Una modelo erótica cuenta las peticiones más extrañas de sus seguidores

Los seguidores de la influencer y modelo erótica Judit Benavente en OnlyFans llegan a pagar 500 euros al mes por acceder a sus contenidos exclusivos

Subida en la proa de un barco, con una gorra de capitán y arqueando la espalda para lucir culazo, Judit saluda a su más de medio millón de fans en Instagram. Una multitud a la que ella no sigue pero a la que no duda en agradecer su fidelidad extrema. Además de haber sido chica Playboy, portada en Interviú, Miss Facebook y la fan de Messi más conocida en las redes sociales, Judit Benavente, una modelo de 28 años de Girona, es una de las influencers eróticas a las que Instagram parece habérseles quedado corto. 

Y no solamente por el miedo a que las denuncias por su contenido más picante puedan acabar con su cuenta, sino porque en plataformas como OnlyFans la pasión fervorosa de sus seguidores ya no se traduce solo en likes y follows, sino en dólares y euros en su cuenta bancaria. “Dada la gran cantidad de gente que me quería hablar, conocerme o ver mas contenidos, decidí crear mi perfil en OnlyFans. Así puedo tener un trato más cercano y exclusivo con mis seguidores llegando incluso a escribirnos a diario”, nos explica Judit cuya cuenta acumula casi 3.000 likes.

Un contenido que el porno no puede ofrecer

Una cantidad nada despreciable si se piensa que acceder a sus contenidos —82 fotos y 48 vídeos— cuesta seis dólares al mes (cinco euros) y que, además de las cuotas fijas, la modelo se lleva ‘propinas’ por los contenidos exclusivos que ofrece. “En mi OnlyFans se puede encontrar fotos y vídeos sensuales, eróticos y, sobretodo, exclusivos. Además, tiene una opción de chat, donde a pesar de tener mucho trabajo, intento conectarme a diario para contestar todos y cada uno de los mensajes que me envían”, dice Judit que en el aspecto económico se define como “asequible” ya que uno de sus objetivos es que “todos los fans puedan permitírselo”.

La clave es simple: ofrecer contenido que sería impensable en otras plataformas y personalizarlo. “Instagram bloquea cada día cientos de fotos de chicas que quieren subir fotos sexis y les cierra las cuentas. En esta web no hay censura y puedes ver todo lo que Judit sube”, cuenta Juan (nombre ficticio), un seguidor de Madrid de 39 años que suele gastar 20 euros cada mes accediendo a sus contenidos exclusivos. “No se puede comparar con el porno, porno es solo follar y Judit es mucho más caliente que el porno. Lo que ofrece tienen mucha calidad, no son ‘cosas guarras’ y ya”, añade este soltero mientras reconoce que su motivación principal es el sexo: “me da vergüenza reconocerlo, pero me masturbo con el contenido”.

OnlyFans

La clave está en conseguir propinas

Mucho más revelador es el testimonio de Alberto (también nombre ficticio), un chaval de 27 años de Valencia que, a pesar de tener pareja, ha desarrollado una fuerte admiración por Judit. “Solo la sigo a ella. Pago los cinco euros de la suscripción mas lo que me apetece regalarle o darle de propina. Según el mes puedo llegar a gastarme entre 20 y 500 euros”, reconoce. Al igual que Juan, el valenciano es de la opinión de que lo que ofrece la modelo está un paso más allá del porno: “La aportación es que Judit sabe desprender ese erotismo y sensualidad, cosa que en el porno es inexistente. Llevo años siguiéndola y no es una simple chica que sube fotos a Instagram”.

Aunque ambos usuarios coinciden plenamente en la simpatía y cercanía en el trato de Judit “incluso sin darle propinas”, en el caso de Juan la admiración por la modelo adquiere tintes románticos y fantasías más allá del sexo. “Hombre, me gustaría conquistarla y que fuera mi pareja, aunque puedo seguir soñando creo yo. Jajaja”, admite el madrileño medio de coña. Por su parte, Alberto lo ve de una manera muy diferente. “No es distracción, ni es amor, tampoco es una chica cualquiera que enseña cuerpo. Se ve a leguas su carisma y eso es lo que más me atrae”, apunta. Y Judith lo sabe: “No es tan simple como parece, a parte de tener mucha masa social, necesitas que tu público quiera realmente verte o conocerte”.

Por tanto, entre los fans de Judit hay de todo: desde los que sueñan con invitarla a una cena con velas y música de violín, a los que desearían que fuera la madre de sus hijos o los que buscan masturbarse con ese toque de realidad que el porno no puede darles. Pero, ¿cuál es la petición más extraña que Judit ha recibido de uno de sus fans? “Bufff… desde los que compran mis zapatos o lencería usada que es lo mas normal, hasta los fans mas radicales que me han llegado a pedir que les vendiera mi saliva, cosa que no he hecho”, admite la catalana consciente de que, literalmente, podría facturar una pasta por cualquiera de sus objetos personales, fluidos, etc.

 

Di lo primero que se te venga a la mente.. ¡Ya! ¡Rápido, rápidoo! . 👙 @ropayzapas18 📸 @esteve.bosch

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Una plataforma entre el porno e Instagram

“Hay quien se gana la vida muy bien con esto. A mi forma de ver ahora mismo el sector está en pleno auge, el mercado se está ampliando y creando competitividad”, señala Judit. De hecho, la plataforma también está atrayendo a muchas celebrities del fitness y actrices porno que han visto el potencial de ofrecer sus contenidos sin más intermediarios que la comisión del 20% que aplica OnlyFans y sin tener que estar pendiente de horarios como ocurre con las webcams en directo de Cam4 o Chaturbarte. “Puedo agarrar rápidamente mi teléfono, filmarme a mí misma y a otros, y luego subir el video. Sin duda es más amateur, y hay absolutamente un mercado para eso. Cuando las personas que aparecen en el porno son las que están a cargo y las que se benefician, es positivo”, explicó a la revista Dazed la actriz australiana Jenna Love.

No es porno pero jamás podría superar la censura de Instagram. No mueve millones de dólares ni grandes equipos de rodaje pero atrae a miles y monetiza su interés. Si algo queda claro hablando con Juan, Alberto y Judit es que la llegada de las redes sociales han cambiado las reglas del juego sexual. A medio camino entre el voyeurismo digital y el sexo en vivo, y generando más proximidad con sus usuarios que el porno, plataformas como OnlyFans parecen haber llegado para quedarse. Quién sabe si en el futuro todos podremos ofrecer algo relevante a través de plataformas como esta y sacarnos una pasta. Eso sí, el creador de contenido de OnlyFans, Kevin Symes, siempre tuvo claro que el sexo sería la estrella de la plataforma: “Reconozcámoslo, la gente no se suscribirá para ver mi receta de pasta para hornear”.