Hablemos De Lo Infravalorado Que Está El Invierno

Razón principal

Siempre he pensado que un gran error del ser humano, aparte de otros cientos, es el de desear todo aquello que no se tiene. Y no lo considero mayúsculo por el hecho de la ambición, que en su justa medida puede resultar hasta positiva, sino por el hecho de que mientras anhelas continuamente algo que está fuera de tu alcance, estás cometiendo la equivocación de no disfrutar y de no valorar lo que tienes entre las manos. Esto ocurre, por ejemplo, cuando nos pasamos nueve meses añorando una época del año que solamente dura tres. Que perdemos la ocasión y el tiempo.

Hablemos de las estaciones del año, y del porqué en unas preferimos quedarnos sentados y en otras correr por las vías, en vez de coger el tren en cada una de ellas, dejarnos llevar y deleitarnos con la gran variedad de paisajes. Hablemos de cómo nos condicionamos nosotros mismos dependiendo del clima o del mes en el que estemos. Hablemos de lo infravalorado que está el invierno.

Sería absurdo decir algo en contra del verano, de su incandescente sol, de sus interminables playas, de sus inolvidables vacaciones; pero ¿qué me dices del bello espectáculo de ver nevar?, ¿y de pasear por el centro de la ciudad sin la necesidad de que se te derritan las suelas de tu calzado en el suelo de la calzada?, ¿y de escaparte un fin de semana y respirar el aire puro y gélido de la montaña? Sería un tremendo disparate negar lo fascinante que puede llegar a ser darte un baño frío en verano, pero prueba a perder la poca cordura que te queda y ponte a bailar bajo la lluvia, saca al niño que llevas dentro y chapotea en todos y cada uno de los charcos.

¿De dónde viene tanto rechazo al invierno si en nuestras manos tenemos la gran oportunidad de reinventar el fuego? Tendría que ser delito que dos personas no supieran combatir el frío en el cuerpo a cuerpo. Si Prometeo se la jugó robándoselo a los dioses, ¿qué no podremos hacer nosotros para mantener esa llama o incluso para volver a encenderla? Tenemos la chispa, el amor, la pasión, los abrazos y el sexo. Si con todo esto no somos capaces de encender o de mantener una hoguera, apaguemos o vayámonos.

«No fue un sueño,

lo vi:

la nieve ardía». 

– Ángel González

Otras pequeñas razones para creer en el invierno

  • El agradable triunfo de llegar al hogar cuando la calle es de hielo
  • Disfrutar de una buena taza de café humeante
  • Lo relajante de un largo baño caliente
  • El placer de leer frente a la chimenea
  • Dormir arropado (si es con lluvia de fondo, mejor)
  • Olvidarte de las alergias
  • Los domingos de sofá, película y manta.
  • Hacer deporte a cualquier hora del día sin derretirte
  • Fotografiar los paisajes que a su paso deja.

Cómo sobrevivir, finalmente, al invierno

Si llegados a este punto todavía no estás convencido de que cualquier época del año puede ser buena para disfrutar del día a día, de que es necesaria cada estación para poder completar el viaje anual, de que esperar es malgastar tu vida en ese preciso momento, de que el frío es una oportunidad más y no un contratiempo… solo me queda el último cartucho:

Crédito de la imagen: Tumblr