La Realidad De La Comida Basura: ¿Por Qué Es Tan Mala?

Una vez al año, no hace daño. Este es el dicho que, de vez en cuando, deberían aplicarse las modelos en lo que a la alimentación se refiere, puesto que siguen dietas de lo más estrictas y severas. Sin embargo, como ya dije en su día, para ellas sería pecado capital probar siquiera una triste patata Deluxe de las del McDonald’s. Para el resto de los mortales, en cambio, es un placer divino. Lo malo es que, como suele ocurrir cuando hablamos de comida, lo que está realmente bueno y sabroso suele ser perjudicial para la salud. Así pues, hoy voy a hablarte de los daños que puede provocar lo que comúnmente conocemos como comida rápida, comida basura o ‘fast food’.

¿Por qué no es sana?

Siempre hemos oído que este tipo de alimentación no es saludable para nuestros cuerpos serranos. Vale, simplemente con ver lo grasientas que pueden llegar a ser las patatas que salen de una freidora gigante uno puede imaginar que semejante manjar no puede ser bueno para la salud, pero aun así es importante que conozcas exactamente las razones por las que estos productos que ingieres son más malos que un dolor de muelas:

  1. Aportan demasiadas calorías, concretamente entre 500 y 800 por ración. Eso implica que aumente el riesgo de obesidad, aunque es algo que trataremos en el apartado de las consecuencias. Además, semejante cantidad de calorías se puede ver incrementada con postres y otros complementos…
  2. Tienen demasiadas grasas. Y, concretamente, muchas grasas saturadas, que acaban traduciéndose en un incremento del colesterol, y también muchas grasas trans, que pueden favorecer al cáncer, la hipertensión y el infarto, entre otras enfermedades.
  3. Tienen pocos hidratos de carbono y, por lo general, suelen contener proteínas excesivas, por lo que se convierte en una dieta súper desequilibrada.
  4. Escasean en fibra, así que pueden provocar estreñimiento. El cáncer de colon podría ser otra enfermedad que derivase de una ingesta reiterada y constante de este tipo de comidas.
  5. Cuentan con poco calcio y poco magnesio, mientras que son grandes contenedores de sal (al tener que cocinarse rápidamente, les aplican muchos conservantes como este último, para que no se echen a perder y mantengan el sabor). Todo ello puede favorecer a la osteoporosis y, en el caso de la sal, al desarrollo de hipertensión arterial.

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Crédito de la imagen: wikiagri.fr


Consecuencias de la comida basura

Bien, llegados a este punto, quiero que sepas que mi intención no es acojonarte vivo/a. No pasará nada porque te comas una hamburguesa, unos nuggets o un helado de cualquier cadena de ‘restaurantes’ de comida rápida. De hecho, es un placer que uno debe darse de vez en cuando, ya que también hay que desmadrarse y darle una alegría al cuerpo. Pero tras este pequeño inciso, es momento de repasar algunas de las consecuencias más desastrosas de este tipo de sustento.

  1. Obesidad. Esta es la consecuencia más directa y rápida que puedes llegar a padecer si engulles comida rápida. Debido a todos los motivos que hemos señalado antes, con la comida rápida es extremadamente fácil que empieces a sumar de pantalón. La cantidad de calorías que te metes entre pecho y espalda y las deficiencias nutricionales de las que presumen te podrían hacer engordar a la velocidad de la luz.
  2. Colesterol y problemas cardiovasculares. Este aspecto va muy relacionado con el punto anterior. La obesidad se produce por zampar de forma regular grasas saturadas o grasas trans, que obstruyen la circulación de sangre por las venas, lo que puede llegar a derivar en problemas del corazón.
  3. Trastornos psicológicos. Poca broma. La ingesta de ‘fast food’ puede llegar a alterar nuestro estado de ánimo. La escasa presencia de vitaminas y minerales en estos productos nos priva de consumir los antioxidantes necesarios para un funcionamiento óptimo tanto de nuestro organismo como también de nuestro sistema nervioso. Esto puede llegar a traducirse en angustia, estrés y hasta depresiones.
  4. Puede dañar a tu cerebro. Un estudio de la Universidad de Nueva Gales del Sur asegura que, incluso a corto plazo, esta comida puede ser perjudicial para el cerebro, ya que inflama una región específica de este. Eso implica que sería posible llegar a padecer problemas de memoria.
  5. Favorecen el sedentarismo. Otro estudio, en este caso realizado por los científicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), aseguró que es el sobrepeso el principal motivo por el que existe el sedentarismo. Así pues, no somos vagos porque no hacemos deporte, sino que es precisamente lo que comemos lo que nos provoca cansancio.

Así pues, resulta evidente que la comida basura es un manjar tan exquisito como perjudicial. Por lo tanto, no se trata de que dejes de disfrutar de un grasiento menú de uvas a peras, pero lo que deberías es probarlo muy eventualmente. Recuerda que, aunque parezca el típico consejo de revista y de profeta, lo que debes hacer para llevar una vida saludable es alimentarte bien y hacer deporte de una forma regular. Tampoco se trata de que tengas un cuerpo de portada, pero sí de que te mantengas lo más sano/a posible. ¡Y más ahora, que es momento de ligar con el verano a la vista!