Cada vez hay menos nudistas y por esto sexualizamos cualquier cuerpo que vemos

Está claro que el impacto de los hippies en la cultura popular hace medio siglo prácticamente ha desaparecido pero tenemos que entender el impacto que esto tiene en nuestra forma de mirar

Hay muchos motivos, pero la realidad es que cada vez nos gusta menos desnudarnos y ver gente desnuda. Uno de los factores son las redes sociales, que prohiben todo el contenido relacionado con el cuerpo al natural. Otro, que es muy difícil estar en un lugar sin cámaras y no todo el mundo está dispuesto a que lo graben en pelotas sin su consentimiento. Otro más puede ser el regreso de ideas conservadoras que parecían superadas.

Woodstock

Hay muchas causas, pero las estadísticas hablan claro: la enorme mayoría de los nudistas en España son mayores y llevan más de 20 años practicándolo, mientras que en los últimos dos años se han iniciado en la práctica poquísimas personas, según una encuesta de la organización Ene-naturismo. Además, solo el 11% de los encuestados nudistas eran mujeres, lo que demuestra un problema añadido, que las mujeres se sienten incómodas en un espacio público donde cada vez es más flagrante que no se respeta el cuerpo femenino.

"El nudismo, como han demostrado muchos estudios, es una construcción social", explica Guy Trebay en un artículo en el New York Times donde analiza por qué en los últimos años se ha vuelto tan difícil ver gente desnuda en espacios públicos. El impacto de los hippies en la cultura popular hace medio siglo (Woodstock acaba de cumplir 50 años este verano) prácticamente ha desaparecido, pero también tenemos que tener claro el impacto que esto tiene en nuestra forma de mirar.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Trebay observa que en las fotos de Woodstock, la gente (también la desnuda) parece no tener consciencia de sí mismos o de las cámaras, algo que hoy por hoy es imposible. Una encuesta de 2017 reveló que el nudismo nos hace más felices y mejora nuestra autoestima, y esto no significa que todo el mundo tenga que pasearse sin ropa. Aunque no seas tú la persona que está desnuda, tener cuerpos alrededor los naturaliza y los normaliza, como decían las feministas que lograron que este verano se legalizara el topless en las piscinas públicas de Barcelona.

Cuando te obsesionas con tapar, generas ansiedad por lo prohibido. En Nueva York, un vecino denunció a un señor por ir desnudo en su propia casa, mientras que en internet los niños intentan acceder al porno cada vez a edades más tempranas (según los últimos estudios en España, desde los 11 años). La Federación Española de Naturismo considera que el nudismo es una ideología y busca en los tribunales ampararla en la libertad de expresión y la libertad individual. Su presidente, Ismael Rodrigo, aseguró en una entrevista que "nacemos nudistas y luego nos hacen nudófobos", que Adán y Eva fueron los primeros practicantes de esta corriente y que el erotismo se vincula más con la ropa que con la desnudez.

No hace falta volver 50 años atrás para darse cuenta de que poco a poco hemos perdido algunas de las libertades que se lograron en los años 60. Es normal que por cómo nos han educado, sintamos cierto pudor al desnudarnos, pero no deberíamos prohibírselo a quienes se sienten a gusto sin ropa. Ellos nos ayudan a tener una relación más natural con el cuerpo que todos tenemos.