaciones quirúrgicas y rehabilitando el altar y el mobiliario de sacro de la iglesia del pueblo, entre otros.

Gestos que, al igual que ocurrió a Pablo Escobar en su Colombia natal, le hicieron merecedor de aplausos de multitudes que no sabían que, en realidad, su dinero estaba manchado de sangre. Y su héroe aún más, mucho más.

La llegada de la fariña

Sito tocó la fariña mucho antes de que su pueblo sospechara nada. En 1983 fue detenido por contrabando de tabaco y pasó ocho meses en prisión. Sin embargo, el espacio que en teoría debía rehabilitarle, hizo que se adentrara en el mundo del narcotráfico. En Carabanchel conoció, nada más ni nada menos, que a un miembro de alto nivel del Cártel de Medellín de Pablo Escobar, Jorge Luis Ochoa Vásques. El hombre que le tendió la mano para ser socio del cartel más poderoso y temido del mundo, el mismo que haría de Sito el narco más respetado de Galicia.

serie Fariña 2 El actor Javier Rey haciendo el papel de Sito Miñanco en la serie Fariña

Los clanes gallegos no se acercaban ni un mílimetro de ser tan mortíferos como los colombianos, ya que las muertes anuales apenas se cuentan con los dedos de una mano. Pero desde que se alió con los hombres de Escobar, él y otros capos de la zona tejieron una red de contrabando que acabó creando la mayor industria jamás vista en la región. 

Sito sabía cómo burlar la vigilancia de las costas gallegas, y eso hizo que el 80% de la fariña que llegaba a Europa entrara por Galicia. Estaba en el punto álgido de su época dorada y se paseaba al volante de un Ferrari Testarrosa, nada habitual de ver en el Cambados de la época, recordando, de algún modo, que él mandaba en la zona. Era como si fuese invencible.

La caída de su época dorada

Pero aquellos años de gloria no durarían para siempre. El principio de su final llegó en 1990 con la primera de las redadas contra el narcotráfico en Galicia. Se la conoció como la "operación Nécora" y le llevó a ser condenado a veinte años de prisión por un alijo de 2,4 toneladas de cocaína. Pero eso no consiguió despegarle del mundo del narcotráfico. En 1997 se le acusó de dirigir un alijo de hachís mientras cumplía condena.

Más tarde, en 2004, se le impuso una pena de 16 años y 10 meses de cárcel por liderar una organización de narcotraficantes que transportó cinco toneladas de fariña. Estaba claro que ni Sito tenía intención de reinsertarse en la sociedad ni de abandonar el centro de la acción. Porque, como indicaban sus más estrechos colaboradores, era incapaz de delegar en otros. Siempre estaba allí, cerca de la acción, y eso le convertía en un blanco fácil.serie Fariña 3

Sus días entre rejas terminaron en junio de 2015. Por fin era libre. Aunque el juez que llevaba su caso le impuso una condición que le marcaría para siempre: no podría regresar a Galicia. Pero eso no le impidió seguir haciendo lo que se le daba mejor desde la distancia. El pasado cinco de febrero fue detenido en su mansión de Algeciras, el lugar desde el cual utilizó los contactos que tiene en su tierra para seguir traficando.

La prueba de que Sito es incapaz de acabar con el narco que lleva dentro y de que, en realidad, nunca abandonó su obsesión por el negocio fariña. El mismo que tantas glorias y miserias le han hecho pasar en su vida pero que ha contribuido a destruir las de otros muchos.