Guía Para Saber Si Eres Un Yuccie, La Tribu Urbana De Moda Que No Quiere Ser Hipster

Parece que fue ayer cuando estalló la moda hipster y ahora ya están anticuados. La próxima vez que veas a uno, ya puedes decirle que se afeite el bebedero de patos ese que tiene por barba porque ya no está de moda. Ahora lo que mola es ser Yuccie, es decir, joven, urbano y creativo. Pero, ¿en qué se diferencian unos de otros? ¿Cómo sé yo si soy un yuccie, un hipster o, simplemente, un homo sapiens raso? Tranquilidad: aquí están los rasgos que definen a la nueva tribu urbana del momento. Y casi conviene que leas esto rápido porque, lo mismo, antes de que acabes el artículo puede haber ya otra moda que ha dejado anticuada a esta.

Empecemos conociendo a los hipster. Nacieron en los años 40 en Estados Unidos como una subcultura individualista, bohemia y un tanto pretenciosa. Buscaban un espacio nuevo que les alejase de la depresión de la posguerra, un espacio en el que terminaron atrapados volviéndose bastante recalcitrantes. El nuevo milenio hizo renacer esta subcultura en la figura de los jóvenes urbanitas, de poder adquisitivo medio-alto y con un sentido irónico de la moda que mezcla ropa vintage con tatuajes y piercings.

©Karla Ticas

Entonces, ¿qué cuernos es un yuccie? Suena parecido, pero no es igual. Primero, la moda y el aspecto: a un yuccie no suelen gustarle los tatuajes ni los piercings. Tienen un look más fresco y pasan de las barbazas poblazas y los bigotes retorcidos; son más de barbita rasurada de dos días. Segundo, su estilo de vida: son grandes consumidores de productos macrobióticos y naturales, pero ya no tanto para tener un aspecto saludable (no son de gimnasio), sino para cuidarse por dentro. Su red social favorita es Instagram, se alejan de los circuitos comerciales elaborando sus propias listas de reproducción y no escuchando jamás la radio convencional y nunca les verás con una revista de papel en la mano. Hasta aquí, diferencias no demasiado evidentes.

Pero puede que esto último sea lo que más les diferencie de los hipsters: los yuccies pasan olímpicamente de currar en grandes multinacionales o de trabajar para otros, en general. Los primeros se quejan constantemente de que la sociedad y el sistema no les permiten explotar su potencial y creatividad, castigándoles a llevar una vida vacía e insustancial. Pero los yuccies prefieren preservar su autonomía creativa y luchar por sus ideas y modelos de negocio. No tienen jefes, sino clientes, y trabajan por cuenta propia para garantizar así que nadie corromperá sus creaciones. Por norma general, como tienen una buena formación académica y son nativos digitales, son capaces de mantener su estabilidad financiera y, aunque son conscientes de que no llegarán nunca a tener un alto poder adquisitivo, encuentran la compensación creando lo que les gusta.

Total, si lo de los bigotes a ti no te va para nada, si tenías un curro de lo tuyo en una gran empresa pero decidiste dejarlo todo para abrir un taller de reparación de bicis que no te va del todo mal. Si estás todo el día siguiendo las vidas de la gente por Instagram y Twitter te parece un coñazo letal y si ves a los hipster como unos tipos que sólo saben quejarse porque nadie explota su talento pero sin la osadía de ponerse por su cuenta, oye, mira a ver, que lo mismo eres un yuccie. ¿Qué será lo próximo? ¿Los musplis, los squifers, los northwers? Pues vaya usted a saber. Pero por etiquetas, que no quede.