Manuel Huedo: "Ser influencer te puede volver un poco imbécil sin querer"

“Recordad muchachos: en los cubatas dos cubitos, tres es jugar en modo fácil”. Con esta genialidad acaba uno de los vídeos que más ruló por WhatsApp en la última Noche Vieja. Este corto de dos minutazos, en el que un grupo de chavales prepara su juerga de fin de año a lo Salvar al Soldado Ryan, catapultó a Manuel Huedo al ‘Olimpo’ de los influencers. Con tan solo 23 años, este actor y guionista de Ibiza puede presumir de acumular 180.000 seguidores y (casi) cero haters en su cuenta de Facebook o al menos eso dice él.

Cuando hay que comprar la bebida y se te ha hecho tarde.

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“Mi rollo sería contar el día a día de una forma muy peliculera y a los que no les gusta tampoco pierden el tiempo escribiendo”, explica al otro lado del teléfono Manuel quien, antes que nada, se define como un verdadero y consumado amante del cine. “Mi padre era el dueño del primer videoclub de Ibiza y he mamado el cine desde pequeñito. Cuando tenía 13 o 14 años mis padres me llevaron a ver una obra de teatro y les dije que yo quería estar allí encima del escenario”. Lo que quizá no se podía imaginar es que una década después más que estar encima de un escenario estaría detrás de la pantalla de un móvil y, en unos meses, en un estudio de cine.

Pero rebobinemos un poco que su historia merecer ser contada a lo Tarantino, su director favorito. Después de apuntarse al teatro a los 15 años, se marchó a Madrid a estudiar interpretación en plan serio a los 20. Fue entonces, allá por el verano de 2014, cuando comenzó a tontear con los vídeos del ya extinto Vine. “Grabar vídeos fue una consecuencia natural de querer mostrarme como actor. Se me ofrecía una plataforma perfecta para el humor porque con los seis segundos que daba Vine me daba el tiempo perfecto para hacer gags”, recuerda Huedo que llegó a alcanzar 21M de bucles antes de que la app cerrase hace unos meses.

Cuando tienes el móvil al 1% de batería y sabes que se te muere.

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Aunque reconoce la influencia de su amigo Dario Eme Hache en sus inicios, su objetivo siempre fue crear algo propio. “Su forma de grabar, como entendía el ritmo de la comedia y el timing me parecían fascinantes. Me propuse hacer algo parecido a él en forma pero con mi propio contenido y que mostrase lo que sé hacer”, apunta. Por eso, en sus vídeos puede haber hasta cinco personajes simultáneamente y, cada uno de ellos, están interpretados, producidos y filmados por él mismo y su iPhone en modo selfie. Humor low cost pero con mucho curro e incluso drama por detrás.

“Tengo vídeos que si los ves sin volumen pueden ser un vídeo dramático. Por ejemplo, si ves el vídeo de la batería del móvil sin escuchar nada parece que alguien se está muriendo. Quería mostrar desde un puto loco a un moribundo o una escena bélica y que todo lo podría hacer solo”, comenta. De hecho, hablando con Huedo parece que le pasa un poco lo que a Jim Carrey la primera vez que se metió en un papel serio en Eternal sunshine of the spotless mind. El tipo se culminó como un actorazo pero la gente seguía recordándole por su faceta de humorista. A muchos les resultará raro ver a Huedo en plan serio.

Cuando sales de fiesta y tu colega muere antes de tiempo.

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Pero es que mirar sus vídeos es sentirse identificado en cada frase, cada mueca, cada plano. “Mis ideas son muy básicas, cosas que a cualquiera se le podrían ocurrir. Si ahora mismo le das un folio en blanco a un chaval y le dices que apunte las situaciones del día a día que le ponen de los nervios seguramente te dirá cuando le toca ir a comprar bebida a un ‘chino’ o cuando su novia le quita un punto negro. Lo complejo es cómo contar eso de manera diferente porque hay miles de Vines hablando de eso. Ahí es donde están los años de trabajo y de estudio”, resume.

