Médicos cuentan los casos más extraños e increíbles que se han encontrado en un hospital

En la zona de urgencias pueden verse casos únicos e indescriptibles y tanto enfermerxs como médicxs han compartido qué es lo que más lxs ha sorprendido

Protuberancias que no eran normales y acabaron siendo un bulto de grasa, sangrados abismales sin explicación, personas que parecen estar despiertas pero en realidad están durmiendo y un enorme etcétera. Estas son algunas de las situaciones que han vivido los profesionales de la sanidad en su trabajo. La gran mayoría de casos terminan bien pero habría bastado un poco más de tiempo para un final desfavorable. Las historias han sido compartidas a través de Reddit y estas son las que hemos seleccionado.

Tiro al blanco

“Un chico de veintitantos años recibió un disparo en la cabeza. El joven vino al hospital despierto y hablando. Personalmente vi la tomografía computarizada con la bala aún en el cráneo. Estaba perfectamente insertada, descansando en su cerebro sin ninguna complicación. Nunca he visto nada más centrado en la frente de alguien, parece muy improbable que fuera al azar. Después de extirpársela le dimos el alta”.

Ombligo mutante

“Un chico de unos 20 años se quejó de un problema en el ombligo. Lo examiné, tenía una costra irritada dentro del ombligo causada por la recolección de pelusa. Pero el joven estaba sudoroso y tenía un ligero temblor.  Cuando le pregunté cómo se sentía, en general, dijo: ‘Solo un poco cansado, bebí un poco más esta semana de lo habitual’. Tuve que indagar en algunos detalles. Resultó que había bebido más de tres litros y medio de ginebra durante los últimos tres días, más de un litro al día. Comentó que dejó de beber alcohol cuando comenzó a vomitar grandes cantidades de sangre. Ignoraba por completo el hecho de que estaba pasando por la abstinencia de alcohol (sudoración, temblores). Lo envié directamente a la sala de emergencias, donde le intervinieron el esófago. Fue ingresado por desintoxicación de alcohol para pacientes hospitalizados”.

Un hechizo cegador

“Una madre trae a su hijo porque estaba preocupada por una especie de hechizo que parecía que el niño tenía. Aparentemente, el niño sufría episodios en los que miraba a sus padres fijamente sin inmutar ni una sola palabra. Los padres solo pensaron que les estaba haciendo una broma y que, cuando ellos le preguntaban qué le ocurría, él fingía que no los escuchaba, o que estaba ausente. Resultó que el niño tenía convulsiones de ausencia, una crisis que consiste en períodos de pérdida de conocimiento breves y repentinos”.

Voces

"Llegó un joven al hospital junto a sus padres diciendo que sus amigos lo estaban molestando. Los padres ya habían ido al colegio y resultó que no había ningún problema con nadie. Él explicó que era una niña llamada Tracky la que lo molestaba pero no existía nadie en su entorno con ese nombre. En el hospital le hicieron varios estudios y descubrieron que sufría esquizofrenia y que quienes le molestaban eran voces en su cabeza".

Desayuno poco habitual

“Vino un joven que decía que cada mañana se comía un puñado de monedas de cinco céntimos para desayunar. Comentó, además, que todos en su familia lo hacían de forma habitual pero que a él le estaban sentando un poco mal. Tuvimos que operarlo porque no podía expulsarlas a través de sus heces”.

Buena suerte

“Un hombre de 50 años vino al hospital por un tumor cerebral. Le hicimos una cirugía para extirpar el tumor y una hemicraneotomía para aliviar la presión intracraneal. Después de superarlo, una parte de su cráneo permaneció hueco debido a la extirpación. El hombre consiguió tener una vida completamente normal. Meses más tarde, el hombre sale de su casa para realizar unos trámites cuando un edificio explota a su lado. Le llegan trozos de metralla que le perforaron el párpado y fueron a parar exactamente en la parte hueca del cráneo. Hoy en día el hombre sigue vivo”.

Sorpresas afiladas

"Era residente en ese momento. Recuerdo que estaba al final de mi turno y pasé por urgencias. Delante de mí pude ver a un hombre que caminaba hacia la recepción con un arpón atravesándole la cabeza. Venía desde debajo de la barbilla y salía por la parte superior del cráneo. Resulta que el joven quería ir a pescar con arpón, tuvo un accidente en el barco, y se pegó un tiro. Pidió auxilio a un barco alrededor, lo llevaron hasta la costa donde se metió en su coche y se dirigió —sí, conduciendo— al hospital más cercano. Aparcó y entro en recepción. Estaba completamente consciente y no podía hablar por razones obvias, pero escribió con elocuencia lo que pasó".

Charco de sangre

“Una mujer vino al hospital porque se sentía ‘cansada’. Mencionó casualmente que había tenido un sangrado vaginal persistente con el que había estado lidiando durante dos meses. Dijo, además, que nunca había tenido una cantidad tan grande pero que no le dio importancia. Le realizamos varias pruebas y el resultado mostró que su hemoglobina fue de 3.9. Para que se entienda: eso es muy bajo. Bajo hasta el punto de poder causar una muerte inminente”.