Prostitución, amor y sentido del humor: la surrealista vida de Carmen de Mairena

Aunque fuera ridiculizada como icono friki en los 2000, la vida de Carmen de Mairena fue la de una mujer trans que luchó por sobrevivir en una época en la que la transexualidad podía costarte una paliza en comisaría

Ahora los libros se escuchan. Por eso Storytel se ha convertido en la plataforma líder de audiolibros con más de 200.000 títulos, desde clásicos de la literatura a obras de actualidad. Ahora nos acercan la vida de Carmen de Mairena en una maravillosa audioserie para gozarlo en tus ratos libres y descubrir la vida de este icono trans. Ah, y lo mejor es que tienes 30 días gratis.


Le tocó la época de la clandestinidad, la represión y las palizas en comisaría. Un momento en el que hablar de identidad de género era impensable y en el que una inyección clandestina de silicona para veterinarios aplicada en un piso de El Raval era la única opción de transitar de sexo. Todo eran o maricones o travestis y todos eran considerados vagos y maleantes. Los primeros podían ocultar su opción, meterse a curas o formar una familia aunque fuera vivir una mentira. Pero para los segundos, las primeras personas trans, la única opción eran la noche, las calles y la prostitución.  Así es como Miguel Brau Gou pasó a ser Miguel de Mairena y finalmente Carmen de Mairena. Una artista, una friki, una puta, un icono pop, pero, sobre todo, una pionera de la transexualidad en nuestro país. Una vida trepidante que merece ser conocida de principio a fin o, como le gustaba decir a ella “por detrás y por delante”.  

Así es precisamente como se titula la audioserie biográfica “Carmen de Mairena: Una vida trepidante, por detrás y por delante” que a lo largo de seis capítulos recorre, junto a las personas del entorno cercano de Carmen, las diferentes etapas de su vida, hasta su fallecimiento el pasado mes de marzo a los 87 años. Una serie exclusiva para la plataforma en streaming Storytel que ha sido guionizada por Santi Villas y narrada por Bob Pop y que ahora podrás disfrutar completamente gratis durante 30 días aquí. Un viaje por una vida trágica y cómica a partes iguales en las que no faltaron historias e intimidades que la audioserie revela con el mismo humor tosco y sin la censura que la caracterizaba.  

A continuación te contamos algunas de las muchas intimidades que podrás encontrar en la audioserie, historias que nadie conoce y que cambiarán radicalmente el concepto que tenías de Carmen. Porque aunque el gran público no reconozca la importancia de las primeras trans en España, tú sí podrás hacerlo.

Del barrio rico al más pobre

Aunque su imagen siempre se ha asociado al Raval de Barcelona, el ‘barrio chino’ y el más canalla de la capital catalana, lo cierto es que Carmen nació en el acomodado barrio de Sarrià el 15 de marzo de 1933. Allí Miguel trabajó como chico de los recados para una farmacia del paseo de la Bonanova hasta que a los 16 años empezó como extra de cine y artista de variedades en locales de la noche barcelonesa. Su pasión era la copla y por ello no dudaba en adaptar las canciones de estrellas de la época como Juanita Reina, Concha Piquer o Marifé de Triana.

Éxito en la canción y un amor prohibido

Adaptando el nombre artístico de Miguel de Mairena formó parte de lo que se llamó ‘estilistas de la canción’ un tipo de artistas abiertamente homosexuales que, por primera vez en la historia de España y en pleno Franquismo, se atrevían a desafiar los estrechos roles de género adoptando el maquillaje, vestuario y gestos de las grandes folclóricas de la época. Fue así como conoció a Pedrito Rico, el cantante que fue su gran amor hasta que las detenciones de ambos en virtud de la Ley de Vagos y Maleantes hizo que se exiliara a México para no volver. En su última detención recibió tal tortura por parte de la policía que quedó temporalmente incapacitado para actuar y se dedicó a la construcción junto a su padre.

Y, por fin,  Miguel fue Carmen 

La transición definitiva se produjo en un sórdido piso usado como prostíbulo en El Raval de Barcelona. Eran los años setenta, en plena Transición española, y Marisol, la Cirujana, inyectaba silicona de uso veterinario a las primeras transexuales que buscaban transformar su cuerpo en lo que siempre habían sentido que eran pero el Franquismo no les permitió ser: mujeres trans. La homosexualidad y la transexualidad dejaron de ser consideradas un delito y, por fin, Carmen pudo dedicarse a su sueño de imitar a Marujita Díaz y Sara Montiel. Sin embargo, su público no aceptó el cambio y acabó ejerciendo la prostitución en la calles del barrio chino.

“Yo soy puta porque mi coño lo disfruta”

La épica frase de Carmen llegó cuando, después de ejercer la prostitución durante años, recobró la fama gracias a su fichaje por el espacio televisivo Força Barça, Al Ataque y Crónicas Marcianas. Fue allí donde sus apariciones junto a Javier Cárdenas la convirtieron en un icono de la televisión de los 2000, llevándola a producir nuevos discos, participar en dos películas porno y protagonizar un intento de carrera política en 2010 de mano de la Coordinadora Resuena Independent (CORI) con un más que decente resultado. A pesar de un éxito tan tardío, comenzó a salir en la tele con casi 70 años, Carmen nunca se desvinculó del mundo de la prostitución.

Dos detenciones y un triste final

Los años 2006 y 2008 marcan el declive de la artista en todos los sentidos. Su actividad alquilando habitaciones a trabajadoras sexuales transexuales en el barrio de El Raval le valieron dos detenciones acusada de proxenetismo. Sin embargo, a sus ojos, ofrecer un lugar seguro en el que ejercer su oficio era un servicio del que ella apenas pudo disponer en su momento y un ejercicio de solidaridad en un colectivo que todavía hoy lucha contra los estigmas y por su integración en el mercado laboral. Sus problemas de movilidad provocaron que en 2016 su familia la ingresara en un geriátrico cercano a su casa. La aparición de sus objetos personales como fotografías y cuadros tirados por las calles de El Raval fue la nota más triste de sus últimos años. Finalmente, agotada tras 87 años de lucha, espectáculo y glamour decadente, Carmen decía adiós al mundo el 22 de marzo de 2020.

Puede que Carmen de Mairena nunca se distinguiera por un gran discurso, puede que su vida fuera mucho más dura y salvaje de lo que muchos podrían imaginar cuando reían con sus chistes barriobajeros y su voz de camionero en Crónicas Marcianas, pero de lo que no hay duda es que si alguien puede considerarse una pionera de la lucha trans desde el Franquismo hasta la Democracia, esa es Carmen. Sin grandes palabras, solo lucha, lucha por sobrevivir, lucha por ser la mujer que siempre quiso ser.