El Robamigos, Ese Espécimen Con Adicción A Mangarte Los Colegas

La adicción de 'robar' amigos es verdaderamente peligrosa e inexplicable. Resulta que tú estás un día tan tranquilo tomando algo con un colega (llamémosle Fulanito) cuando aparece otro que nada tiene que ver con él y aun así le propones unirse, porque en la vida es bonito hacer grupito. Para ti, la cosa se queda ahí, hasta que la semana siguiente ese amigo random que ha aparecido por ahí de la nada y que no estaba invitado a la fiesta te dice: "¡Ah! Esta semana he quedado con Fulanito, ¿te vienes?". ¿Sabes lo que ha pasado? Te han hurtado un colega en tu cara y tú ni te has dado cuenta.

Para ti, todo se quedó en un encuentro casual del que surgió una caña conjunta y lo siguiente que sabes es que el invitado inesperado ha agregado a Facebook a tu amigo, habla con él más que tú e incluso acaba organizando planes con él a los que tú acudes en calidad de 'invitado'. A eso me refiero cuando hablamos de la peligrosa especie robamigos. Ten mucho ojo con presentarle a alguien porque puede ser que pases sin remedio a un segundo plano.

No ocultaré que en esta situación también hay parte de enfado irracional. En principio que dos amigos tuyos se lleven tan bien que inicien una relación sin necesidad de que tú estés en medio debería ser algo que te alegre. Pero hay cierta parte de ti que piensa: "Este amigo era mío, capullo. No vengas ahora a descubrirme el nombre de sus padres, su sabor de helado favorito o su currículum sentimental". Lo que más fastidia, creo yo, es la inmediatez con la que se produce el 'hurto'. ¿En serio te has convertido en íntimo del colega al que yo conozco desde hace dos años en cinco días? En parte te hace incluso dudar de ti mismo. ¿Soy menos interesante que el robamigos?

Te sorprendes a ti mismo incluso escribiendo un mensaje a uno de los dos y encontrarte con un: "No pero si ya quedamos ayer, te podrías haber venido". Y tú: "Ya, habría ido si me hubieseis avisado". Una de las peores cosas de esta vida es el miedo a lo desconocido, y en este caso, precisamente te acojona no saber qué hechizo mágico ha atrapado a estos dos para que, de repente, sean súper amiguis.

Tengo la teoría indiscutible de que hay gente que siente la necesidad de que todo el mundo sea amigo suyo antes que de cualquier otra persona. A los robamigos les sale urticaria solo de pensar que alguien tiene en su lista de círculos amistosos a alguien en un puesto más cercano que el suyo. En otras palabras, son aquellos que tienen tal necesidad de atención que hasta llegan a olvidar que fuiste tú el que un día le presentó a su nuevo best friend.

Crédito de la imagen: Rebekah Campbell