Cómo querer huir de mi vida para hacer un voluntariado me cambió por completo

La palabra 'huida', así sin más, parece tener un carácter negativo. Solemos huir de aquello a lo que no tenemos valor a enfrentarnos, pero si lo miramos de cerca y lo empleamos en el sentido correcto, este concepto puede ser un magnífico estimulante algunas veces, o siempre, porque hay quien en su huida ha descubierto verdaderos tesoros.

Yo me lancé al voluntariado internacional para escapar de una sucesión de trabajos frustrantes, un tipo que aparecía y desaparecía a su antojo e historias que empezaban a repetirse en bucle. “Yo me voy de aquí, hay que airear”, me dije. Y fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Existen proyectos de voluntariado internacional que duran un mes, seis, un año. Yo estuve cinco semanas y me dio tiempo a aprender todo esto.

Relativizar es el mejor ejercicio

Nada es tan dramático como parece en los cinco primeros minutos. Ni él/ella es tan importante, ni ese trabajo el único al que puedes aspirar, y cualquier pérdida se puede superar con tiempo y actitud.

La distancia revela quién importa de verdad

Vete. Vete lejos y no des muchas señales de vida. ¿Quién se ha acordado de ti? ¿En quién has pensado tú? Pues en esas personas es en las que tienes que invertir el tiempo. El resto...relativiza, no significan demasiado. Elegir quién te rodea es de sabios.

Conoce y deja que te conozcan

Habla, escucha, acércate. Quizás no les vuelvas a ver en la vida, o quizás no vuelvan a separarse. Hay grandes personas que sólo llegan a tu vida si se les deja cruzar la barrera del recelo o el miedo. En el voluntariado he conectado con gente que jamás imaginaria, de 10 años más o de 10 años menos. Hay fronteras que en la vida cotidiana están marcadas con rotulador indeleble, pero que lejos, en otro ambiente, desparecen. Bórralas, es lo que hace falta para abrir la mente y las puertas a grandes historias.

Maravíllate descubriendo todo lo que te rodea

Una mariposa de color fluorescente, un tipo de fruto rojo que jamás probaste, unos paisajes de ensueño, un acento, una canción. Que todo te sorprenda y te obligue a abrir los ojos. Déjate seducir por algo nuevo cada día.

Escribe

Escribe como método para fijar sensaciones y llenar la memoria. Dedica unos minutos al día para anotar una frase, una impresión, unas palabras que te hagan recordar pasado el tiempo qué sentiste en ese aquí y ahora.

Regálate tiempo

Piensa en ti mismo, en qué buscas, en qué necesitas. Descubrir quién eres es vital para cualquier relación. Amor, amistad, familiar. La etiqueta es lo de menos, pero primero debes saber qué quieres para saber a quién te unes en este viaje que se llama vida.

No dejes que nada sea igual cuando vuelvas

Explota y explora cada una de las novedades que has cargado en la maleta de vuelta, que se queden contigo cuando pasees por las calles de siempre, que esta experiencia no se separe de ti.


Un mes y medio fue suficiente para limpiar el ánimo, rehacer la lista de prioridades, dar el valor justo a cada persona y problema. Hacedlo, viajad e invertir vuestras horas en un voluntariado, recorred carreteras extrañas y dedicad vuestras horas a un proyecto ajeno e interesante que os aporte gente y experiencia. La vida consiste en sumar, y este tipo de viaje aporta muchos números.