Los psicólogos responden: por qué algunos desaparecen del mapa cuando tienen pareja

¿Quién no tiene un amigo o amiga que desaparece siempre que empieza a salir con alguien? Adiós amigo. Si te he visto no me acuerdo. Se acabó. Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va, y todas esas frases que se te pasan por la cabeza. Al principio, cuando te cuenta que ha conocido a alguien, esa desaparición te parece normal. De hecho, le preguntas mucho y te alegras por su felicidad.Resultat d'imatges de I'm in love gif

Pero entonces empieza a hablarte más de cenas y lugares románticos que de dónde beber antes de salir de marcha. Los temas de pareja lo copan todo. Desaparece de los grupos de Whatsapp, cuando tal vez antes era el más activo. Tu amigo está enamorado, vale, pero eso no debería cambiar nada respecto a ti. ¿Repartir el tiempo libre? Ok. Pero de ahí a esfumarse del todo… De repente, llega un punto en el que ya no habláis, porque está claro que a ninguno le interesa cómo ha pasado el otro su día, Y así pasa una semana, y otra y otra. Un día, te das cuenta de que con ese amigo solo mantienes ya conversaciones de ascensor hasta que, de pronto, reaparece porque ha roto con su pareja.

Y aquí llega tu dilema moral: Tu amigo/a tiene el corazón roto y tú estás lleno/a de resentimiento. ¿Tienes que dejarlo correr y echarle un cable? Para encontrar la respuesta a esto, primero debes entender la situación. La psicóloga Elvira Nieto nos da las claves para atender a un amigo que pasa por una ruptura en una relación dependiente.

¿Qué nos pasa? Los psicólogos responden

Nieto nos explica que “en la etapa de enamoramiento es habitual dedicar mucho tiempo a la pareja, puesto que la aparición de esa persona supone un estímulo novedoso. Nos hace sentir seguros, correspondidos, comprendidos, y esto es en psicología lo que se llaman reforzadores". La experta nos recuerda además que todo esto ocurre mientras la química del amor está haciendo de las suyas. Las endorfinas nos hacen sentir más fuertes, más afortunados, por eso en los primeros meses de enamoramiento, dormimos poco pero no estamos tan cansados, nos vemos más atractivos, más sonrientes…

Con respecto a nuestros amigos, las personas con parejas recientes son conscientes de que se están alejando de su entorno, sí, pero sienten que pueden permitirse esa licencia, porque “a todos nos ha pasado”.

¿Por qué nos convertimos en personas dependientes?

Ese amigo/a tuyo/a que creías que era una persona independiente, con autonomía, con seguridad en sí misma, acaba absorbida por su pareja o relación. Y no lo entiendes. “Ocurre por distintas variables: por ejemplo, las variables personales, como la necesidad elevada de afecto, necesidad de control…”, asegura Elvira Nieto. Probablemente no supiéramos que nuestro amigo estaba falto de autoestima. “Otra variable interesante son los modelos paternos, ya que la relación de pareja que llevan nuestros padres también nos influye -aprendizaje vicario que se llama en psicología-, y otra más, como es la de las reglas que se establecen en la sociedad”, añade la psicóloga.

Elvira Nieto se refiere a las reglas como “normas que hemos aprendido, ciertas o no, de nuestro entorno, del tipo: para que la relación de pareja sea buena, hay que dedicarle todo el tiempo que tenemos. O también: si no compartimos todo ese tiempo es porque no la quiero del todo”, explica. Ese amigo o amiga que desapareció, probablemente se haya tomado reglas como leyes, y se convierten en una forma de entender el mundo.

El ser humano necesita distintas fuentes, estímulos que nos refuercen (reforzadores), que nos hagan ser felices: tener amigos, respetar nuestras relaciones con las personas del trabajo, desarrollar aficiones en pareja pero por supuesto ajenas a ella. “Cuando una persona es dependiente”, dice la psicóloga, “reduce todas sus fuentes de refuerzo a una sola. Este refuerzo restringido incrementa la dependencia convirtiéndose en un círculo vicioso en el que cada ves estamos más metidos”.

Pero viene la ruptura y…

“En efecto, el problema viene cuando la pareja rompe, y la persona pierde todo tipo de refuerzo afectando a su estado de ánimo y conducta de forma importante. Hay personas a las que se les complica la vida hasta caer incluso en la depresión por esa pérdida. Es difícil remontar pero se logra intentando volver a encontrar esas fuentes de refuerzo, por tanto, recurriendo a sus amigos, recuperando sus aficiones pasadas, volviendo, en definitiva, a los refuerzos que tenía en la vida de soltero, digamos, antes de abandonarlo todo”, nos explica Elvira Nieto.

Aquí está nuestro papel como amigos. En nuestra mano está hablarlo abiertamente, o dejarlo pasar, eso a gusto de cada uno. Lo importante aquí es saber si la brecha en la amistad es demasiado honda o si merece la pena curar esa herida. “Ese trabajo de salir del aislamiento en el que la persona andaba metido puede ser fácil o no. Dependerá de la persona y del entorno”, asegura Elvira.

¿Se puede evitar ese distanciamiento?

Pero para no tener que llegar a este punto, la psicóloga lo tiene claro: “Cuando conocemos a alguien e iniciamos una relación, hay que procurar no descuidar esas fuentes de refuerzo que teníamos antes. Así haremos que nuestro bienestar no dependa cien por cien de nuestra pareja, sino que buscaremos una compensación en ese reparto, que es absolutamente posible y fácil de conseguir". Como amigos también podemos dar el paso de acercarnos a ese amigo que vemos alejarse poco a poco para que no suceda, explicarle que lo que está haciendo no es bueno para su salud emocional ni la tuya. "De lo contrario, la persona probablemente buscará a otra pareja con la que repetir esos patrones y aislarse de nuevo, y así sucesivamente”, añade Nieto.

Parece fácil, pero ya vemos que suele ocurrir con facilidad. Si lo logramos, nuestra relación con amigos y pareja tendrá mayor calidad, que es el objetivo principal al fin y al cabo, apostilla la psicóloga.