Pongamos Fin Al Sexismo: ¿Es El Español Una Lengua Sexista?

Seguro que recientemente has oído hablar sobre el tan sonado tema del sexismo. Pero, ¿te has parado a pensar alguna vez en qué consiste este concepto tan general y a qué aspectos se puede aplicar? La Real Academia Española define el sexismo como la "discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro". Pero, ¿podríamos decir que en lo de "personas de un sexo" entran tanto los hombres como las mujeres?

Por desgracia, esa definición parece dejar en peores condiciones a uno de ambos sexos, ya que habitualmente es la mujer la que sale perdiendo en este aspecto. ¿Y a qué se debe el papel infravalorado aún a día de hoy de la mujer? Indudablemente, a la vigencia de determinadas creencias culturales arraigadas en algunas sociedades que siguen haciendo que la mujer tenga un papel cosificado en la sociedad; y en el caso de los países más desarrollados, puede deberse a que la mujer ha tenido un trato totalmente inferior respecto a la figura del hombre desde sus orígenes por su "condición de débil y vulnerable respecto al hombre". Es, indudablemente, una concepción machista y poco adecuada para un mundo que debe apostar, en todas sus vertientes, por el desarrollo y, sobre todo, por el sentido común.

No obstante, en este artículo no pretendemos hacer una revisión histórica acerca de los diferentes papeles que juega la mujer en cada una de las sociedades, sino que, por el contrario, trataremos de ver hasta qué punto nuestra lengua, el español, mantiene, todavía a día de hoy, rasgos lingüísticos que dan fe de estas prácticas sexistas que durante muchos años han sido aceptadas como algo "normal y corriente". Revisemos algunas de ellas:

1- El género masculino es extensivo también a las mujeres: aunque quizás nos resulte algo muy natural, dado que lo hemos interiorizado como criterio meramente pragmático y funcional, la lengua española, para evitar tener que citar a los dos sexos en un mismo contexto, utiliza el masculino como elemento inclusivo de ambos sexos. Ejemplo: "Los alumnos deberán asistir regularmente a las clases". Como podéis imaginar, este sintagma incluye tanto a "los alumnos chicos" como a "las alumnas chicas". ¿Es eso políticamente correcto?

2- Expresiones lingüísticas sexistas: como ya apuntábamos en uno de nuestros artículos previos, el español está cargado de expresiones que parecen denotar un alto contenido sexista tras ellas. Veamos, por ejemplo, expresiones como "ser una nenaza", "ser un hijo de puta", "ser un coñazo", "ser (algo) de nenas"... ¿Qué tienen en común todas ellas? Que se construyen poniendo en desventaja al sexo femenino, y nunca al masculino. Por el lado contrario, parece evidente que los órganos genitales masculinos se usan, no obstante, con connotaciones positivas: "ser la polla", "ser cojonudo"... ¿Casualidades de la vida?

3- Profesiones: todavía a día de hoy (o al menos hasta hace muy pocos años de manera evidente), era muy frecuente que nuestro cerebro asociara ciertas profesiones con mujeres y ciertas profesiones con hombres. Normalmente, las profesiones consideradas injustamente por la sociedad "de rango más bajo" se asociaban con mujeres, y las profesiones con más responsabilidad o de mayor poder se asociaban con los hombres. No es tan extraño escuchar aún hoy cosas como: "la niñera", "la señora de la limpieza", "la enfermera"... O, por el contrario, cosas como: "el de seguridad", "el jefe de la empresa", "el conductor del bus", "el repartidor"...

¿Os dais cuenta de hasta qué punto nuestro cerebro asocia inevitablemente ciertas cosas con mujeres y ciertas cosas con hombres? Si los ejemplos anteriores no te convencen, trata de pensar tú mismo algo que asocies con hombres o con mujeres (un color, una forma de vestir...).

Estos son solo, a modo de dietario, algunos de los ejemplos más relevantes en los que se muestra el innegable peso todavía en nuestra generación de determinados comportamientos sexistas que debemos dejar, de una vez por todas, de tolerar. Es tiempo de abrir nuestras mentes, de pisar un pasado oscuro y devastador que renegaba de la igualdad y de apostar por la merecida igualdad en esta pequeña y acogedora alcoba que llamamos Mundo. 

Crédito de la imagen: sandiegored.com