El método contra los pensamientos tóxicos que deberías practicar

Byron Katie diseñó The Work tras sufrir durante diez años una profunda depresión

"Mi novia no me quiere lo suficiente", "mi cara es horrible" o "jamás lo conseguiré". La cantidad de pensamientos negativos que asaltan tu mente día tras día es descomunal. Y claro, terminan por joderte el ánimo y de paso la vida. Pero lo siento: la culpa es tuya. Todas esas ideas brotan de forma espontánea de algún rincón de tu mente hiperactiva y no hay manera de frenarlas, pero creerte lo que cuentan o no depende por completo de ti. Y te lo estás tragando pero bien. Tanto que han distorsionado muchísimo la imagen que tienes del mundo.

O al menos así lo entiende Byron Katie, la autora de un método meditativo llamado The Work que está cambiando la vida de muchísimas personas en todo el mundo. Según se sinceraba en una entrevista con el Huffington Post, Katie sufrió una profunda depresión durante diez años que la llenó de odio hacia sí misma y de una intensa obsesión con el suicidio. Hasta que un bonito día tuvo una revelación: no era el mundo la causa de su sufrimiento, sino lo que ella pensaba de ese mundo como consecuencia de creerse todo lo que le decían sus pensamientos.

El sencillo hecho de comprender que todas esas voces de su cabeza no tenían por qué tener razón le hizo sentir mucho mejor. Pero la autora estadounidense decidió ir un paso más allá. Tomó un poco de las filosofías orientales y otro poco de las terapias cognitivas y confeccióno cuatro preguntas con las que desenmascarar todos esos pensamientos tóxicos que tanta ansiedad, tanto miedo y tanto dolor traen a tu vida. Porque como ha dicho ella misma en varias ocaciones, "lo peor que puede pasar es un pensamiento".

Primera pregunta: ¿es verdad?

Te has identificado tanto con todas esas voces que suenan en tu cabeza que nunca te has parado a preguntarte si lo que dicen es verdad, semiverdad o una chorrada. Simplemente lo das por bueno. Pensamiento negativo a pensamiento negativo, defiende Katie, el mundo te ha ido pareciendo más oscuro y lamentable. Por eso, el primer paso para librarte del sufrimiento es cuestionarlos cada vez que asoman. Tomar distancia, observarlos y comprobar si realmente representan tu visión de las cosas o son ideas tontas que merecen caer en el olvido.

Segunda pregunta: ¿puedes estar absolutamente seguro de que es verdad?

Vale, has cuestionando un pensamiento tóxico pero algo en tu interior continúa sintiendo que dice la verdad. Te representa. Es el momento, según Katie, de cuestionar tu propia soberbia. Tomemos por ejemplo un "mi novio me quiere menos que yo a él". Por mucho que así lo creas, ¿puedes estar 100% seguro de ello? ¿Estás dentro de su mente? ¿Puedes ver la realidad desde su propio punto de vista? No, no cuentas con toda la información posible. Y darte cuenta de la relatividad de ese pensamiento le hace perder muchísimo poder sobre ti.

Tercera pregunta: ¿cómo reacciono cuando creo en ese pensamiento?

Es hora de comprobar qué efectos tiene sobre tu vida la fe que profesas hacia ese pensamiento pesimista. Para hacerlo, la autora de The Work te invita a escribir una lista con todas las reacciones que experimentas cuando crees en él: sensaciones físicas, sensaciones emocionales, actitudes, comportamientos hacia ti mismo u otras personas... ¿Cuál es el papel de ese pensamiento en tu malestar? Siendo capaz de detectar los efectos que tiene sobre ti lo debilitas. Porque la consciencia es siempre sinónimo de salud.

Cuarta pregunta: ¿quién sería yo sin ese pensamiento?

Ahora que reconoces los hilos con los que ese pensamiento negativo te maneja, también puedes intentar proyectar cómo serías si dejaras de creer en él. ¿Serías más cariñoso si dejaras de creer que tu pareja te quiere menos? ¿Serías más espontáneo y feliz si dejaras de creer que eres feo o desagradable? ¿Vivirías más despreocupado y valiente si no creyeras todos esos pensamientos que te aseguran que siempre fracasarás? Tal y como explica Katie, este ejercicio te permite entender que tú constuyes la realidad al creerte unos u otros pensamientos.

Bonus track: la inversión

La inversión es una técnica complementaria que Katie añade a sus cuatro preguntas. Consiste en tomar un pensamiento tóxico y formular inversiones hacia ti mismo, hacia el otro o hacia lo opuesto. Por ejemplo, "mi pareja no me quiere" se podría transformar en "yo no me quiero a mi mismo", "yo no quiero a mi pareja" o "mi pareja me quiere". Entonces debes escribir para cada inversión tres ejemplos de la vida real que demuestren que es cierta. Una manera de descubrir que siempre puedes encontrar la forma de justificar un pensamiento. Tú decides cuál te hace sentir mejor y, por tanto, por cuál te conviene apostar.