La fotógrafa que retrató el alma del hombre más solitario del Ártico

La fotógrafa rusa, Evgenia Arbugaeva, pasó dos semanas y media junto a un hombre de 63 años en la base ártica de Khodovarikha

“Él es este lugar”. El día en que la fotógrafa rusa, Evgenia Arbugaeva, se bajó de un antiguo helicóptero militar soviético en la base ártica de Khodovarikha, en medio del remoto mar de Pechora, no sabía qué esperar. Allí estaba Slava, el hombre que llevaba 13 largos inviernos árticos enviando reportes meteorológicos a Moscú con su primitiva radio. El hombre que habitaba la estación meteorológico más aislada y rudimentaria de Rusia. El hombre que siempre había estado allí. La persona que encarnaba la esencia del Ártico a sus 63 años de edad.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

❄️☀️🌧🌬Am Rand Sibiriens, am Ufer des Arktischen Meeres, nur umgeben von Polarlichtern und brechenden Eisschollen, lebt ein alter Mann. Es ist Slawa, der Meteorologe. Wer ihm bei seiner Arbeit zuschaut, merkt, dass er nicht nur das Wetter beobachtet, sondern es macht. Aus der Serie "Weather Man", mare No. 107 © Evgenia Arburagaeva . On Siberia's edge, leaning on the shores of the Arctic Sea and surrounded only by polar lights and breaking ice floes, lives an old man. It's Slava, the meteorologist. If you watch him at work, you realize that he is not just watching the weather, but making it. From the Series "Weather Man" © Evgenia Arbugaeva . #marephotographers #mare107 #amoremare #meerlehsen #evgeniaarbugaeva #storieswelove #weatherman #metereologe #meteorologist #makingweather #siberia #mareverlag

Uma publicação compartilhada por mare (@mareverlag) em

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Em 2015, eu dirigi o curta-metragem O SINALEIRO, um dos trabalhos mais pessoais que pude realizar até hoje. Ontem, o diretor de fotografia do filme, o amigo Jacob Solitrenick, enviou-me uma série de imagens de um meteorologista russo na Região Ártica. Fiquei assombrado e fascinado pelas fantásticas coincidências: a solidão, as esculturas com palitos (como notou Juliana Lobo, diretora de arte do curta), os aparelhos e muito mais. Certa vez, num filme, perguntaram ao filósofo Jacques Derrida se ele acreditava em fantasmas. Ele, que pensava sobre o fato de estar num filme, respondeu algo como: “você pergunta a um fantasma se ele acredita em fantasmas? O cinema é a arte de deixar voltar os fantasmas”. Link onde vi pela primeira vez as imagens: https://is.gd/WzskqW (Soviet Visuals, página no Facebook) Site da fotógrafa Evgenia Arbugaeva, autora das imagens do metereologista: http://www.evgeniaarbugaeva.com/ #osinaleiro #thesignalman #sovietvisuals #evgeniaarbugaeva

Uma publicação compartilhada por Daniel Augusto (@daniaugusto) em “Estaba buscando la imagen romántica de una auténtica persona del norte, un solitario lobo ártico. Pero muchas de las estaciones ya no eran como las había imaginado. La mayoría se habían modernizado con muchas comodidades, nuevas tecnologías y gente joven”, se lamentaba Evgenia que todavía mantenía el recuerdo del tipo de hombres duros y solitarios que conoció durante su niñez en la pequeña ciudad costera de Tiksi, un rincón del Ártico ruso que abandonó el día que su familia partió hacia Moscú para, posteriormente, convertirse en fotógrafa profesional en Nueva York.

Por suerte para ella, la estación de Khodovarikha y Slava eran perfectos para su proyecto The Weather Man. “Era la peor estación de todo el Ártico. Nadie quería trabajar allí, por eso tenía tanta curiosidad. Cuando aterricé vi a Slava. Su estación estaba congelada en el tiempo. Tenía una fotografía de Yuri Gagarin recortada de un diario de 1961. Todavía tenía una máquina de Morse. Me sentí muy cómoda con él”, recuerda la fotógrafa que, en total, pasó dos semanas y media en aquel rincón inhóspito de Rusia y en pleno invierno.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

#evgeniaarbugaeva #thewheaterman

Uma publicação compartilhada por Anton Felipe Leal (@antonfelipeleal) em

“El invierno estaba en su apogeo y todo estaba muy oscuro. Buscaba un personaje que pudiera trasmitir esa sensación de la noche polar. Era algo con lo que yo misma había crecido y Slava era el representante perfecto”. Sin embargo, esa imagen mitificada de Evgenia contrastaba con lo que se había encontrado semanas antes a su regreso a su Tiksi natal. No había regresado desde que tenía ocho años y lo que vio se parecía más a una región deprimida por la caída de la Unión Soviética que al paraíso que guardaba en sus memorias.

La imagen solitaria de Slava y sus fotografías oscuras contrastaban con el retrato de una niña que jugaba con su perro lanzando piedras a un lago helado a las afueras de su ciudad natal. Era la imagen de su niñez que había buscado desde que llegó a Rusia. “Esta escena fue la única que llamó mi atención. Me di cuenta de que significaba algo para mí. La niña, el lago helado (…) La acompañé a su casa y vi que era exactamente igual al que teníamos. Fue como un flashback y Tanya, la niña, me recordó a mí misma”, concluye Evgenia con nostalgia. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Tiksi by Evgenia Arbugaeva #ouranion #evgeniaarbugaeva

Uma publicação compartilhada por Ouranion (@ouranion) em

El viaje de la fotógrafa por reecontrarse con el Ártico de su niñez acabó con una dualidad que, a la vez, reflejaba lo que había sido su vida. Por un lado Tanya y sus recuerdos brillantes y felices de la niñez y, por otro, la decadencia de Tiksi y la extremada soledad de Slava. La luz y la oscuridad, la esperanza y la resignación, la soledad y la amistad. Aunque la fotógrafa se encuentra explorando nuevos horizontes en África y el Sudeste Asiático, el Ártico, con sus luces y sus sombras, siempre tendrá un hueco entre sus fotografías: “Mi familia está allí y mi corazón también”.