Si No Ligas En Los Bares Es Porque No Sabes, O Eso Dice La Ciencia

El ser humano es extraordinario. Nuestra raza ha hecho grandes cosas. Inventamos la rueda, la imprenta, la bombilla. Pero hay algo que todavía se nos resiste, algo que todavía nos hace estar más perdidos que un pulpo en un garaje, sobre todo a nosotros los hombres. ¿Hay alguien por ahí que tenga la receta infalible para ligar?

Si lo hay, quiero conocerlo. Yo y todos. Pero, amigos, mucho me temo que nadie va a dar un paso al frente. Y si lo da, bastarán dos o tres frases para darnos cuenta de que es un melón y no tiene ni idea. Cuidado, chicas, vosotras tampoco os vengáis arriba. Borrad esa media sonrisa de autosuficiencia, porque también estáis lejos de ser las dueñas del arte de ligar.

La base es que el ser humano es imprevisible. ¿Al 100%? No, afortunadamente. Menos mal que químicos como el divulgador Pere Estupinyà se siguen ocupando de estudiarnos. En su libro S=EX2. La ciencia del sexo expone sus conclusiones ya que algunos de nuestros actos y conductas responden a procesos sinápticos y a patrones psicológicos que se pueden estudiar y prever. Vamos por partes:

Consejos para ellos

En primer lugar hay que desterrar la máxima de que los hombres llevan la iniciativa. Nosotros nos tiramos a la piscina, pero normalmente son ellas las que nos han empujado. O las que nos devolverán a la escalerilla si hemos malinterpretado sus señales o, directamente, nos las hemos inventado. Hay que empezar despacio, con tino, evitando piropos absurdos del tipo "Hay que llamar al cielo porque se les ha escapado un ángel" (¿quién te crees que eres, Góngora?) u otros que empiecen por "¡¡MORENA!!" (cuánto daño ha hecho la ‘Poesía del andamio’…).

Bien, hemos establecido contacto. Ahora, a seguir pendiente de las alertas y a construir una buena conversación que deberá combinar varios elementos: huye de fanfarronismos del tipo ‘mi mayor ilusión sería ir de voluntario a cuidar focas al Ártico’ o ‘soy el dueño de una empresa de Social-engineering-media-management-ultraplusdata’. No bebas demasiado; no resulta agradable tratar con un ser en estado de inoperancia cognitiva. La mejor manera es tratar el asunto con naturalidad, y estar siempre atentos a su lenguaje no verbal, a los cientos de señales que repasaremos más adelante.

Y ahora, el truco probado por la ciencia y que responde a la pregunta de ‘¿Por qué mi colega con novia liga más que yo?’. Sí, amigos, Dios da bocadillos a quien no tiene hambre, pero los estudios científicos nos dicen que si sales con una amiga, el resto de chicas del bar pensarán que algo bueno debes tener. Conclusión: salir con un grupo de colegas, aunque seáis guaperas y estéis mazados, MAL. Salís a cazar y se os nota. Salir con una amiga a la que estáis haciendo reír y que está disfrutando contigo, BIEN. El resto pensará que ‘algo tiene el agua cuando la bendicen’ (y tú eres el agua).

Y ahora, las chicas

Es una tontería negarlo: en el 99% de los casos, vosotras decidís TODO. Pero, siendo más o menos conscientes, emitís una serie de señales que nos sirven para detectar vuestro interés y que también podéis usar en vuestro propio beneficio. La psicóloga Monica Moore, de la Webster University of St. Louis, publicó un estudio resultado de la observación de más de 200 mujeres en bares y discotecas que concluyó con que, cuando os sentíais atraídas por un hombre, ladeabais la cabeza, jugabais con vuestro pelo, os tocabais el cuello o los labios y os inclinabais hacia delante. Son vuestras señales clásicas, las que a nosotros nos dan pistas de por dónde vais. Un favor: ahora que la doctora Moore os las has detallado, no las uséis para hacer el mal y volvernos más locos.

Y la ciencia también os ayuda a decidir por quién os debéis acompañar cuando salís por la noche y queréis que os ‘ronden’. Salir con un amigo es una mala idea; nosotros solemos ser gente de ley (ojo, como siempre, hay excepciones) y no os entraremos si intuimos que estáis ya con alguien. Lo mejor es que os acompañéis de otra amiga y que esta sea, y aquí viene el puntito cruel, un poco menos agraciada que vosotras. Nuestros cerebros masculinos nos harán fijarnos en la más guapa, que además lucirá por encima del resto y multiplicará su atractivo. No lo digo yo, lo dicen nuestras conexiones sinápticas.

Qué fácil todo, ¿no? Menos mal que los científicos siguen investigándonos para guiarnos en los artes del flirteo. Quién sabe si algún día llegaremos a saberlo todo. Esperemos que no; así es más divertido. Suerte y nos vemos en los bares.