Soy de esas personas que mean en la ducha y tú también deberías hacerlo

Sí, lo admito: yo meo en la ducha todos los días. Un hábito que he mantenido en secreto durante años como quien esconde un pecado capital en su conciencia, disimulando o rebajando mi postura cuando el tema salía a la luz en compañía de otros seres humanos. Pero he dicho basta. Basta de caretas. Basta de esta mentira colectiva que nos contamos los unos a los otros. "Todo el mundo lo hace", pensé. Y, armado con esta convicción y un par de cervezas, aproveché las reuniones familiares y de amigos que traen las vacaciones navideñas para poner a prueba mi teoría urinaria y confesarlo abiertamente. Como si fuera un héroe con el objetivo de rescatar por fin al mundo de la tiranía del "mear en la ducha es de guarros".

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El experimento, sin embargo, no salió siempre como lo había proyectado en mi cabeza. Porque mientras que en algunas reuniones terminábamos abrazados y saltando en corro de alegría, unidos más que nunca por un sentimiento terapéutico de liberación y honestidad comunal, en otras reuniones las reacciones eran menos entusiastas. Hasta tal punto que, soltar que doy rienda suelta a mi vejiga entre geles y champús, era como abrir la caja de Pandora: miradas de censura, gestos escandalizados e incluso insultos edulcorados del tipo "eres un asquerosillo" o "vaya cerdito estás hecho".

Pudor hasta en las estadísticas

Desconcertado por los resultados, decidí investigar un poco. Y descubrí que el portal de estadísticas YouGov Omnibus realizó una encuesta al respecto, de la cual se extrajo que el 62% de las personas ha orinado ‘alguna vez’ mientras se daba una ducha. Dentro de esa cifra, el 46,8% comentaba haberlo hecho tan ‘solo una o dos veces’ en toda su vida, el 32,5% admitía hacerlo ‘algunas veces’, el 13,7% reconocía hacerlo ‘la gran mayoría de veces’ y únicamente el 7% confesaba practicar la 'duchorina' de forma diaria. Datos que, si bien me hacían sentir un poco menos excéntrico y solo, seguían dejando el mear en la ducha en un costumbre minoritaria.

Resultado de imagen de pee shower gif Pero entonces descubrí otra encuesta realizada por el mismo portal tan solo cuatro meses antes que revelaba que el 42% de la gente considera socialmente inaceptable orinar en la bañera, un parecer que aumentaba en el caso de las mujeres y conforme avanzaba la edad de los encuestados. Esto, claro está, podría significar que las respuestas que daban los encuestados del estudio del párrafo anterior estuvieran fuertemente condicionadas por el pudor, pudiendo ser versiones light de una realidad más nítida. Al fin y al cabo, que mear en la ducha es inapropiado es algo que nos han repetido hasta la saciedad desde bien pequeñitos.

Una urgencia medioambiental

Aunque no importa: porque lo hagas o no lo hagas, lo cierto es que sí deberías hacerlo, especialmente si te importa la salud del planeta. Y es que según la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos, tirar de la cadena implica una media de 3,78 litros de agua, que puede aumentar considerablemente en el caso de inodoros más antiguos. Si tenemos en cuenta que cada persona orina entre 6 y 8 veces al día, la cantidad de agua que gastamos para mear es una barbaridad. Aprovechando la ducha para evacuar evitamos una visita al retrete, lo que equivale a un ahorro aproximado de 1.400 litros anuales por persona. Un pequeño gesto, pero una gran diferencia.

Por eso lo han propuesto instituciones públicas como el ayuntamiento holandés de Aa en Hunze, cuyo alcalde reconoció públicamente haber empezado a hacerlo para dar ejemplo. O instituciones académicas como la University of East Anglia, en el Reino Unido, que animó a sus alumnos a orinar en la ducha para ahorrar al año la "suficiente agua como para llenar 26 veces una piscina olímpica". O, por supuesto, oenegés medioambientales como la brasileña SOS Mata Atlántica, cuya campaña televisiva "Haz pis en la bañera" fue un éxito, aunque también desató la polémica en todo el país.

Ni peligroso, ni perjudicial

Precisamente, toda esta controversia viene precedida, en parte, por la percepción de la orina como elemento sucio y contaminante. Sin embargo, está compuesta en un 95% de agua, en un 2% de sales minerales y en un 3% de sustancias orgánicas como la creatinina, el ácido úrico o la urea, un compuesto utilizado frecuentemente en cosméticos y tratamientos para enfermedades de la piel. Y, en última instancia, basta con mear al principio de la ducha para dejar limpitos tu cuerpo y tu bañera. Pero recuerda: de poco sirve esta práctica si te pegas duchas más largas que un año sin Juego de Tronos. Así, ni el medio ambiente ni tu factura del agua te lo agradecerán.

Ahora que sabes que el planeta lo pide a gritos y que ni tu salud ni tu higiene corren peligro alguno, ¿serás capaz de reconocerlo o seguirás participando en ese teatro social de timidez y reproche? O, en el hipotético y extraño caso de que nunca lo hayas hecho, ¿será este, por generosidad ecológica, el primer día del resto de tu vida orinaduchas? Sea como sea, yo seguiré ahí, diciéndole al mundo sin pudor que, yo sí, yo lo hago todos los días. Porque el planeta lo necesita y porque me apetece.