Pues Yo Sí Quiero Ser "La Amiga Simpática"

Porque ese chiste ya es viejo. La amiga simpática, la que acompaña a "la tía buena" y da cháchara a los amigos. La que cuando alguien pregunta si está buena, la gente responde diciendo que es un encanto. Y qué risas.

Pues desde aquí reivindico el orgullo de ser "la amiga simpática". Y también aprovecho para subrayar que no tiene nada que ver con la belleza. Porque la belleza es subjetiva, la belleza es una actitud, y la belleza está en el ojo de quién la mira. Pero sobre todo, la belleza es efímera. Como la juventud, un día esta se marcha para convertirnos en un manojo de arrugas y manchas. ¿Y entonces, qué nos queda? Pues nos queda la simpatía, la luz, las cosas aprendidas, el mundo interior que cultivamos.

La inconstante belleza

No quiero ser una muñequita de porcelana que atrae todas las miradas con un batir de pestañas, pero que luego no tiene nada bueno que contar, nada que compartir.Un vestido bonito, un pelo bien peinado, y una boca pintada. Eso es un disfraz, y cualquiera puede ponérselo. Y es cierto, los hombres y las mujeres no podemos dejar de sentirnos atraídos por ese disfraz, porque es llamativo, porque es colorido y está hecho para eso. Pero es como un anuncio, un cartel luminoso: lo miramos, nos maravillamos, y después lo olvidamos.

A mí me gusta entrar en la vida de las personas arrasando su mundo. Con una sonrisa de 99 dientes, contando chistes, provocando carcajadas, bailando una lambada y haciendo el pino puente. Me gusta contar vivencias, compartir pasiones y sueños. Hablar de mí, de mi infancia y ridiculizarme para que después nadie más pueda hacerlo. Pongo mis vergüenzas por delante, lo cuento todo, y me abro como una cremallera, porque así es como se intima con la gente. Así es como se conecta.

Comunicando...

Siempre y cuando al otro lado haya cobertura. Algunas personas se espantan con esta actitud, arrugan la cara, sienten vergüenza, y prefieren girarse para seguir en su conversación encorsetada con la muñeca de porcelana. Muy bien, todo para ella. La personalidad hace también de filtro. Y es que las personas que se quedan, las personas que deciden sumergirse en la locura que tengo para ofrecerles, se quedan para siempre. Me conocen hasta las raíces, me adoran y me detestan algunas veces, nos peleamos, nos queremos, nos entregamos y nos enorgullecemos de tenernos.

Así que sí, me encanta ser la "amiga simpática". La que siempre te va a dar conversación aunque seas muy tímido, la que cantará y bailará como una loca en la discoteca, y posará en las fotos con una mueca.

Además, la "amiga simpática" siempre se puede disfrazar de vez en cuando y por una noche ser la "tía buena". ¿Pero al contrario? ¡Ay amiga, eso si que es otro cantar!

Crédito imagen: Tumblr | Locutora: Laura Vizcaíno

La música empleada en este podcast está registrada bajo una licencia Creative Commons.