Entre risas, Huedo reconoce que la fama y eso de ser influencer tiene cosas muy buenas y otras tirando a chungas: “Hay algún momento de agobio en las discotecas porque, bueno, es mi público. La gente con la que yo salgo de fiesta es la misma que consume mis vídeos y eso genera estas situaciones. Las primeras 100 fotos igual molan pero las últimas de la noche no es que sean más desagradables pero sí más cansadas”. Otra cosa son los mitos sobre si los youtubers y demás personajes de las redes follan más o menos, algo con lo que concuerda pero a medias.

Es verdad que siendo influencer te ahorras unos cuantos pasos a la hora de ligar. El paso de fijarte en alguien y acercarte a hablarle nos lo saltamos porque normalmente es la otra persona la que se acerca o te manda un mensaje privado en plan ‘oye me gusta mucho tu contenido, ¿tomamos algo?’. Pero a la hora de la verdad, seas quien seas, si no les das un mínimo no acaba pasando nada”, reconoce nuestro proyecto de celebritie del cine restándole importancia a eso de la fama.

Cuando llegas tarde a clase y hay miedo. (También doy consejos).

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Llegados a este punto, no podemos resistirnos en preguntarle sobre el money y más sabiendo que los influencers pueden llegar a cobrar hasta 2.000 eurazos por promocionar una marca en uno de sus vídeos.“No es que sea el más listo de la clase porque hago vídeos en todas las plataformas menos para Youtube que es la única que monetiza por ahora. Esto lo que te obliga es a ganarte la vida con campañas de publicidad que, al final, ganas un poquito más que con Youtube porque allí tienes que hacer un porrón de visitas para cobrar algo medianamente aceptable”, argumenta.

Quizás porque Huedo es consciente de que sus ingresos por los vídeos son algo paralelo a su trabajo habitual –es locutor y guionista de Radiotubers en Los 40 Principales– no ha dejado de lado su objetivo de dar el salto a la gran pantalla: “Partiendo de la base de que en julio cumplo mi objetivo y grabo mi primera película lo de los vídeos no sé muy bien cómo seguirá. Supongo que tendré la inquietud de contar las cosas a mi manera y seguiré haciendo vídeos, pero claro será difícil compaginarlo”.

Pero basta escucharle un rato hablar de sus vídeos para darse cuenta de que a sus ansias de likes y shares les queda cuerda para rato. “Cuando me para la gente siempre me recuerdan dos o puede que tres vídeos. El de Noche Vieja que lo petó y llegó a rular por grupos de WhatsApp, lo cual me puso muy contento, luego también el del ‘Chino’ y también ‘la Hora de pagar’. Si te fijas todos van sobre el alcohol o sobre pagar menos o pagar más, un poco gamberros todos”, comenta con risa orgullosa.

Cuando levantarse es una tarea difícil.

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Por la cantidad de gente que está comenzando a soltarse en el tema, nos morimos por preguntarle por su fórmula del éxito. Por tanto, ¿qué le recomienda Huedo a los futuros influencers? “Lo mismo que yo hice: producir. Hacer vídeos, vídeos y más vídeos. No parar de hacer vídeos. Por chorras que sean, si tú estas contento con ellos y a ti te hacen gracia es buena señal. Tienes que confiar en que tu criterio es bueno y si a ti te gusta estate tranquilo que a la gente le va a gustar”, responde.

Y, sobre todo, recomienda no volverse un completo gilipollas. “El mayor peligro de empezar a trabajar con marcas y que te lo den todo tan cómodo es que puedes volverte un poco imbécil sin querer. Te lo ponen todo muy mascadito y tienes que saber que acabas de llegar, que te lo has currado tú pero que se lo debes a la gente. Un influencer sin sus seguidores no es absolutamente nada”, insiste sin querer dar nombres porque criticar es otra de las cosas que tiene 100% prohibidas.

Cuando tu resaca es mucha resaca.

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“Por mucho que no te guste, por mucho que no lo entiendas, por mucho que te sorprenda el número de seguidores que tiene una persona o lo imbécil que te parezca, nunca lo critiques. El público nunca es tonto y nadie le obliga a seguir a una persona, a nadie. Si deciden es por algo aunque tú no lo entiendas. Igual no es tu target o tu edad, pero criticar a alguien porque no te guste su contenido no lo veo”, concluye. No sabemos si después de la peli que prepara Huedo pasará de influencer a celebrity, de la pantalla del móvil al cine. Lo que está claro es que seguidores no le van a faltar.