El Ramadán contado por jóvenes que lo hacen en España

Para los musulmanes este mes va mucho más allá de no comer ni beber en las horas de sol

En pleno mes de agosto de hace unos años, en el chiringuito en el que curraba, paré un momento de engullir agua para ofrecerle un trago a mi compañera Bouchra. Con la frente tan sudada como la mía pero con una sonrisa, rechazó mi oferta y me dijo que estaba haciendo el Ramadán. Al verme la cara descompuesta entre el 'la he cagado' y la curiosidad, Bouchra me habló con paciencia del noveno mes del calendario islámico en el que, entre muchas otras cosas, los musulmanes practicantes no beben ni comen durante las horas de sol. La raíz árabe de esta palabra es Ramada (رمضاء), que significa 'quemar' o 'ardiente', porque se supone que en este mes los pecados se queman y quedan perdonados.

Al regirse por un calendario lunar, el año tiene tiene 10 días menos que el solar, por eso cada año el Ramadán cae en fechas distintas. Aprovechando que ahora está en su recta final, hemos hablado con cinco musulmanes en España para hacerles algunas de esas preguntas que probablemente se te amontonan en la cabeza.

Ghita, 19 años

"El Ramadán va mucho más allá de ayunar", dice esta teleoperadora de Terrassa que añade: "para mí simboliza un crecimiento espiritual, es un mes de paz, tranquilidad y calma". Durante las horas de sol tampoco se pueden tener relaciones sexuales, y se añaden algunas oraciones nocturnas a las que ya se hacen durante el resto del año. Ghita cuenta que el Ramadán es uno de los cinco pilares de su religión y la hace sentirse más cerca de Dios. Nunca le ha apetecido saltarse el ayuno, aunque si es un día muy largo y activo dice que sí se cansa, sobre todo en las últimas horas de la jornada laboral. Pero tampoco se le hace complicado ver a alguien comer delante suyo. "A la hora de comer me siento con mis compañeros de trabajo y estoy física y mentalmente bien. Claro que me hacen preguntas, pero me parece normal y no me molesta contestarlas", cuenta.

Ghita

Abdelhanin, 20 años

Según este entrenador de fútbol de origen marroquí, durante el Ramadán "aspiramos a adorar al máximo a Allah, el objetivo es purificarnos y acabar siendo más creyentes". Abdelhanin cuenta que el significado del ayuno es ponerse en la piel de quienes no tienen recursos, así que para él simboliza esfuerzo y comprensión. Se le hace duro no beber agua cuando hace calor, pero está acostumbrado a controlar el apetito, incluso si tiene que estar cocinando. "Siempre puede apetecerte comer, pero el Ramadán no es una cuestión de comer, eso es secundario", cuenta. El ayuno no pasa desapercibido en sociedad, así que como dice Abdelhanin, en cuanto a comentarios ajenos hay de todo, hay quien respeta y pregunta por curiosidad y también quien no hace más que criticar.

Abdelhanin

Leen, 38 años

Leen es intérprete y profesora de árabe, y considera que "en general, el Ramadán parece más duro de lo que es". Para ella este es un mes de espiritualidad y de familia, motivado por el amor hacia Dios. Tiene varios objetivos positivos, como empatizar con las personas sin recursos y descubrir el enorme control que tenemos sobre nosotros mismos. "Forma parte de mi fe y de mis sentimientos, y el cansancio entra dentro de los límites que se pueden soportar", dice la joven siria. En Ramadán se reúne mucho más con su familia, a la hora de los rezos nocturnos y del iftar (el momento de romper el ayuno en la puesta de sol) y también en el suhoor (la comida de las 3:30 de la madrugada). "Si tengo que trabajar a veces parte de esto me lo pierdo para dormir, y es una pena", asegura. La gente en su entorno respeta mucho sus creencias, y el comentario que más le hacen la divierte: “si lo tuviera que hacer yo, me moriría, me dicen”.

Leen

Abdul, 30 años

"El Ramadán es para Allah, así que lo hago sin pensármelo", dice este pakistaní que trabaja en una cervecería en Barcelona. Nos cuenta que si rompes el ayuno tienes que recuperar esos días el año siguiente o alimentar a una persona que lo necesite por cada día de ayuno que has ‘perdido’. Pero no todos los musulmanes tienen que hacerlo: Pueden comer los niños, los ancianos, los viajeros, las mujeres embarazadas o menstruantes y los enfermos. Abdul reflexiona sobre los pros y contras de estar haciéndolo en España. "Aquí por ejemplo hay más horas de sol que en Pakistán, así que el ayuno es más largo", dice, "pero más complicado es si estás en el norte de Europa, donde puede haber hasta 20 horas de sol". Por otro lado, en los países de mayoría musulmana suele estar todo preparado para el Ramadán, y se crea un ambiente de comunidad que quizás aquí cuesta encontrar. La conclusión de Abdul es positiva: "si estuviese en mi país lo pasaría peor por el calor".

Abdul

Hafsa, 16 años

Esta estudiante afirma que lleva ya cuatro años haciendo el Ramadán, y que antes de eso lo había hecho irregularmente, "un día sí y tres no, por ejemplo", dice. Además de no comer entre las 5 de la mañana y las 9 y pico de la noche, el Ramadán también consiste en intensificar la práctica espiritual y ayudar más a las personas del entorno. "Son cosas que una persona musulmana tiene que hacer todo el año, pero todavía más en Ramadán", cuenta Hafsa. Al preguntarle si alguna vez ha tenido tentación de saltárselo, su respuesta es firme: "si lo hiciera, no le vería sentido al motivo por el que lo hago. Es como si de repente me quito el velo solo porque me apetece". Para ella simboliza fe y piedad hacia Dios. Nos cuenta que no suele sentir cansancio, pero eso sí, Hafsa prefiere que caiga el Ramadán en época de clases, porque así está más entretenida y no piensa tanto en comer.

Hafsa

Youtubers durante el ramadán

La youtuber Zahia EB, que relata su vida familiar en Madrid, cuenta que para ella el Ramadán es un momento de contemplación y de devoción a Dios, y también es una oportunidad para ocuparse del bienestar de los más necesitados y atenuar actos tóxicos como hablar mal de los demás, tener rencores o mentir. "Además, es importante reunirse más con la familia en este mes, y esto es algo que valoro mucho", dice.

Entre tanto haul y gameplay es interesante encontrar en Youtube ejemplos informales de debate interreligioso y cultural. Varios youtubers muestran su día a día en el Ramadán e incluso han invitado a amigos suyos a ayunar con ellos durante un día, simplemente para empatizar. El cómico Hamza Zaidi, que retó a Wismichu a ponerse en su piel, explica en uno de sus vídeos que le encanta este mes porque "es más familiar y religioso, y aunque no puedo mirar ni unos tobillos no dejo de hacer vida normal, no por hacer el Ramadán voy a dejar de hacer planes con mis amigos". Recientemente, Miare también grabó un vídeo con su mejor amiga musulmana, Yass, hablando de esta práctica y de su significado.