Kim Kardashian o cómo hacer porno casero y convertirte en la puta ama

Padre, necesito hacer una confesión: Detesto a Kim Kardashian. Sin embargo, me resulta tremendamente fascinante saber todo de su vida, husmeo de vez en cuando en su Instagram (sí, joder, la sigo), cuando veo noticias sobre ella caigo en la tentación de leerlas y lo peor de todo, he empezado a ver su reality show. Perdóname padre, porque he pecado.

Tras mi desgarrada puesta a punto en la que me he abierto en canal -y por la cual probablemente iré al infierno-, intentaré explicaros el por qué de esta parafilia con la reina de los selfies. Es más que evidente que Kim Kardashian, aunque nos pese a muchos, se ha convertido en una de las mujeres más influyentes y rentables del momento. Todos la conocemos por ser mujer de, posar desnuda prácticamente siempre, o tener una familia de telenovela.

Pero, ¿cómo ha sido capaz de convertirse de paleta adinerada a 'fucking boss' del universo? Los motivos de su éxito no son (desafortunadamente) intentar promover la cultura, la igualdad de sexos o razas, ni ser un futuro premio nobel de la paz. Os daré una pista: empieza por P y acaba por ORNO.

Resumimos brevemente su nada desdeñable vida como niña rica pseudo famosa: hija de millonarios residentes en America, su padre (de ascendencia armenio-estadounidense) fue amigo y abogado del mítico jugador de fútbol americano de los 70 O. J. Simpson, en el juicio en el que se le imputaba por el asesinato de su mujer. Años después, su madre, una hortera de bolera que intenta tener permanentemente 20 años, se casó con Bruce Jenner, atleta olímpico reconvertido a estrella transexual.

Kim tiene chorrocientos hermanos, de ambos matrimonios de su madre, a cada cuál más inútil. Ha estado casada 3 veces y tiene 2 hijos con el rapero Kanye West (un hombre muy agradable) con nombres muy normales como North ('Norte', véase la ingeniosa broma con el apellido) y Saint ('Santo'), y algunas de sus amigas más relevantes son Paris Hilton y Beyonce.

kim y hilton codigo nuevo

El momento clave

Aunque desde joven estaba metida en todos los saraos, no fue hasta que mandara a todo el mundo intencionadamente se filtrara un vídeo porno casero de ella con su ex pareja, el rapero Ray J. Más de 40 minutos de imágenes sórdidas, humillantes y ridículas. La mayoría de nosotros escondería la cabeza debajo de la tierra, sin embargo, Kim vio una mina de oro en ese infortunio. A partir de esa cinta de porno amateur, comenzó su propio reality show en el que ella y su familia sencillamente se exponían. Totalmente. Que no os engañe su vocecita de no haber roto un plato, Kim Kardashian es una empresaria extraordinaria y todo lo que toca se transforma en una máquina de crear dinero.

Esta mujer de curvas interminables (mucha pasta hay ahí invertida, a parte de lo buena que ya estuviera en su día) ha convertido en oro su propia estatua de sal, ha sido capaz de vender sus propios perfumes, maquillajes, un libro llamado Selfish ('Egoísta'), líneas de ropa, apps, incluso su propia gama de emojis. Joder, hasta ha sido portada de la prestigiosa revista Forbes, cuando consiguió doblar sus ingresos en 2015 hasta los 53 millones de dólares. Incluso Anna Wintour, editora jefa de la edición norteamericana de Vogue y una de las mujeres más relevantes del mundo, cambió el rumbo de la revista sacando a Kim en portada, sin tener nada que ver con la moda por aquel entonces.

Queridos y queridas mías, Kim Kardashian no es santo de mi devoción. Sin embargo, es uno de los paradigmas de nuestro presente. Una mujer que rompe afortunadamente con los asfixiantes cánones de belleza femeninos, que arrastra a millones de fans pese a no tener ni un ápice de carisma y cobra absolutas burradas por estar cinco minutos en una fiesta sin siquiera despegar una palabra. Podría seguir así hasta que se me cayeran los dedos de escribir, porque esta mujer no para de crear maneras de aumentar sus ingresos. Sus hermanas se han convertido en iconos de la moda, del maquillaje e incluso en líderes de opinión.

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Lo creáis o no, no envidio en absoluto la vida de Kim Kardashian, pues aunque sea una brillante gestora de su propia marca su estilo de vida no me haría feliz en absoluto. No cambiaría mi piso de 40 metros cuadrados, ni mis básicas de 3,99€, ni mi comida de Hacendado por todo lo que ella tiene. Pero joder, qué de cosas tiene.

Sed felices, y cuidado con los vídeos que os hacéis, no sea que alguien quiera haceros multimillonarios.