Este empresario de Barcelona se ha hecho millonario vigilando el porno que visitas

Exoclick controla el 40% de las 22.484 páginas porno más visitadas de internet y factura en torno a 111 millones de dólares al año

Si gran parte del porno que hay en internet es gratuito es porque alguien se está forrando cada vez que te tocas. Eso es exactamente lo que está haciendo Benjamin Fonzé, un programador belga que se instaló en Barcelona en 2006 y que supo ver el enorme nicho que abandonaba Google por no aceptar la publicidad de los productos que no considera apropiados para sus parámetros éticos: el porno y los juegos de apuestas. Cada vez que entras en una web porno uno de sus códigos espía recopila la información (las famosas cookies) y hace un muy buen negocio al ayudar a los anunciantes a posicionar los productos más adecuados a tus gustos específicos. 

En la actualidad su empresa, Exoclick, controla el 40% de las 22.484 páginas porno más visitadas de internet y factura en torno a 111 millones de dólares al año (según los datos de Financial Times de 2017). De hecho, el software de Exoclick, sus famosos trackers, son tan precisos que le han permitido gestionar una red de 6.000 millones de anuncios diarios vistos por usuarios de todo el mundo. Solamente Google se mantiene por encima de su empresa (su código está presente en el 74% de las páginas para adultos), sin embargo, él es quien explota al 100% el tipo de publicidad que abundan en ellas.

El problema está en que mientras tú te lo estás pasando chachi con un vídeo de maduritas o de pollas gigantes en una sauna de Mykonos, sus trackers están elaborando un perfil exhaustivo analizando el tiempo que pasas en la página, en movimiento del ratón en la pantalla y cuál será el siguiente vídeo que verás (o con cuál culminarás la sesión de autoplacer). Y, teniendo en cuenta que únicamente el 17% de las webs porno encriptan sus datos, esto es un verdadero atentado a tu intimidad que, además, estereotipa tus gustos sexuales al meterte en una categoría con la que realmente no te identificas en tu día a día.

"El consumo de pornografía no necesariamente equivale a identidad sexual, preferencia, placer, interés o fetiche (…). La pornografía sirve a una variedad de usos y el contenido consumido no indica explícitamente la identidad sexual o de género, los intereses, deseos o afinidades de una persona”, se explicaba en una investigación conjunta de varias universidades norteamericanas con Microsoft recogida por un artículo de eldiario.es. Y lo peor de todo es que si pensabas que activando el “modo incógnito” estarías a salvo de los códigos espías la realidad es que no sirve para nada porque únicamente evita que las URL's queden almacenadas en tu historial.

Ahora ya lo sabes. Cada vez que consumes pornografía generas unos valiosos datos que permiten etiquetarte más eficientemente como consumidor. Como suele ocurrir en la vida: lo gratis sale caro. Y, en el fondo, puede que el negocio de Exoclick sea de lo más random ya que no hace ni más ni menos que lo mismo que hace Google cada día en todas las páginas web que visitas para sacarle exactamente el mismo provecho. Pero, precisamente por eso, se hace cada vez más importante que, entre todxs, tomemos conciencia de la intrusión en nuestra intimidad de estas grandes empresas que generan miles de millones de euros espiándonos 24/7. En 2019 ya no puedes ni hacerte una paja tranquilx.