El proyecto que hace mascarillas con bragas usadas para reivindicar el aborto

Hannah Bates es el nombre de la autora de esta iniciativa que busca activar la conciencia para poner sobre la mesa los derechos de las mujeres y por qué en esta situación son fundamentales

La situación de crisis generada por la COVID-19 ha hecho que sea más complicado que las mujeres tengan acceso a las clínicas de abortos. Esto ha sucedido porque  toda actividad sanitaria que no fuera urgente debía (y aún debe) paralizarse para poder frenar los contagios por coronavirus. Sin embargo el aborto, por ejemplo, no puede aplazarse. Esto ha hecho que Reino Unido acordara, hace algunas semanas, hacer accesibles las píldoras abortivas desde el hogar. En España la situación no es la misma, las clínicas en las que es posible interrumpir el embarazo siguen abiertas y funcionando. El único requisito es que quien vaya a realizar un aborto no puede ir acompañadx.

Vemos, entonces, que en ciertos países hay soluciones, que no se ha dejado de lado este derecho de las mujeres. Pero, ¿qué ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos?Hannah Bates, artista multidisciplinaria con sede en Nueva York (EE.UU.), lanzó a través de sus redes sociales un proyecto llamado@pantyrespirator. En esta iniciativa la creadora transforma sus bragas usadas en mascarillas faciales y las vende en su web oficial por lo que cuesta de media un aborto en Estados Unidos: 950 dólares, más de 870 euros. 

Bates tiene un objetivo claro: crear una conciencia importante sobre los derechos de las mujeres. Lo que sucede es que ante la crisis pandémica muchas clínicas de aborto han cerrado sus puertas. Esto ha hecho que muchas mujeres se queden con poco o ningún apoyo sanitario que pueda decirles qué pasará con sus cuerpos y con  su futuro. Realmente es una situación agobiante. Basta con ponerse en la piel de alguien que no desee tener un bebé para entender la frustración que genera esta carencia. A la vez que sucede esto, la demanda de las mascarillas no hace sino aumentar, se venden a precios realmente altos.

La artista explica en una entrevista para Dazed que el hecho de que sus "mascarillas cuesten lo mismo que un aborto hace que los derechos reproductivos de las mujeres se pongan al mismo valor que el derecho de todos a la atención médica durante una crisis". Su trabajo hace que se genere polémica sobre el estigma sexual y sobre cuáles son los efectos de la igualdad dentro del campo de la salud.  

"En este momento, hay mujeres embarazadas que no pueden abortar o que tienen que viajar para ingresar a otro estado, donde tienen que esperar largas colas para interrumpir su embarazo por un precio descomunal. Muchas mujeres no tienen los medios financieros para hacerlo, y no deberían tener que hacerlo. El mensaje que nos están enviando es que estas mujeres están siendo castigadas por tener relaciones sexuales. Es vergonzoso", comenta Bates en la entrevista. No es en vano el hecho de utilizar bragas usadas. Ante esto la artista explica que lo hace por "una simple asociación a la feminidad".

"Hay un aumento en la oferta y en la demanda de cibersexo durante esta crisis. Esto sucede porque estamos aislados en nuestros apartamentos y sin contacto. El hecho de que sean bragas usadas muestra que para mí está bien explorar esta sexualidad y sus fetiches. Difundirlo de esta manera, con positividad sexual, es una forma de enfrentarse a las leyes contra el aborto", detalla Bates.

Ella busca presentar su trabajo como una acción, como una performance. Esto lo hace porque quiere que las personas que la lean y vean su proyecto examinen críticamente la situación actual. La artista detalla: "toda la iniciativa implica economía, avaricia, sexo, política, y, a la vez, es personal. Me genera mucho interés saber quién los comprará y por qué motivo. Creo que todo refleja la cultura en la que vivimos y es un elemento principal dentro de la acción. El proyecto utiliza un modelo capitalista para poner sobre la mesa el valor de los derechos reproductivos de las mujeres. Transformar mis bragas en una mascarilla mantiene los derechos reproductivos de las mujeres al mismo valor que el derecho de todos a la atención médica durante una crisis".

En España para la interrupción de un embarazo hace falta acceder a un documento que contiene la explicación sobre el procedimiento que se quiere llevar a cabo. Este documento se debe recoger de forma presencial, ya que una vez que se recoge comienzan a contabilizarse tres días de reflexión obligatoria que marca la ley antes de poder realizar un aborto. Dada la situación actual, Cataluña se ha convertido en la primera y única comunidad del país en eliminar la recogida de dicho trámite y hacerlo de forma telemática. La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) realizó esta misma petición al Ministerio de Sanidad y están a la espera de que se apruebe.