Hablamos con ‘El Niño Polla’, el chaval que dejó el instituto para dedicarse al porno

Hace más o menos cuatro años, un adolescente se pajeaba tranquilamente delante de su ordenador en casa de sus padres en Ciudad Real. Poco podía imaginar mientras saciaba sus bajos instintos que, apenas un año después, no solamente rodaría él mismo las escenas de porno amateur con las que ayer se masturbaba, sino que lo haría en ciudades como Los Angeles o Las Vegas, con las pornostars de sus sueños y cobrando una pasta por ello (un actor porno a este nivel gana entre 500 y 1.500 euros por día de rodaje).

Su nombre es Ángel pero todos en el mundillo —nos referimos a sus 370.000 seguidores en Twitter le conocen como Jordi ‘El Niño Polla’. A sus 22 años y todavía con cara de ir al instituto, este chaval ya es toda una estrella del mundo del porno y así lo confirma su contrato con la productora Brazzers, uno de los gigantes de la industria en Estados Unidos (aunque sea una empresa canadiense) dirigido por Johnny Sins. Desde Londres, donde reside desde hace unos meses, este actor porno tan atípico nos explica qué le llevó a meterse de pleno en semejante profesión (más allá del dinero, claro).

A ver, de una en una por favor @realitykings

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“Por aquella época, a principios de 2013, ni siquiera miraba demasiado porno, igual dos o tres veces al mes. Un día estaba viendo una de las páginas amateur que me gustaban y vi que ofrecían realizar un casting de prueba. Mandé un mail con fotos por probar y me quedé flipando cuando me llamaron”, relata Jordi que por entonces todavía estaba cursando la ESO en el instituto. Apenas 24 horas más tarde, estaba subido en el AVE a Madrid y rodando su primer trío con la productora Fakings.

Al parecer, Jordi era el sueño de cualquier productor de porno. A su cara de niño se le sumaba una extremada delgadez que le otorgaba un aspecto más aniñado todavía y un pollón que fácilmente supera los 20 centímetros en erección aunque él jure y perjuré que jamás se lo ha medido. Cuando llegó a la estación de Atocha, Arnaldo, el fundador de Fakings se frotaba las manos. Sus sospechas de haber encontrado un diamante en bruto se confirmaron horas después: aquel día filmó dos escenas enteras, toda una locura para un debutante.

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“Estaba temblando, me daba mucha vergüenza quitarme la toalla al principio. Las diez primeras veces me moría de nervios pero después, una vez metido en la escena, se me pasaba y empezaba a disfrutar. Con 18 años tener una buena erección nunca es un problema, ¿no?”, dice mientras se parte la caja. Pero lo cierto es que más allá de las risas basta con hablar cinco minutos con Jordi para darte cuenta de que no solamente su cara está a años luz de lo que te esperas en un actor porno.

Pese a haber rodado junto a los grandes nombres de la industria como Nacho Vidal o Rocco Sifredi, Jordi se muestra bastante tímido durante toda la conversación y no duda en reconocer que tuvo algunos momentos de debilidad cuanto conoció a sus ídolos: “Con Rocco él solamente hacía de productor, pero con Nacho sí que rodé alguna escena en la que follábamos con mujeres. Me sentí un poco pequeño al lado de ellos (risas) pero, en el fondo, fue un gran honor rodar con los mejores”.

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Tampoco le gusta alardear de su meteórica trayectoria o de su éxito en rodajes con algunas de las más famosas pornostars en Los Angeles, la meca del cine porno en los States. “Me impresionó mucho Kendra Lust, allí las pornostars son como celebrities y yo iba a tener una escena con una de ellas. Por suerte fue todo genial”, recuerda Jordi quien, desde 2016, comenzó a alternar los rodajes en Madrid con Fakings (o Barcelona con Cumlouder) para comenzar a rodar entre Londres, Las Vegas y Los Angeles con Brazzers.

Pero lo primero que notó el Niño Polla es que en los rodajes yankees se movía mucha, pero que mucha pasta: “venía de hacer porno amateur con muy poca producción y cuando llegué aluciné con los despliegues técnicos, el maquillaje durante horas de las actrices y el cuidado que se tomaba en cada escena. Era jugar en otra división”. Además, su rol solía coincidir con el de un adolescente que se dejaba seducir por alguna MILF o actriz veterana. Un género en el que Jordi no tiene competencia.

New scene on brazzers.com ⚡ ⚡ @brazzersofficial

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De hecho, y quizás porque su rollo es tan abrumadamente diferente a lo que suele ofrecerse en la industria, hubo incluso algunas actrices que se sintieron atraídas por él detrás de las cámaras. “Alguna vez ha habido actrices con las que he tenido más sintonía en la escena y me han propuesto quedar para tomar algo después del rodaje. Sin embargo, yo tengo mi novia y no estoy demasiado interesado en todo eso”, apunta Jordi quien, para mi total y descomunal sorpresa, tiene una novia también de Ciudad Real.

Aquí es donde la historia de Jordi, o mejor dicho Ángel (su nombre real), se pega un giro dramático de 180 grados y nos demuestra que, más allá del glamour de los rodajes millonarios en Estados Unidos, de toda la parafernalia que rodea el mundo del porno y de que todo el mundo te conozca por ser ‘El Niño Polla’, este chaval de 22 años puede mantener una vida completamente normal con el apoyo de su familia y de sus amigos de toda la vida que, según él, " poco a poco han ido aceptándolo todo". Es más, la manera de conocer a su novia confirma que Ángel sigue siendo de lo más ‘campechano’: “era la amiga de una amiga, le dije que me la presentara y poco a poco fuimos quedando”. Vamos, una historia 100% random. 

 

New profile pic!!! ⚡️⚡️ @brazzersofficial #LasVegas

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La historia del ‘Niño Polla’ es el sueño americano ‘made in Ciudad Real’. Un chaval que se lanzó a por todas en el porno, que tuvo que escuchar los gritos de ‘fucker’ y ‘killer’ de sus compañeros de instituto, que se atrevió a despelotarse ante la pornostar de sus sueños en una mansión de Los Angeles y que, más allá de todo eso, supo mantenerse humilde, fiel a sus amistades y construir una relación sentimental con una chica tan aparentemente normal y corriente como él. Como bien dice Ángel, si uno quiere, lo suyo puede ser una profesión como cualquier otra: “Yo ruedo una escena y me voy a casa con mi novia, lo que ocurra después es cosa de los demás”.