Katrina Lake se ha hecho millonaria aconsejándote qué ponerte y varios expertos te explican por qué

Con Silicon Valley convertido en el Milán de las startups de moda y cientos de miles de fashionistas creando las aplicaciones más variopintas, desde plataformas que detectan nuestros gustos y nos recomiendan ropa hasta un Tinder de complementos, es difícil imaginarte aportando algo nuevo en un mercado hiper competitivo donde si eres joven y estás a dos velas, no tienes nada que hacer. Pero te equivocas. Todo radica en encontrar una necesidad y tener una idea tan potente que hagas que alguien decida apostar por ella.

¿Cómo sería ir de shopping por el ciberespacio con la persona que mejor conoce lo que te queda bien? Eso mismo se preguntó la norteamericana Katrina Lake cuando, a los 27 años, creó un blog de estilo inspirándose en los consejos de su hermana, que era de ese tipo de personas que siempre la clavan con la ropa. Más tarde, su idea se convirtió en Stitch Fix, una plataforma que ofrecía a sus clientes los estilismos que mejor les sentaban y que hoy cuenta con 600 marcas de moda y unas 3.300 recomendaciones de estilo.

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Sin embargo, no fue un camino de rosas. Muchos posibles capitalistas, que hoy se tiran de los pelos, le cerraron la puerta e incluso tuvo que interponer una demanda por acoso sexual al director de una compañía de inversión. Pero encontró al científico de datos Eric Colson, el Rey Algoritmo de Netflix, que apostó por el proyecto y consiguió que todo aquel que quiera un cambio de imagen o la forma perfecta de combinar un vestido con unos zapatos, encontrase lo que busca en Stitch Fix.

Así fue como esta milenial levantó un imperio de 730 millones de dólares (más de 619 millones de euros) en tan solo un año. Aunque, lamentablemente, dar un ‘pelotazo’ en Internet es una lotería. Por eso hemos querido preguntar a maestros del emprender cómo se puede fundar una startup de moda y no arruinarte en el intento.

Cuanto más joven, mejor

De acuerdo con el experto en startups y profesor de The Valley, Ferran Pruneda, aunque hay quien se ha hecho rico de la noche a la mañana con un negocio digital, no es para nada la tónica. "De cada diez empresas emergentes, ocho fracasan en el primer año y la mayoría tardan de cuatro a cinco años en empezar a ver resultados. Sin embargo, si vas a emprender, cuanto más joven, mejor, porque tienes menos riesgos y más libertad para iniciar un proyecto innovador del que no verás resultados enseguida", explica.

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De hecho, muchas empresas fracasan porque no tienen financiación o porque sus expectativas no son realistas. "El pelotazo no debe que ser el motor, sino la inquietud de alguien que detecta una necesidad y quiere transformar el mundo", añade Pruneda. Cuando Lourdes Pérez, entrenadora holística de alto rendimiento para emprendedores, inició su negocio digital lo hizo sin ayuda de ningún business angel (inversor), ni tampoco un cerdito gigante lleno de monedas: "En mi caso, no inventé nada, sino que vi lo que estaban haciendo otros y en qué fallaban y pensé que podía hacerlo mejor".

En España, cuenta Lourdes, se pueden hacer cosas grandes sin mucho dinero "si trabajas, le echas tiempo, confías en tu idea y, sobre todo, tienes buenos contactos". Es una combinación de lo que sabes hacer muy bien y las necesidades del mercado. "Puedes empezar, por ejemplo, creando un blog donde ofrezcas un contenido de calidad a un público muy concreto. A muchas personas les encanta la moda porque se identifican con un grupo social o les da cierta seguridad, y es entonces cuando lanzas tu mensaje muy claro: ‘Vendo X que te convierte en Y’", dice Lourdes.

El riesgo nos asusta

Aunque ser emprendedor es más complicado de lo que nos venden, las startup de moda son uno de los sectores que mejor funciona en e-commerce y, si el negocio que planteas cubre una necesidad social y aporta valor, estás llamado a triunfar. "Es mucho más importante detectar esta necesidad que tener un modelo de negocio viable porque la misma definición de una startup es la de una empresa innovadora que carece de modelo de negocio y lo está buscando. Así que asegúrate de que tu idea o producto cubre una demanda y hará más feliz a la gente", señala Pruneda.

Sin embargo, a menudo necesitas un padrino que quiera bautizarte. ¿Cómo lo encuentro? En Estados Unidos el sistema de business angels, o inversores que apuestan por jóvenes emprendedores con ideas vanguardistas e innovadoras lleva años funcionando, pero en España todavía nos cuesta asumir riesgos, especialmente si el negocio que proponemos requiere de mucha inversión o tiene un desarrollo complejo.

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"En nuestro país hay fondos de inversión y capital riesgo que para invertir te piden que tengas prácticamente el modelo de negocio, pero esa no es la base de la startupUn emprendedor necesita de un inversor que asuma riesgos y en España eso es muy difícil, sobre todo si tienes un proyecto de largo recorrido y que no va a dar sus frutos enseguida o una idea que requiere de mucha financiación. El caso paradigmático es Wallapop, que sobre el papel es muy bonito y sustituye digitalmente a los anuncios de segunda mano, pero a la práctica tiene muchos problemas”, explica el profesor de The Valley.

Una opción bastante habitual es presentar nuestro proyecto a un foro de aceleración de startups, como Fashionbiz2.0, donde, si es seleccionado, podrás contactar con inversores y expertos que te ayudarán a llevar a cabo tu idea. Para Lourdes Pérez más que la inversión lo importante son los contactos y es una labor lenta y requiere de mucha mano izquierda, paciencia y humildad: "Debes ir paso a paso, primero empezar con proyectos pequeños para ir cogiendo experiencia y encontrar a personas que te inspiren y de las que puedas aprender. Crea alianzas, propón algún tipo de colaboración y no tengas miedo del 'no'. Poco a poco, alguien te llevará de la mano y podréis cooperar para crecer juntos".