Por qué los millennials prefieren viajar en vez de tener una casa

Parece una epidemia. Todas las personas que conoces hacen, por lo menos, uno o dos viajes al año. Perú, Japón, República Dominicana, Estados Unidos... Aunque solo sea irse a Galicia a pescar percebes, los millennial sentimos la necesidad imperiosa de vivir experiencias muy a menudo y, sobre todo, de coger un avión cuantas más veces mejor. Y, por ello, nuestra generación renuncia a otras prioridades que eran fundamentales para nuestros padres, como ahorrar o hipotecarse para comprarse un piso, tener hijos y un perro. Según varios expertos de la industria inmobiliaria, los jóvenes de hasta 35 años vuelcan todos sus ingresos en viajar porque, debido a su situación económica, saben que no pueden acceder a una vivienda.

"Creo que la urgencia de comprar un piso se ha vuelto obsoleta. […] Los jóvenes prefieren vivir en el presente -vemos a muchísimos millennials que prefieren invertir en experiencias que en ladrillos", asegura Donna Jeavons, directora de ventas y marketing de la  agencia de viajes especializada en clientes de entre 18 y 35 años Contiki, a The Independent. Los sueldos bajos, los altísimos precios de la vivienda y los alquileres y las grandes dificultades para obtener préstamos bancarios han hecho que nuestra generación tenga claro que adquirir una casa no es para nada su prioridad. 

Sin embargo, aunque no cobran lo suficiente como para pagar una hipoteca, sí pueden ahorrar y dedicar parte de su dinero a los viajes, un sector que ha crecido tanto en los últimos diez años que ha permitido bajar muchísimo los precios. "Creo que los jóvenes ahorran mucho más de lo que pensamos. Quieren viajar y al mismo tiempo ahorran, aunque sea en una pequeña escala. Simplemente deciden utilizar su dinero de forma distinta a sus padres: en el viaje y la aventura, en lugar de en el camino más tradicional", añade Jeavons.

Ahora, vivir la experiencia de un largo viaje es mucho más tentador –o ha dejado de ser socialmente obligatorio o bien visto– que crear una familia, una etapa vital que dejamos para mucho más adelante (en general, nuestros padres empezaban a tener hijos antes de los 25 años). Así que, ante la preocupación de tus padres, explícales que comprarás una casa, pero dentro de diez años. O no.