Un mago y mentalista te explica sus trucos para engañar a tu cerebro

El barcelonés Luís Pardo, uno de los mentalistas más reconocidos a nivel internacional, lleva 20 años desarrollando lo que él llama la ‘PsychoMagia’

¿Existe la magia? Pues, sí y no. Es decir, existe algo llamado magia pero esta solo ocurre en un lugar muy concreto: tu mente. Al menos esto es lo que opina alguien que lleva 38 años llamándose ‘mago’. Hace casi cuatro décadas, cuando a Luís Pardo le regalaron una caja de magia Borrás, nadie podía imaginarse que este barcelonés de 44 años acabaría siendo considerado por importantes magos e ilusionistas  —entre ellos el famosísimo doblador de cucharas Uri Geller— como uno de los mejores mentalistas a nivel internacional recibiendo reconocimientos como el Premio Nacional de Mentalismo en 2004. No es para menos si pensamos que en una de sus apariciones en televisión consiguió que Anna Simón dibujase en una pizarra lo que a él le dio la gana o que Andreu Buenafuente pensase que se iba a volar la cabeza con un revolver. 

Con la seguridad que otorga haber dedicado toda una vida a las artes del misterio, Pardo responde esas cuestiones sobre la magia y el mentalismo que a todos nos han rondado por la cabeza cuando hemos visto cómo un tío con sombrero de copa serraba a su asistente en dos o el mago Dynamo hacía aparecer un iphone de la oreja de algún famosete. “En realidad, magia es todo lo que te permite crear sensaciones y emociones que son nuevas para ti”, explica el mago que, de entrada, revela uno de los mayores misterios que su gremio puede revelar: “Lo siento, pero esa magia en plan superpoderes no existe aunque, si lo piensas detenidamente, no sería tan absurdo pensar en hacer levitar objetos si vivimos en un planeta que levita en el Universo”. 

Magia: ¿trucos o superpoderes?

Por suerte o por desgracia, reconoce que ese rollito de misterio y misticismo que envolvía a los magos de antaño como el gran Houdini, han pasado a mejor vida con el desarrollo de la tecnología y los tutoriales de Youtube. “La época dorada de la magia ocurrió hace siglo y medio cuando la gente iba a ver un espectáculo en el que un mago sacaba una paloma de la manga y pensaban que estaba creando vida”, apunta. Sin embargo, eso no significa que el show no pueda continuar: “No deberías ir a un espectáculo de magia pensando que el mago te quiere engañar porque sería como intentar ver todos los fallos en una película. Lo más inteligente es relajarse y disfrutar de lo que el mago quiere que creas”.

Y, si esto consiste en hacerte creer en lo mágico durante un momento, Pardo ha encontrado la mejor fórmula: “Me dediqué al mentalismo porque me di cuenta que en la época actual lo de la paloma o cortar una persona por la mitad solo hace que el público busque el truco. Con el mentalismo conseguía crear la verdadera esencia de la magia: creer en lo imposible”, dice a la vez que deja claro que “trabaja con la psicología” y que, precisamente por eso prefiere referirse a si mismo como ‘psicomago’. “Comencé a mezclar el ilusionismo con técnicas psicológicas: hipnosis, dominar la sugestión, aplicar los mensajes subliminales, comunicación no verbal… cuando mezclas estas técnicas te das cuenta de que puedes crear esos pequeños ‘milagros’ que parecen poderes pero, en realidad, no lo son”, resume.

Todo está en tu mente

Vale, puede que en este momento estés pensando ‘pues vaya, lo único que hace es engañar mi mente… no es real’, pero, como decía Anthony Hopkins en Westworld: “¿Te has cuestionado alguna vez la naturaleza de tu realidad?”. Para Pardo es evidente que la mayoría de nosotros no lo hemos hecho jamás y es ahí precisamente donde él puede sacar más provecho. “Está demostrado que todo lo que podemos ver no es más que el 10% de la realidad, el otro 90% de lo que nos parece ver lo ha creado la mente. Yo me ayudo de todo eso, lo que hago es hacerte ver, oír y sentir cosas que a mí me interesan para que tu cerebro las pase por reales. Es más, todo lo que crea tu cerebro es real”, reconoce poniendo como ejemplo el efecto que se consigue con los medicamentos placebo.

Pero, la conversación da una vuelta de tuerca más cuando el mentalista introduce un nuevo concepto: el libre albedrío, es decir, tu capacidad para elegir libremente. “Si te pido que pienses en una ciudad o el nombre de la primera chica o chico que besaste en los labios y luego la acierto, ¿te has parado a pensar que has respondido eso por tu propia voluntad?”, pregunta Pardo mientras explica que gracias a sus técnicas de sugestión es capaz de inducir un lugar, una cifra, un nombre o una sensación en el espectador. Suena fácil pero no lo es. “No siempre es igual de fácil inducir una reacción o una sensación. Cada persona es diferente y algunas tienen un fuerte miedo al más allá, por lo tanto su reactividad a los estímulos es muy diferente”, cuenta Pardo que, eso sí, advierte que el amor es la única sensación que no se puede inducir”.

Quizás, una de las cosas que más nos seduce de la magia es el imaginar qué haríamos nosotros con tanto poder. Por eso, una de las preguntas obligadas a nuestro mentalista es si él se sirve de sus habilidades especiales en su día a día. “No es que haya tenido la tentación de utilizar estas técnicas en mi día a día, es que lo he hecho. Las utilizaba para practicar y estudiar a las personas. Pero con los años llega un momento que quieres desconectar un poco de tu trabajo en la vida real. Cuando conoces una persona no te planteas más analizarla o influirla. Sería como si estuviese viviendo mi vida como una obra de teatro”, responde. No obstante, aunque el mago intenta que su profesión no interfiera en su vida personas, acumula infinidad de anécdotas y propuestas indecentes que suenan a serie de Netflix. 

Imaginación que no falte

“Me han llegado mails de personas pidiéndome cosas que no te creerías. Recientemente hice un programa de televisión en Colombia y me llegó un mail de un señor que me decía que su padre había enterrado muchísimo dinero en una propiedad y que si le ayudaba a encontrarlo nos lo repartiríamos a medias. Quería hasta mandarme un mapa para que le pusiera una cruz”, cuenta Pardo entre risas. Y es que, por mucho que él quiera ser honesto y explicar a sus audiencias que todo es producto de su mente, hay muchos que se resisten a aceptarlo: “Si alguien cree, por mucho que intentes explicarle que estás jugando con la psicología, será imposible convencerle. En un programa de Antena 3 se levantó un tío que afirmaba tener poderes y me acusó de que estaba engañando a la gente para ocultar mis poderes”.

Creer o no creer, esa parece ser la cuestión. Aunque, para Pardo, más que creer la clave de la magia está en imaginar o, mejor dicho, en atreverse a hacerlo.“Muchas veces hago experiencias dedicadas a los escépticos y disfrutan más que los crédulos, que a veces incluso se desilusionan. Por eso me da igual que sean lo que sean, lo único que pido es que la persona venga con la mente abierta para sentir y disfrutar el espectáculo”, asegura. Y concluye: “Si una persona no tiene imaginación no se dejará llevar en nada. Mi trabajo es hacer soñar durante un rato a quienes se atrevan a soltarse de la realidad. Que durante dos horas te olvides de la realidad y puedas experimentar cosas que se te escapan de las manos. Esa es la verdadera esencia de la magia”.

Ya lo sabes, la magia sí existe si sabes donde encontrarla: en tu cabeza.