Un influencer te cuenta su experiencia comiendo únicamente ‘comida real’ durante un mes

Te proponemos un reto: imagina que durante un mes entero eliminas de tu lista de la compra el pan blanco, las patatas fritas, los refrescos, los zumos, la bollería, los precocinados, las carnes procesadas, las salsas, las pizzas y hasta los productos dietéticos. Aunque parezcan muchísimas cosas en realidad solo te estarías despidiendo de una, eso sí, una muy dañina para tu salud: los ultraprocesados. “Un mes comiendo comida real es un regalo para tu salud”, afirma el dietista y nutricionista, Carlos Ríos, que acaba de culminar con éxito sus 30 días alejado de todos los químicos disfrazados de comida que nos venden en los supermercados.

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Pero la cosa no tendría ninguna gracia si Carlos hubiera estado solo en las cuatro semanas de comida real. Bajo el hashtag #Reto1MesConComidaReal este influencer de la nutrición consiguió arrastrar a varios miles de sus seguidores a iniciar un cambio a mejor en su manera de alimentarse. “Ya había hecho un reto antes y el resultado fue genial. Aunque a mí no me supone ningún esfuerzo realizarlo, las personas que se animan a cumplirlo se vuelven mucho más conscientes de los ingredientes en los productos que consumen y, lo más importante, modifican su manera de pensar y actuar respecto a la comida de forma permanente”, explica por teléfono el dietista.

El funcionamiento del reto, explicado en profundidad en su web Realfooding.com, es brutalmente sencillo. Durante 30 días los participantes debían acostumbrarse a algo tan crucial como observar las etiquetas de los productos. Si el alimento tenía más de cinco ingredientes estaba prácticamente descartado y, en caso de tener cinco o menos, el siguiente paso para detectar un ultraprocesado en potencia era comprobar si entre sus ingredientes estaban la harina refinada, azúcar añadido y/o aceite vegetal refinado. Un método que, según cuenta Carlos, te protegerá de los ultraprocesados que se hacen pasar por saludables y te enganchará a la comida real.

“A veces necesitamos un incentivo para empezar a hacer las cosas bien. Si les propones un reto alcanzable, cuyos resultados son medibles y, además, les explicas claramente cómo hacerlo las reticencias para lanzarse son mucho menores. La prueba es que el feedback de la gente ha sido muy bueno”, cuenta Carlos que añade: “la gente se ha dado cuenta de que estaba llenando su carro de fruta, pescado, carne, verduras y demás productos frescos generando muchos menos residuos en forma de plásticos, cartones y restos de embalaje”. Por tanto, otro de los aspectos de los que se toma conciencia durante el reto es que consumir más ‘comida real’ no solamente es mejor para quienes la consumen, sino para el medio ambiente.

Pero, ¿alimentarte un mes solo con comida real es igual a dejarse una pasta en tiendas orgánicas? La respuesta de Carlos es un contundente no. “Algunas personas me comentaron que en un principio les subió algo el gasto en la compra, pero al ir avanzando el reto se dieron cuenta de que comprar frutos secos es caro pero te sale más a cuenta que los snacks ultraprocesados. Además, muchos fueron eliminando el picoteo entre horas del trabajo o el vending de la universidad ahorrando más de lo que se esperaban”, apunta el dietista convencido de que “preparar comida real como una lentejas es más costoso que comprar algo precocinado pero es mucho más sano, sacia mucho más y te hace ahorrar dinero desde el primer día”.

Otro de los aspectos que algunos seguidores del reto se plantearon es si esto les podría afectar a su vida social, sobre todo a la hora de salir de fiesta o acudir a una comida con los amigos o familia. “Es verdad que en enero muchos ya estaban saturados de tanta comilona y les ha predispuesto a aceptar el reto, pero es que tampoco pasa nada porque un día te tomes unas cervezas, lo importante es ir adaptando la rutina a nuestro día a día y no fijarnos metas que no podamos cumplir”, recuerda Carlos. Al final, y al contrario de lo que suele ocurrir cuando la gente se plantea dietas muy restrictivas, lo que te propone este dietista no es que comas más o menos, sino que comas bien y, sobre todo, que comas más alimentos frescos.

“No se trata de que acabes el mes siendo un Masterchef de la comida real ni habiendo bajado varios kilos en la báscula. Si más y más personas se acostumbran a mirar las etiquetas y dedicarle más tiempo a preparar su comida, ya habremos logrado una victoria”, concluye Carlos que, por su parte y tras el éxito conseguido en la campaña contra los productos que se vendían como saludables aunque fueran ultraprocesados en Alcampo, continuará su particular cruzada esta vez en los supermercados Eroski. Como insiste el dietista, sus retos, sus boicots y su defensa a ultranza de la comida real, no son para nada una amenaza a la industria alimentaria sino una manera de que la población pueda elegir cómo rellenar su carrito de la compra en base a sus conocimientos y no condicionada por la publicidad.