Putero, alcohólico y gorrón: Van Gogh no fue tan maravilloso como lo pintan

La imagen que se ha vendido del pintor holandés está llena de clichés y mentiras piadosas. Ni fue tan bueno en su época ni su locura tuvo nada que ver en su arte

“Un pijo que pinta y que no tiene dientes porque se le han caído de la sífilis que cogió por ir de prostíbulo en prostíbulo y que, además, le tiene que pedir dinero a su hermano porque no es capaz de vivir por sí mismo”. Puede que esta descripción del artista holandés Vincent Van Gogh te sorprenda o incluso te ofenda. Pero lo más triste es que quizá resulte mucho más acertada que la visión de artista atormentado y loco que se cortó la oreja y que no vendió un solo cuadro hasta su suicidio el 29 de julio de 1890. El autor de la descripción es el sevillano, doctor en Bellas Artes y youtuber, Antonio García Villarán, y a lo largo de los 14 minutos de su vídeo dedicado al “peor de los pintores impresionistas” desmonta la imagen idílica que te habías montado sobre el artista que él define como “el mejor como producto”.

Un producto muy bien promocionado

En primer lugar, el experto en arte destaca que, aunque como tantas otras personas alrededor del mundo le gusten sus cuadros, comparar la obra de Van Gogh con las de otros impresionistas como Toulouse-Lautrec, Paul Signac o Cezanne, entre otros, es poco menos que un sacrilegio. “Debemos empezar a desmitificar a los autores porque no podemos pensar que un artista es Dios. Lo primero es que Van Gogh es un invento de un japonés”. Según él, la surrealista compra por parte del multimillonario Yasuo Goto de uno de los cuadros de Los Girasoles (que se sepa pintó al menos 10 cuadros similares) en 1987 por 39,9 millones de euros fue una maniobra para elevar el valor de todas las obras de Van Gogh y especular con ellas. De hecho, en los años 60 y 70 del siglo XX los cuadros del holandés todavía eran relativamente baratos comparados con los de otros impresionistas por lo que a partir de ese momento los precios de un Van Gogh original se dispararon.

Pero el trabajo para valorizar su obra ya venía de mucho tiempo atrás ya que su inseparable hermano Theo Van Gogh era galerista y es por ello que, poco a poco, se está desterrando la idea de que no vendiera un solo cuadro ya que existe documentación que demuestra que, al menos, vendió tres de sus obras (tampoco es que se hiciera rico, pero estas ventas demuestran que sí que entró en el mercado del arte de la época) antes de fallecer de un disparo que nadie sabe a ciencia cierta si realmente fue un suicidio o una muerte accidental, aunque la hipotesis del suicidio añada ese halo de drama a su vida. El problema, según García Villarán, es que ese marketing sobre el pintor ha hecho mucho daño a la gente joven que se acerca al mundo del arte. “Parece que para ser un gran pintor haya que ser un borracho. Van Gogh bebía absenta al igual que Toulouse-Lautrec y otros muchos impresionistas. Esto da la sensación a algunos de que hubiera que hacerlo para pintar bien pero no, no tienes que hacerlo”, recuerda el youtuber.

De prostíbulo en prostíbulo

Van Gogh también era adicto a la prostitución. “Perdió los dientes por la sífilis, una enfermedad de transmisión sexual. Se sabe que frecuentaba los prostíbulos junto con Paul Gauguin”, apunta Villarán. Todo ello financiado por su hermano, un exitoso marchante, ya que durante los 10 años en los que se dedicó a la pintura Van Gogh no hizo nada más. La apuesta personal de Theo Van Gogh por su hermano fue la que le permitió dedicarse al oficio (por cierto, también fue el marchante de Gauguin y lo utilizó continuamente para mostrar el trabajo de su hermano junto al del conocido impresionista, según el vídeo). 

Otro de los mitos que habrían hecho mucho daño al arte en general es atribuir el talento de Van Gogh a sus problemas de salud mental reforzado por la historia de su oreja cercenada que, por lo visto, fue la consecuencia de una pelea con Gauguin durante uno de sus brotes psicóticos. “Van Gogh no pintó sus mejores cuadros porque estuviera loco, sino a pesar de que tuviera ataques. Esto ha hecho mucho daño y yo mismo llegué a creer que la vida bohemia del artista era así”, admite. En este sentido, el youtuber echa mano del estudio de los investigadores Steve Naifeh y Gregory White Smith que desmintieron el supuesto suicidio del artista y concluyeron que se trató de un accidente con un arma que manipulaban dos jóvenes del pueblo. 

Escaso en técnica pero bien asesorado

Por último, y aquí es donde más personas se echarán las manos a la cabeza, relativiza sobre la calidad técnica de los cuadros Van Gogh: “No es tan buen pintor realmente. Hay una crítica muy buena de uno de sus amigos sobre su cuadro Los comedores de patatas en la que le echa por tierra el cuadro y le dice que todo está mal. La composición, el color, cosas que parecen lo que no es... y es que a finales del siglo XIX el gusto de la época era otro. Pero si lo comparamos con Signac, un autor que trabajó mucho el puntillismo, el análisis del dibujo y del color es muy superior al nivel de Van Gogh. Y por supuesto el nivel de Cézanne ofrece una pintura con mucha más calidad, más profundidad, también deforma las figuras pero no se equivoca tanto como Van Gogh. Insisto en que a mí me gusta, pero es cierto que fue el peor del grupo de los impresionistas”.

Es importante entender que quizá en su momento Van Gogh no fue el más valorado debido a los criterios técnicos y artísticos de la época, sin embargo, que en el siglo XXI su arte haya llegado a tal nivel de reconocimiento no es solo una cuestión de especulación, sino de que su arte realmente conecta con las personas. Puede que sin todas las circunstancias que rodearon al artista jamás hubiéramos llegado a conocerlo y que las 200 obras que dejó en el sótano de Theo Van Gogh se hubieran perdido para siempre, pero el hecho es que sobrevivieron y gracias a la Fundación y el Museo Van Gogh han alcanzado la fama mundial. Al final, y lo que pretende el youtuber en su vídeo, es aprender a separar al artista de su vida personal (que no fue ningún ejemplo) y del marketing que lo ha rodeado (oreja, suicidio, etc). Si Van Gogh te gusta o no es una cuestión personal, pero lo importante es no caer en la mitificación porque él también fue humano, con sus virtudes y defectos.

Y si no fuera un genio, no estaríamos hablando de él.