Cuando las emociones negativas te roban las ganas de follar

La soledad, la tristeza, la sensación de vacío o el estrés pueden afectar a tu libido

Y entonces el discurso: 'Eres joven. Mírate. Estás en la puta cima de tu sexualidad. Deberías estar follando todo el santo día. Deberías pasarte las horas muertas cachondo/a perdido/a y deseando pillar por banda al primer caramelito que pasase por tu vera. Deberías llevar la palabra sexo tatuada en la frente.' Deberías, deberías y deberías. Demasiados deberías. Porque no, la vida real no funciona así. A veces pasan meses y, sencillamente, no te apetece follar en absoluto. Ni masturbarte. Nada. La libido brilla por su ausencia. Y es normal, tranqui. Al menos eso cuenta la sexóloga Ana Lombardía.

"Existen muchos factores que pueden provocar una disminución de la libido. Causas biológicas, determinados medicamentos como los ansiolíticos o los antidepresivos, algunos anticonceptivos hormonales femeninos y, muy frecuentemente, el estado anímico. Cuando estamos felices, cómodos y tranquilos es mucho más probable que nuestro deseo sexual sea alto. Por el contrario, cuando estamos tristes, apagados o estresados es mucho más difícil que aparezca ese deseo sexual. Eso en todos los casos", explica por teléfono la especialista.

Nadie es inmune

Como dice Ana, esta relación entre libido y emociones existe en todos los casos. Ninguna persona que conozcas se salva de estas bajadas y subidas de libido que provocan a veces los estados psicológicos. Ninguna. Ni mujeres ni hombres. Porque, aunque la cultura popular haya difundido y perpetuado el mito de que los hombres deben estar cachondos el 100% del tiempo que respiramos, lo cierto es que sufren las mismas sequías de deseo sexual que las mujeres. Solo que todavía no han roto ese prejuicio y queda pendiente de normalizar.

"Hay mucha presión social para que los hombres tengáis siempre deseo sexual. Parece que siempre tenéis que estar preparados y con ganas de hacerlo. Y, sin embargo, se acepta un poco más el hecho de que las mujeres podamos no tener apetito sexual. Pero es igualmente normal que no lo tengáis vosotros. De hecho, en mi consulta, curiosamente trabajo con más hombres que tienen falta de deseo sexual que con mujeres. Pero en general depende del tipo de persona, no del género", comenta Lombardía quien, precisamente, está especializada en terapia sexual y de pareja.

Donde sí puede existir cierta diferencia, explica, es en qué hacemos respecto a esa falta de libido. Según ella, "los hombres suelen tener más facilidad para aparcar por un momento esas emociones negativas o preocupaciones que están afectando al deseo sexual y adaptarse más fácilmente a tener sexo". Pero insiste en que es una generalización: "Hay muchos hombres que no son capaces de hacerlo y se ven afectados igualmente. Y muchas mujeres que saben dejar a un lado las preocupaciones e intranquilidades que tienen y lanzarse al sexo también".

Cómo lo abordo

En primer lugar, y una vez comprendida la estrecha relación entre tu ánimo y tus ganas de mojar, debes enfocarlo como una oportunidad de autoconocimiento. Porque si te pasas una buena temporada con el apetito sexual de un corcho —y descartas otras variables que puedan afectar a la libido— puede significar que algo no está yendo del todo bien en tu vida. Sean tus relaciones, tu trabajo, tu ritmo de vida o tu autoestima. Te indica que hay muchas emociones negativas en tu cabeza y que debes reflexionar y trabajar para solucionarlo.

"Hay personas a las que les cuesta más reconocer sus propias sensaciones y sus propios estados emocionales. Y muchas veces la falta de libido es la señal de alarma. Es entonces cuando tenemos que pararnos a prestar atención y ver qué está pasando. Por ejemplo, hay parejas que vienen a consulta porque tienen poco deseo sexual, pero eso les sirve para descubrir que detrás de todo eso hay otras cuestiones como insatisfacción laboral, estrés, sobreabundancia de tareas domésticas... No querer follar es el síntoma de algo más importante", explica la experta.

Esto es importante porque la relación libido/emociones funciona bidireccionalmente. Así lo cuenta la especialista tras haberlo vivido durante años en su consulta: "Lo veo muchísimo. Personas que vienen a consulta con falta de deseo sexual y conforme va mejorando su libido y tienen más facilidad para llegar al orgasmo y para pasarlo bien, van sintiéndose mejor en el resto de facetas de su vida. Ves que comienzan a caminar distinto, a vestir distinto, a hablar distinto y a sonreír mucho más. Es un cambio brutal". El deseo sexual y el sexo como terapia emocional.

De todas formas, tampoco tienes que volverte loco. Como dice Ana, "hay momentos de nuestra vida donde no nos apetece tener sexo y no nos importa". Son malas épocas emocionales que forman parte del ciclo normal de una persona. No puedes estar siempre arriba. El problema, según la sexóloga, viene cuando las causas emocionales que provocan esa carencia de libido se cronifican: "Si el estrés está matando tu libido y tienes un trabajo que sabes que va a ser estresante toda tu vida, entonces sí tienes que ponerle remedio porque no es algo puntual".

Así que calma. Quizá la falta de libido no sea más que una oportunidad para verte de verdad y empezar a hacer cambios importantes en tu vida.