Tus jefes deberían pagarte 500 euros más al mes por dormir

El neurocientífico Matthew Walker cree que la falta de sueño es la responsable de una pérdida del 2% del PIB anual

Cualquiera que haya ido a trabajar de empalmada sabe que dormir es fundamental para no acabar liándola y dando el espectáculo en el trabajo. Desde personas que sufren insomnio hasta las que son adictas a pasarse hasta las tantas de la mañana con el móvil o mirando Netflix, hay millones de personas que son completamente incapaces de irse a la cama a una hora decente y, si lo hacen, no significa que vayan a entrar en un profundo sueño, más bien lo contrario: horas y horas de dar vueltas sin pegar ojo. Ya sabes, ese tema de los ritmos circadianos y que hay personas alondra (viven de día) y personas buho(viven de noche).

En su libro Por qué dormimos  (el libro de cabecera de Bill Gates) el profesor de Neurociencia y Psicología en la Universidad de California Berkeley, Matthew Walker, explica cómo la falta de sueño está afectando a una parte muy importante del mundo occidental y por qué resulta vital que gobiernos, empresas y nosotrxs mismxs tomemos conciencia de la necesidad de dormir las horas que nuestro cuerpo necesita. Según él, las personas acostumbradas a dormir poco son notablemente menos eficientes, lentas e inseguras en sus resoluciones, más irritables e incapaces de trabajar en grupo. Incluso más proclives a estafar a clientes o saltarse las normas. 

Pero no solo eso, también le cuestan una pasta a sus jefes. "Un estudio de cuatro importantes compañías estadounidenses demostró que el sueño insuficiente puede costar hasta 2.000 dólares por empleado al año en pérdida de productividad”, explicó en declaraciones recogidas por El Español. Y la cosa no acaba ahí, si la falta de sueño de un trabajador ya es severa las pérdidas totales se elevan a 3.500 euros por persona y año. Un pastizal equivalente al 2% del PIB de un país. Es decir, el equivalente del presupuesto destinado a educación o defensa.

Es por ello que muchas empresas, como Nike y Google entre otras, llevan años tomando nota y ofreciendo cursos de higiene del sueño a sus empleados en los que le recomiendan utilizar la siesta como mecanismo de relajación y un motor de motivación: una siesta de 26 minutos aumenta la productividad un 34% y el estado de alerta un 50%. Pero Walker pretende ir un paso más allá y cumplir el sueño de millones de jóvenes de todo el mundo: que nos paguen por dormir.

El sistema que propone el neurocientífico es muy simple. La empresa tiene la opción de crear bonos en los que se cambien días de sueño por vacaciones o, directamente, pagarles 25 dólares extra al día cada vez que consigan sumar 20 días durmiendo 7 horas o más. Así hasta un máximo acumulable de 500 dólares al mes. Paralelamente, la empresa cambiaría sus horarios para establecer un mínimo de horas en los que todo el equipo debería estar presente para poder llevar a cabo sus dinámicas de grupo (reuniones y tal) y después dejaría que cada empleado elija sus horarios. Esto permitiría adaptar el horario a los ritmos circadianos de cada unx.

Y, aunque pueda parecer que estas empresas sean unos angelitos por permitir a sus empleados echar una cabezadita o untarles cada vez que duerman sus horas, no debemos perder de vista que el único objetivo de la empresa es tener empleados más eficientes y más rentables. “Son tan astutas como rentables”, recordó Walker que, precisamente por eso, está convencido de que todas estas medidas irán implementándose a lo largo de las próximas décadas hasta el punto de que los horarios tradicionales y las oficinas sin espacio para la siesta serán cosa del pasado mucho más pronto de lo que nos imaginamos.