Natalia Ferrari, La Puta Que Se Define Como Puta Sin Que Le Tiemble La Voz 

¿Qué tal quedaría algo así como “Prostituta y a mucha honra”? ¿O quizá mejor directamente “Puta y a mucha honra”? La propia Natalia Ferrari decide: “Puta. Pon puta”. Sin problema. “Decidí ser puta cuando vi que las opciones laborales que tenía me hacían muy miserable. No quería trabajar para otros, por un sueldo precario, realizando tareas que no enriquecían mi desarrollo personal”. Y sigue: “Valorando alternativas, vi que la prostitución me permitía libertad, independencia y experiencias sexuales que quizá no podría tener en mi vida personal”. Natalia Ferrari, nacida en 1992, no se pierde en ambigüedades. Es atenta, firme y expresiva.

Y adora su oficio, el más antiguo del mundo.

Sin rodeos, en su perfil de Twitter dice: “Prostituta independiente, siempre hago lo que quiero”. En Facebook lo resume más: “Puta”. Y, ante las preguntas de Código Nuevo, se muestra imparable: “En mis ratos libres me gusta comer, dormir, leer, escribir y masturbarme. No necesariamente en ese orden”. Sobre esto último, por cierto, cuenta que de pequeña se frotaba “con almohadas, peluches… y una vecina”. Toda una vocación.

Natalia Ferrari, ahí donde la vemos, valora mucho los “espacios de calma y soledad”, quizá como terapia frente a su día a día. O no. “Es difícil ligar en mi caso porque soy una asocial. Imagino que ser puta es un agravante”, responde cuando sobrevolamos el tema de su vida amorosa y esas cosas del romanticismo. “Vivimos en una sociedad que nos inculca la exclusividad sexual y afectiva como la única forma correcta de relacionarnos; y ser puta supone muchos conflictos”. No en el caso de su entorno familiar, ya que lo llevan muy bien. “Siempre he sido muy sexual y con ganas de hacer las cosas a mi manera”.

Freelance del sexo

Entramos en faena. ¿Qué tipo de clientes tiene esta joven osada, guapa y bastante mediática? “Suelen ser personas hedonistas, con ganas de disfrutar sin presiones, de sentir y compartir placer. Es una cuestión de conexión humana y chute de dopamina”. ¿Qué es lo que más le gusta de lo que hace? “Mi capacidad de montármelo según mis intereses. De trabajar a mi ritmo. Haces lo que quieres, como quieres, con quien quieres y cuando quieres. Como cualquier freelance. Y si te apetece estar un tiempo sin prostituirte, cuando vuelvas seguirás teniendo clientes”, apunta.

Natalia Ferrari no esconde nada: “Lo peor es tener que justificar tus decisiones, tener miedo al qué dirán y pensar que esto te puede cerrar puertas”. ¿Y el estigma social? “No me toca mucho en este momento. No tengo problemas para desentenderme de situaciones o personas que no me aceptan. Sin embargo, el estigma está presente”.

A su gremio se le considera de segunda categoría: “Escoria, víctimas del sistema o de nuestra propia vida. Perpetuadoras del machismo”. Y añade: “Cuando pones tu número de teléfono en internet junto a fotos tuyas desnuda vas a atraer a todo tipo de individuos. Si se juntan muchos días de llamadas de gente asquerosa, me siento quemada por mi trabajo”. Tristemente, la falta de respeto y la moralina son parte del peaje.

A cambio, vive bien, a su aire, celebrando “el subidón de adrenalina y el morbo de las citas”. Y, sí, definitivamente ella marca los límites: “Uno de los errores comunes es pensar que te pones a uso y abuso del señor que te paga. No. Las putas tenemos definida la experiencia que ofrecemos con lujo de detalles”. Detalles que nos ahorraremos. Imaginación al poder.

Tras la etiqueta fácil nos encontramos a una mujer ilustrada y con buen criterio a la que le encantan Woody Allen, la música clásica, los libros o Fred Astaire. “No creo que me haga culta que sepa apreciar esto y, sin duda, soy muy ignorante frente a un millón de temas”. Natalia Ferrari asegura que quien queda con ella no la tiene sólo con su cuerpo, sino también con su personalidad. Franqueza arrolladora, como cuando abordamos el futuro: “Otras chicas ejercen de manera puntual y no dejan huella para que no les afecte. Yo no. Dejaré de ser puta cuando quiera dejarlo. No sé cuándo será. No lo veo próximamente”.

A su edad, Natalia Ferrari ya ha sido portada de Interviú y ha aparecido en otros medios. ¿Pero contaría con naturalidad a sus hijos lo que hace? “No deberíamos asumir que todas las personas tendremos hijos”, regatea, como Messi, en una baldosa. Y remata: “No voy a ser madre, pero no siento ningún rechazo ni vergüenza hacia mi trabajo y claro que lo contaría. Sería preocupante si fuera torera o cazadora, pero follar con quien te apetece y cobrar no hace daño a nadie”.

Créditos de imagen: Mara Blackflower y Nico Bertrand.

Web de Natalia Ferrari: nataliaferrari.com 

Twitter de Natalia: @NataliaxFerrari